En Puan: Representantes de la comunidad mapuche bahiense expusieron sobre sus raíces culturales

Integrantes de la comunidad mapuche de Bahía Blanca disertaron el viernes en el auditórium de la CSyOP.

La conferencia fue organizada por la Asociación Cultural por la Identidad Argentina y auspiciada por el Banco Credicoop.
Lidia Pichilef, Ángela Cañicul y Fabián Quintulicán explicaron al público asistente las características principales de su pueblo referidas a la religión, los símbolos mapuches, el arte y la situación social en la actualidad.
Durante la charla, remarcaron la necesidad de tomar conciencia sobre el cuidado de nuestra tierra para lo cual-según expresaron- todos deberíamos hermanarnos.
Lidia Pichilef es integrante de la comunidad Antu Calfuñanco (Águilas azules que vienen del sol) y en Bahía Blanca, conduce el programa de radio “Raíces Mapuches” que se emite por Radio Nacional.
“Somos una comunidad de Bahía Blanca, pero llegamos de Río Negro y Neuquén”, relató Lidia.
Ángela es de la comunidad Cañicul, de Junín de los Ándes (Neuquén), su padre fue Lonco y es un ejemplo de la unión entre lo antiguo y lo nuevo.
Fabián Quintulicán era de Bahía Blanca y se casó con una chica de Tornquist, ciudad que eligió para radicarse y formar su familia. Ahora se dedica entre otras cosas a difundir la cultura mapuche.
“La idea es difundir cultura, contar quiénes somos, donde vivíamos y por qué consideramos que nuestro pueblo es precedente a la creación de los Estados Chileno y Argentino”, expresó Lidia.

Respeto por la naturaleza

Lidia reflexiona y asegura que en estos tiempos el hombre se alejó de la naturaleza. Por eso, existen grandes sequías en algunos lugares y enormes inundaciones en otros. “Es tiempo de volver a ella”, aclaró.
La historia de Ángela Cañicul refleja los padecimientos de su pueblo tras la finalización de la Campaña al Desierto.
A Ángelita la regalaron cuando tenía 7 años a una familia de militares de Buenos Aires. Ella, para no perder su lengua, llegó a hablar sola ante un espejo. Ahora es la encargada de recuperar el idioma.
Siendo una niña, no era raro verla a las 3 de la mañana parada arriba de un banquito lavando la vajilla luego de las fiestas organizadas en casa de esa familia.
Lidia define el caso como “un ejemplo de vida” porque, a pesar de la dureza de lo vivido, Ángela no mantiene odios.
“Hago artesanías y me gusta dar charlas a los chiquitos del jardín. A ellos les encantan las canciones y los juguetes. Estoy jubilada, entonces aprovecho para estar con mi comunidad”, dijo Ángela.

Volver a las raíces

Hay mapuches que no se reconocen como tales y estas charlas los llevan a replantearse cuestiones como la de preguntarse por qué sus apellidos son distintos a los del resto, a qué pueblo pertenecen e investigar sobre sus orígenes.
“Con los descendientes de inmigrantes por ejemplo, sabemos que, más allá de venir de pueblos distintos, no significa considerarnos ni mejores ni peor es.
De alguna manera, el pueblo argentino, también proviene de los pueblos originarios. Saber de dónde venimos es importante para construir el futuro”, señaló Lidia.
El interés de Fabián por conocer su raíz, surgió cuando Lidia fue a la escuela donde él estudiaba a dar una charla.
“Mi mamá es Ñancupán y mi papá Quintulicán, ella es de Roca y él de Maquinchao (Río Negro)”, contó.
Primero no quiso saber nada, pero el llamado de la sangre fue más fuerte en Fabián y comenzó a interesarse.
El joven tiene dos hijos: Antú (Sol) y Newen (Fuerza) y reconoce no conocer bien su lengua materna; por eso lo considera “una deuda pendiente”.

El exterminio durante la Campaña del Desierto

“Les quitaron las tierras a nuestros hermanos y los expulsaron de sus comunidades. Muchos murieron y otros quedaron vagando”, afirmó Lidia.
A pesar de todo, no hay lugar para el odio y el rencor.”Nuestros abuelos nos aconsejan no odiar, porque es un sentimiento negativo que enferma.
Por eso, elegimos construir mirando al futuro y ser un ejemplo de paz.