Todo mal con Sandoval

Por Fernando Sánchez

No hace falta ser un experto en materia futbolística para notar el horrible arbitraje del juez Daniel Sandoval. Fue el domingo durante el partido entre Tiro Federal y Argentino Jr.
Una lástima.
Era una fecha si se quiere histórica, porque se enfrentaban, luego de muchos años, el equipo tártaro y su par de Darregueira en un cotejo oficial. Creo que la última había sido cuando todavía existía la Liga Puanense de fútbol. ¡Bah!, me parece a mi; por ahí le erro porque, como les dije, se poco y nada de fútbol.
Junto a un cronista de otro medio, antes de empezar el partido, estábamos, como hacemos siempre, dentro del campo de juego, él para comentar las instancias del juego y yo para sacar fotos.
La cosa es que este señor Sandoval, se nos acercó para pedirnos que nos retiremos de la cancha, aludiendo no sé qué reglamento dictado tampoco sé cuándo por la Liga de Suárez, por el cual no se permite la presencia de periodistas del lado de adentro de la cancha.
“Solo fotógrafos”, me dijo Sandoval.
“Yo soy fotógrafo”, le contesté
“¿Tiene autorización?”, me preguntó
“No, jamás nadie me dijo que debía tenerla. Igual, nunca tuve problemas”, dije.
“No importa, tengo que hacer cumplir el reglamento”, me advirtió sin intención de seguir la conversación y cada vez con más cara de pocos amigos.
Resultado: me retiré del campo de juego, haciendo malabares para tomar fotos del partido. Ponía la cámara en medio de la malla del alambrado. Intenté ir a la tribuna y sacar de ahí, pero el sol daba de frente. No me servía.
Hasta que encontré, un lugar donde había una montañita de tierra, parado en punta de pié y al ritmo de los insultos de la hinchada a Sandoval disparaba tratando de captar jugadas.
Dicen algunos que este árbitro no dirige muy seguido, debe ser por eso que cada tanto lo designan en algún encuentro. ¿Será para recordarnos que existen pésimos embajadores del referato en nuestra zona?
La cuestión es que este señor se las arregló para cometer todos los despropósitos imaginables en un partido de fútbol, acumulando méritos durante los 90 minutos para arrancar los más creativos insultos de ambas hinchadas. Lo putearon parejito.
Sandoval cobró faltas inexistentes, pero no le alcanzó y demostró ser proclive su incontinencia al momento de mostrarle la roja a algunos jugadores. Tenía como un deseo desatado de ser protagonista, y sin ánimo a exagerar, no hubiera tenido empacho en echar hasta alguno de los jueces de línea que complementaban su espantosa tarea arbitral.
Los periodistas deportivos dicen que fue malísimo, la hinchada no dejó de mencionar a su pobre madre, y yo que entiendo poco y nada de fútbol también adhiero al dictamen de la mayoría.

Hubo rojas para cuatro jugadores. Garat y Sampaoli en Argentino Junior;
Dietrich y Keegan en Tiro Federal

La policía sale en auxilio de Sandoval, un incomprendido del arbitraje.