Lo dijo Evo: comer pollo “afemina”, la Coca Cola es mala y la mala alimentación nos deja pelados

No está muy claro si el presidente boliviano tuvo una mala noche, si el té de coca le cayó mal o si en verdad responde al desarrollo conceptual (y mental) de varios presidentes latinoamericanos que regularmente incursionan en temas de orden doméstico, aunque esta vez Evo fue más allá y explicó cuestiones que científicamente tiene más huecos que consistencia.
Evo Morales tiene su propia teoría sobre la utilidad de los alimentos para el hombre. Lo expresó en medio de la Conferencia Mundial sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra. En un irrefrenable ataque “antiimperialista” el presidente de Bolivia quitó el freno de mano y arremetió (sin pensar demasiado) con cuestiones bastante controvertidas que no le hacen nada bien a su salud política internacional.

En primer lugar atacó al pollo como culpable de la homosexualidad al advertir “el pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres“.
Luego, sin olvidar que debía destruir por el camino, el ícono capitalista agregó “Llegué a la conclusión de que es mejor tomar la chicha de maíz que la Coca Cola. La Coca Cola hace daño“.
En una verdadera prognosis sobre la desocupación futura en el mundo y sus causas, Evo afirmó “de aquí a 50 años todo el mundo será calvo, tendremos una sociedad de calvos, por lo tanto no habrá peluqueros, tendremos desempleo” y lo justificó asegurando que “la calvicie, que parece normal, es una enfermedad en Europa, casi todos son calvos. Y es por las cosas que comen“. No dejó afuera una autorreferencia para ejemplificar que él no está pelado, precisamente por comer sano.
Sin embargo Morales no está solo en esta cruzada en contra de los alimentos porque caben recordar las afirmaciones que hizo la presidenta argentina cuando habló de las cualidades afrodisíacas del cerdo al señalar ”Es mucho más gratificante comerse un cerdito a la parrilla que tomar Viagra“. Sin embargo tampoco lo dejó ahí, poco tiempo después revalorizó las virtudes del pollo afirmando “Yo también creo que los pollos tienen sus virtudes, tal vez no sean afrodisíacas, como la de los cerditos, pero sí adelgazan. Es una carne muy magra, sobre todo la pechuga, y si uno está delgado y además hace actividad física, entonces siente que tal vez pueda volar con sus sueños”.
Más allá de esto y de la incursión que en su momento hizo el presidente venezolano Hugo Chávez quien (en otro orden) aconsejó la ducha comunista, consistente en no más de tres minutos de baño o aquella otra ponencia superadora que aconseja orinar en la ducha con lo cual se ahorra el derrame de 4.380 litros de agua por persona en el año, es posible que de vez en cuando a ciertos presidentes latinoamericanos les sucedan cosas extrañas, que les hacen decir este tipo de cosas, algunas de ellas, creemos, sin ser debidamente pensadas, y mucho menos dimensionando el impacto que producirán por la investidura de quien las dice.
(Agencia OPI Santa Cruz)