Demasiada sequía

El pedido de ayuda a las autoridades nacionales por parte del productor agropecuario de Villa Iris, Juan Manuel Garciarena, avalado por más de 300 trabajadores rurales y en su derecho constitucional de peticionar a las autoridades, generó una numerosa cantidad de crónicas periodísticas a nivel nacional porque tuvo como mediador al Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Un funcionario cuestionado desde hace tiempo por su poder dentro de la gestión de los Kirchner y su carácter intervencionista.
No debe ser fácil para nadie tener que dialogar con un gobierno que en el 2008 mostró no ser amigo del sector agropecuario luego de los probados 127 días de conflicto. A pesar de ello, la situación climática del distrito de Puan y en especial de la zona sur, impulsó a que de todas formas los productores buscaran ayuda para mantener el ganado vacuno. No fue en búsqueda de una dádiva más, de esas que tanto se dan en todos los estratos del Estado: Municipal, Provincial y Nacional. La desesperación ante la emergencia no permite plazos ni especulaciones políticas.
Desde sectores de la oposición hablaron de medidas clientelares, olvidando que en el término incluían a los mil agropecuarios que buscaron el maíz en los silos de la ex Junta nacional de Granos. Esos mismos hombres que al día siguiente se levantarán temprano para seguir adelante a sabiendas que, mientras afuera algunos debaten sobre cómo se conformarán las listas para las próximas elecciones, sus producciones seguirán sujetas a la suerte del clima y a las decisiones gubernamentales.
Hablar por estas horas de clientelismo político ante la situación desesperante del sudoeste bonaerense es lamentable. El chacarero que fue a Buenos Aires necesitaba hablar y contar cómo está el campo que rodea a su pueblo. Explicarle a la Presidenta o a quien sea que Villa Iris necesita ayuda urgente con la responsabilidad que ello implica para alguien que no fue en calidad de intendente o legislador del distrito. Buscó el diálogo y ahora si todas las condiciones se dan, quizás más gente lo acompañe en su búsqueda de soluciones y pueda crear nuevos espacios dedicados a generar proyectos y acciones para que nuestra región no quede finalmente devastada.
Muchos se preguntan qué hizo el Intendente López en estos meses mientras el sol seguía quemando la tierra y los trabajadores rurales vendían toda su producción a precios irrisorios. Hace dos meses que el flamante Ministro de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires visitó la localidad de Villa Iris, prometiendo subsidios que aun no se concretaron. Nadie desde el Municipio salió públicamente a exigir que el Gobierno de Daniel Scioli cumpla con sus promesas.
Sin embargo, ahora el Intendente sí criticó las acciones de Moreno y mostró sus molestias por el logro de Garciarena. Por estos días evalúa al mismo gobierno que en tiempos de las viviendas del Plan Federal era intocable.
En el diario Página 12, López manifestó: “Los productores necesitan la ayuda, pero ésta no es la forma. En el municipio funciona una comisión de emergencia agropecuaria integrada por las autoridades locales, representantes de la provincia, productores, cooperativas de acopio y miembros del INTA, pero Moreno le envió el maíz a un productor conocido suyo y nadie sabe qué criterio se va a utilizar para el reparto.”
Con intenciones claras de abrir el fuego, calificó a Garciarena como a “un productor conocido de Moreno” cuando por primera vez se había entrevistado con el Secretario de Comercio Interior.
A partir de esa declaración otros medios comenzaron a tratar al productor agropecuario como “puntero” de Moreno, tal fue el caso de Ámbito Financiero.
Al día siguiente en el diario La Nueva Provincia, López minimiza su postura discursiva y dice: “Creo que no hay que criticar tanto a Juan Manuel Garciarena, porque él hizo la gestión y la consiguió. Lo que está mal es la forma en que se distribuye.”
Si toda la energía puesta en tantas declaraciones por las 15.000 toneladas de maíz hubiera sido invertida en acciones concretas para los chacareros de Villa Iris, seguro hoy ningún medio de comunicación estaría escribiendo tantas líneas dedicadas al tema. En el caso de López creo, hubiera sido más fácil colaborar con los 300 productores que firmaron el petitorio antes que llevar la polémica a la esfera nacional.
Ahora también todos se muestran preocupados por la falta de institucionalidad porque la entrega de maíz debió haber sido tramitada por el Municipio o las Asociaciones de Productores. El más ofuscado fue el Jefe Comunal. El mismo que además de ser intendente, porta otros cargos tales como el Jefe de la Policía Comunal, Juez de Faltas y Presidente de la Comisión de Emergencia Agropecuaria.
Con tantos “títulos” hace tiempo que podría haber efectivizado sus gestiones políticas para ayudar a los productores de la zona de Villa Iris, Bordenave, Felipe Sola, Estela y San Germán. De esa forma todo hubiera transcurrido por las vías institucionales.
Y no está en mi–nada más lejos de ello– que justificar la actitud del Gobierno Nacional porque sé que si en nuestro país hubiera un proyecto de gobierno a largo plazo, no estaríamos hablando del comportamiento de Moreno. Tampoco abordaríamos la situación de Villa Iris si hubiera planes de contingencia pensados para nuestra región que viene padeciendo la sequía por años.
Mientras la polémica rueda en el espacio público, puertas adentro la gente se va quedando sin el sustento económico. Aquí si no llueve no hay nada: no hay pasto para los animales, no hay siembra y no hay cosecha. El resultado final es la tierra despoblada que termina siendo alquilada o vendida a señores que no nacieron en el campo y peor aún, a señores que no nacieron en nuestro país.
La situación es dramática pero vale la pena contarla para que no sigan produciéndose ciclos de sequía ideológica, carentes de compromiso, coherencia y conciencia institucional.
Por Lorena Freidenberger