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El poder de la mentira

Muchas veces vemos desde distintos sectores del poder como se utiliza la mentira para explicar lo inexplicable desde la realidad misma. Esa realidad tangible que no es sorda ni ciega parece ser imponente, sin embargo, la mentira construida desde el poder puede intentar deshacer la verdad más expuesta y además destruir el esfuerzo colectivo por mantener valores básicos de una sociedad: dignidad, respeto, desarrollo sustentable y preservación de elementos sociales e históricos que identifican y enaltecen a una comunidad en particular.
Cuando el poder es democrático, el poder está en el pueblo. La comunidad participa en las elecciones de un representante pero no como momento único de la democracia. Hay una construcción previa y otra posterior mediante la participación constante. Los elegidos a través del voto, deben dar cuenta de sus actos tanto a sus seguidores como a sus opositores, porque se entiende como pueblo a una totalidad de personas identificadas bajo un mismo nombre y que además, contribuyen mensualmente a las arcas del Estado para la manutención de una estructura organizada. Y estar al servicio de ese conjunto de individuos plurales y diversos, exige condiciones indispensables tales como honestidad, seriedad y coherencia. Sin embargo, la mentira es el arma más utilizada por quienes llegan a ocupar un lugar de servicio en la comunidad con el afán de cumplir ambiciones personales o tal vez, en respuesta a una imperiosa necesidad de ser reconocidos, pero sin importar los medios para llegar a satisfacerla.
Desfigurar la realidad es, siempre, mentir. Manosear los bienes públicos y manipular la información pública es abuso de poder. Acciones que pueden ser identificadas en distintos momentos de la historia nacional y universal, pero que no deberían ser permitidas por otros poderes como la legislatura y la justicia. Estos dos últimos suelen ser interferidos por la autoridad desmedida, cuando varios eslabones de la estructura estatal están enfermos.
Tanta impunidad produce desgano o un despertar en los pueblos que por mucho tiempo fueron anestesiados por la mentira hábilmente utilizada al punto de ser divididos en un marcado blanco y negro. La única esperanza que nos queda si nos encontramos alguna vez con el Poder de la mentira es, seguramente, la participación colectiva por la reconstrucción de la verdad.
Por Lorena Freidenberger

Ejemplo histórico: Guerra de Malvinas

Agunos medios se sumaban al triunfalismo del Gobierno Militar. Realidad ficticia.