Presión del ala dura del Gobierno para que el campo venda la cosecha

Ayer flamearon las banderas negras en Tres Arroyos .
700 productores agropecuarios protestaron ante la llegada de la presidenta

Un rumor sobre la posible nacionalización del comercio exterior de granos luego de 27 años –una posibilidad a la vez desmentida y avivada por diferentes sectores del Ejecutivo–, provocó ayer un rebrote de la tensión entre el Gobierno y el campo. La versión llenó de nerviosismo el mercado agrícola y puso de nuevo en alerta a las entidades rurales, que deben volver a sentarse el martes en la mesa de negociaciones.
La especie decía que el Gobierno analizaba transformar la ONCCA en una suerte de Junta Nacional de Granos, el organismo que intervenía en el comercio de granos y que fue liquidado por Domingo Cavallo en 1992. Corrió como un reguero de pólvora bien temprano en la Bolsa de Cereales: se afirmaba allí que la medida habría sido anticipada por el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, a un grupo de empresarios.
Llegada la noche, ninguna voz oficial la había desmentido, dando cuerpo a las sospechas de que era el propio Ejecutivo quien alentaba el rumor. “Algo hay”, sugerían fuentes cercanas a Echegaray. “No estamos enterados”, decían –en cambio– en el Ministerio de la Producción.
¿Qué ganaría el Gobierno con dicho rumor ? Días atrás, el Ejecutivo ya había hecho público su malestar porque los productores todavía retienen en el campo gran cantidad de soja, y que esto demora las exportaciones, afectando al Gobierno por dos vías. Una, porque si no exportan, las cerealeras no ingresan divisas y esto recalienta el dólar. La segunda, porque un Fisco cada vez más necesitado de dinero no recauda las retenciones. Con la posibilidad de una “estatización” del comercio agrícola, presumen algunos funcionarios, los chacareros se apurarían a vender.
Hay cálculos encontrados sobre cuánta soja queda en el campo. El Gobierno habló de 9 millones de toneladas, un 20% de la última cosecha, que podrían exportarse a unos US$ 2.900 millones. Pero el mercado es mucho más conservador y habla de entre 4 y 6 millones de toneladas. Evidente resulta que el Gobierno está urgido de dólares. Lo delata otro dato: la ONCCA ahora sólo habilita exportaciones de granos a las empresas que adelantar el pago de retenciones.
Anoche, en Tres Arroyos, Cristina Kirchner criticó nuevamente al campo, al afirmar que es “el único sector que puede darse el lujo de no comercializar su producción”. Esto avivó el temor de quienes piensan que el anunció de nacionalización sería inminente. La Presidenta hablará el domingo ante la Asamblea Legislativa.
¿Pero realmente se piensa en la posibilidad de convertir la ONCCA en administrador de exportaciones agrícolas por más de US$ 20.000 millones? Algunos empresarios admiten haber oído la idea del propio Echegaray y del secretario Guillermo Moreno, el ala dura que responde a Néstor Kirchner. No se descartaría como medida de última instancia, fue el mensaje.
Como barrera aparece lo complejo que sería poner en marcha esa iniciativa. Por lo pronto debería ser discutida en el Congreso y obligaría a modificar el esquema de retenciones. También, por la fuerte resistencia que encontraría en la Mesa de Enlace. Como anticipo, CARBAP se apuró a plantear su rechazo: “reeditan viejas recetas que no funcionaron”.