"Por el placer de volver a verla"

El Teatro Hispano de Puan fue escenario de una excelente obra: “Por el placer de volver a verla” con las brillantes actuaciones de Virginia Lago y Manuel Callau.

La obra, galardonada con cinco premios Estrella de Mar, narra la vida de un dramaturgo que en su afán de encontrarle explicaciones a su presente, invoca a su madre fallecida para revivir tantos momentos del pasado signados por los sueños, las fantasías y la misma pasión por el teatro.
El personaje de Virginia Lago, Naná, y el de Manuel Callau, Miguel, hilvanan la afinidad exacta para deleitar y conmover al público durante la hora y media que transcurre la historia.
Las escenas se desarrollan en una ambientación minimalista pero esencial para acompañar a dos protagonistas que realizan papeles tan ricos en expresión y carácter.
Con el transcurso de la obra, el público va descubriendo por qué Miguel necesitaba llevar a su madre a un escenario que los tendrá a ambos como actores principales.
El deseo de gratitud a Naná por haber sido la musa inspiradora de su presente como director, escritor y actor; la pasión de ambos por la literatura y la necesidad de revivir tantos momentos un poco delirantes, pero muy tiernos a la vez, son la clave del relato.
Los monólogos también forman parte de la comedia y atrapan tanto como las conversaciones de los personajes.
Virginia Lago despliega todo su arte cuando habla de la especial relación que se establece entre los espectadores y surgen cuestiones como qué pasa cuando el actor (o la actriz) deja el personaje para ser persona, qué puede imaginar de cada individuo del público y cómo puede sentirse en el corazón de la persona que fue a ver la obra.
En ese preciso momento, donde las palabras proponen reflexionar sobre la relación actor-público, “la cuarta pared” se diluye por la identificación con lo que se dice y aumenta la empatía con los espectadores. A tal punto que, hacia el final, desearán volver a ver la obra y que Miguel, evoque otra vez a Naná.

Con Virginia
En diálogo telefónico con la actriz, un día antes de su presentación en Puan, nos comentó: “Es la primera vez que actúo junto a Manuel. Él hacía seis años que estaba trabajando en España y le encantó la propuesta de hacer esta obra. Es un actor de una sensibilidad extraordinaria y tal como dice la obra, es un placer trabajar con Manuel. “
Además nos adelantó que la obra también será realizada en España y con las interpretaciones de Miguel Angel Solá y Blanca Oteiza.
La actriz también expresó que “le encanta recorrer el interior” y conocer la gente. “Tenemos una Argentina hermosa, la gente es fantástica, me gusta conocer cada lugar del interior y ver tantos teatros maravillosos”, dijo.
En cuanto a los nuevos proyectos, nos contó que tiene una propuesta de Telefé para el 2010 y que posiblemente, por el éxito obtenido, vuelvan a presentar “Por el placer de volver a verla” en Mar del Plata, lugar donde se estrenó la obra.”

Con Manuel
“Me encanta volver al origen del actor, esto de andar por los pueblos y ser un poco gitano.
La verdadera dimensión de la diversidad, no la tenemos hasta que la transitamos este camino y realmente creo que haciendo teatro, uno tiene la posibilidad de acercarse a la complejidad de esa diversidad”, narró durante la conferencia.
“El teatro es un hecho vivo, por lo tanto tiene un ida y vuelta con la gente, situación que nos hace tomar contacto con esa riqueza”, describió.

Sobre los 90 años del grupo de teatro vocacional Puan

Ambos actores se mostraron sorprendidos cuando, en la conferencia de prensa, se les comentó que el grupo de Teatro vocacional de Puan cumplía 90 años de historia. Inmediatamente aportaron su homenaje, dejando un saludo a la agrupación.
Manuel Callau: “Nuestro reconocimiento, nuestro afecto. Noventa años luchando por el teatro en Puan no es poca cosa, de manera que se me estremece el corazón de solo pensarlo. Les brindo todo mi apoyo y mis sinceros deseos, además de decirles que cuenten conmigo en lo que yo pueda hacer, siempre estaré del lado de la gente que lucha por un teatro de ideas.”
Virginia Lago: “Debe ser el teatro más antiguo de la Argentina y les mando miles de abrazos. Me sumo a lo que dijo Manuel, porque acá estamos para lo que necesiten de nosotros. ¡Qué bueno!,” exclamó sorprendida y con sentida felicidad.


Mi primera impresión luego de ver la obra

La noche del Teatro Hispano tuvo en escena a una obra bellísima: “Por el placer de volver a verla”.
Bellísima por su argumento, actuación y puesta en escena.
Manuel Callau interpreta a Miguel, un escritor, director y actor que necesita imperiosamente convocar a su madre fallecida para descubrir en su pasado las claves de su presente y de su proyección al futuro. Y Naná, encarnada en Virginia Lago, aparece en escena para evocar los momentos que fueron escribiendo la vida de ese hijo.
Su personaje muestra a una madre amante del teatro, contadora de cuentos, inventora, exagerada, soñadora, divertida y hasta un poco loca. Matices que en la piel de la actriz, transportan al público a la vida de Miguel.
Con el transcurso de las escenas, las sonrisas fluyen al igual que las lágrimas y los aplausos se repiten una y otra vez. Es que, la obra describe una relación tan fundamental y primaria como es en la vida de una persona la relación “madre e hijo”.
Naná personaliza a una mamá que influye en Miguel, sin quererlo, sin pensarlo, con su personalidad fantasiosa, exigente y dulce a la vez.
La historia logra ingresar al corazón de toda persona que esté dispuesta a disfrutar de actuaciones brillantes y libretos como los de Michael Tremblay (con la adaptación de Manuel González Gil).
Presentada el viernes 4 de Setiembre