Julio Cortázar

Julio Cortázar llega al aniversario número 25 de su muerte con una obra muy vital: a los 50 mil libros que vende cada año en la Argentina se suma el hecho de que en pocos meses se publicará material inédito suyo en al menos tres libros. “Sigue siendo literatura de iniciación, recomendada en los colegios y comprada por los organismos públicos. Es uno de los autores más vendidos de la editorial, lo que demuestra que está muy vigente”, asegura Julia Saltzmann, la responsable en Buenos Aires de Alfaguara, la editorial que publicará en mayo Papeles inesperados, un libro con material inédito seleccionado de su archivo personal. Para eso han trabajado durante más de un año Aurora Bernárdez –la primera mujer de Cortázar y la protectora de su obra– y Carles Álvarez Garriga, un filólogo catalán, especialista en el autor de Rayuela. El libro recoge textos desde 1938 hasta 1984 y en él aparecen crónicas, críticas, cuentos, poesías. “Están todos los Cortázar posibles, en cuanto a épocas y a sus facetas como escritor. Parte de la obra reunida estaba en español y había otra en francés que ya fue traducida por Aurora Bernárdez”, comenta Saltzmann, que en los últimos días atendió a agentes que desde distintos países se han contactado con la editorial para comprar los derechos y traducir el material. Las 450 páginas de Papeles inesperados tendrán, entre otras cosas, cuatro autoentrevistas, trece poemas inéditos, once episodios del protagonista de Un tal Lucas y un capítulo inédito de Libro de Manuel.

Pero ésta no es la única novedad editorial de Cortázar: hace dos semanas se
presentó en España una edición de lujo de tres relatos de cronopios inéditos y
el mes que viene saldrá a la venta una nueva edición de Salvo el crepúsculo
–volumen que reúne las poesías del autor– en la que se incorporan por primera
vez las correcciones manuscritas del autor y se arreglan algunos errores de la
edición original.

Álvarez también prepara una reedición de la correspondencia del autor: el catalán sumó a las 780 cartas ya publicadas otras 875. Entre los interlocutores de Cortázar están Gabriel García Márquez e Italo Calvino.

Puan aparece en el cuento “Cefalea”
No se sabe con certeza por qué aparece Puan en su texto, pero si consultamos la biografía del autor veremos que Julio Cortázar fue docente en las localidades de Bolívar y Chivilcoy, ambas no tan lejanas a nuestra localidad. Entonces, por qué no pensar que además de sus viajes literarios colmados de laberintos fantásticos, Cortázar no haya realizado algún viaje por los caminos puanenses y encontrado en ellos la inspiración para “Cefalea”.
“Todo el tiempo pensamos que no se debe pensar en lo ocurrido, trabajamos sin admitir que ahora estamos solos, sin caballo para salvar las seis leguas hasta Puan, con provisiones para una semana, y rondados por linyeras inútiles ahora que en las otras poblaciones se ha difundido el rumor estúpido de que criamos mancuspias y nadie se arrima por miedo a enfermedades. Sólo trabajando y con salud podemos tolerar una conjuración que nos agobia hacia mediodía, en el alto del almuerzo (una de nosotros prepara bruscamente una lata de lenguas y otra de arvejas, fríe jamón con huevos), que rechaza la idea de no dormir la siesta, nos encierra en la sombra del dormitorio con más dureza que las puertas a doble cerrojo. Recién ahora recordamos con claridad el mal dormir de la noche, ese vértigo curioso, transparente, si se nos permite inventar esta expresión (…)”, Julio Cortázar; Bestiario, Buenos Aires, 1951.-
Visión psicoanalítica del autor
“El camino que transita Cortázar para llegar a esa “otredad” en su obra, es nítido si observamos atentamente: Para comenzar, revisaremos algunos aspectos de los cuentos Bestiario (1951) y Final de Juego (1956). Cortázar nos propone un paseo tranquilo y aparentemente trivial desde lo real a lo imaginario. Cuando utiliza elementos aparentemente insignificantes como jerseys, hormigas, cucarachas o conejitos para referirse a banales incidentes de nuestra realidad, les dota en un instante de un significado angustioso por extraño, ajeno absolutamente a la lógica y es en ese momento en donde “lo imaginario” guía todo el sentido de la narración.
Cortázar empuja a los “habitantes del otro lado” a vivir entre nosotros con aparente naturalidad; con el único deseo de encontrar lo que se ha perdido: el “anima mundi” , el encuentro con “lo otro”, el sentido. Propone en una palabra, una transmutación, porque si se abandona el terreno de lo “imaginal” , estamos perdidos.
Varios son los relatos de Cortázar en los que el espacio exterior y el del interior de la mente se confunden o identifican, así sucede por ejemplo en “Cefalea”, donde el espacio de la casa, con las “mancuspias” haciendo ruidos sobre ella se confunde con el dolor de cabeza de los protagonistas. En este cuento encontramos a las “mancuspias” como materialización de las obsesiones, de las angustias que nos inundan, convirtiéndose en pesadillas terribles. El lugar cotidiano donde esos síntomas, o los animales, están encerrados es en la mente. Al final del cuento, cuando ya las “mancuspias” están fuera de control, se ha perdido esa separación clara que hay entre lo que está pasando “dentro” de los personajes y lo que sucede en la realidad. Cuando las “mancuspias” son “algo” autónomo que camina en círculo dentro de la cabeza, se está describiendo perfectamente la narración de la inundación de un Complejo de tono emocional, en términos de la Psicología Analítica . El fenómeno de las “mancuspias” se puede ver desde diferentes perspectivas: Desde la psiquiatría como ideaciones obsesivas, y desde el Psicoanálisis como representación de ‘lo Otro'”, por Silvia Tarragó Garrido