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De Luis Pincén: “Para mí es muy importante estar aquí porque yo no estoy viniendo, estoy volviendo.”

Luis Pincén, tataranieto del mítico Cacique que supo visitar esta región durante la última parte del siglo XIX, brindó el viernes una charla en Puan, en el marco del ciclo cultural “Café con Historias”, auspiciado por la Dirección de Cultura y el Museo Ignacio Balvidares.

El sitio elegido para la disertación fue en el Resto Bar La Terminal, a donde acudió una importante cantidad de público de la localidad y la zona.

Pincén estuvo acompañado por un colaborador de renombre: el antropólogo Carlos Martínez Sarasola, autor de diversos trabajos científicos, publicaciones y libros como el conocido estudio sobre las etnias originarias “Nuestros Paisanos los Indios.”
En un ambiente cálido, el público participó de una disertación que lo transportó a los orígenes del legendario cacique, reviviendo sus tradiciones y valores culturales.
Luis Pincén saludó a los presentes en la lengua mapuche, porque según dijo, su pueblo tiene “una fuerte impronta” de dicha comunidad.

“Mari mari pu peñi, buenas noches a todo los hermanos varones. Mari mari pu lamien, buenas noches a todas las hermanas mujeres. Yo soy Luis Eduardo Catrunao Pincén.
Normalmente a nosotros nos denominan tehuelches, pero el nombre correcto de mi pueblo es gunün a kena,” aclaró.
En tanto, explicó que el verdadero apellido es “catrunao” que significa cazadores de nahuel (jaguar). “Los nombres tienen que ver justamente con los diferentes niveles que hay con el cosmos, si tiene que ver con el conocimiento es un nivel superior; si tiene que ver con el viento o con las nubes es otro plano. Pincén que tiene que ver con el conocimiento, está en el primer plano,”narró.
“Mi linaje tiene que ver con el jaguar, con el nahuel. Hoy día está ausente en esta tierra, y es una cuestión que de alguna manera nos perjudica porque el jaguar tendría que estar aquí como aquellos que convivieron con él en épocas pasadas”, expresó en relación a la cosmovisión de su pueblo.
El nombre Pincén responde a un cargo que adquirió su tatarabuelo. “No es un apellido, es lo mismo que decir longo (cacique) o machi (médico, curandero). Él era la persona responsable de las ceremonias, de cuidar las tradiciones y contar las historias,”describió.
“Dentro de los roles masculinos es uno de los más importantes. En general los roles fundamentales eran desempeñados por las mujeres. Hay una fuerte influencia en el mundo mapuche de la mujer. Ella es la portadora de la cultura, es la que más conocimientos tiene. Las mujeres son la reserva de nuestras comunidades,”explicó.
“Por ello en la Conquista (del Desierto) se mataban a las mujeres, porque de esa forma nos dejaban vacíos,”agregó.
Siguiendo con la importancia de la mujer en las comunidades, Luis contó que cuando llegaba el momento de la dote, al hombre se le exigían ciertas condiciones. “Costaba mucho formar una mujer y educarla, por lo tanto el hombre que quería casarse tenía que pagar con buenos ponchos, platería y caballos.”

Conocimiento

“La responsabilidad mía en aprender para transmitir. Esta transmisión que hacemos nosotros, normalmente se da dentro del ambiente de nuestra gente. Nosotros no tenemos obligación de enseñarles a otras personas.
Los mayores nos sugieren que cada vez que enseñemos, tenemos que saber mirarle los ojos a la persona, ver su alma, su espíritu, saber si es una buena persona y si ese conocimiento será bien usado. Por lo tanto, estamos aquí en una reunión excepcional donde daremos algunos conocimientos, explicaremos varias cosas importantes,” detalló Pincén, haciendo un paréntesis en la disertación.
Después, siempre en un tono calmo y agregable comenzó a ingresar por el camino de sus orígenes. “Muchos dicen que el tatarabuelo había nacido en Carhué, pero nosotros sabemos muy bien que nuestras montañas sagradas eran Cura Malal y Sierra de la Ventana. Acá venía nuestra gente alguna vez en la vida a buscar cualidades, valores tales como ser un buen rastreador, un buen amansador de animales y tener conocimientos.”
“Estas virtudes la conocían nuestra gente en la mahuida (montaña), por eso para nosotros es muy importante poder cuidar las montañas. En este aspecto estamos muy tranquilos porque hemos tomado contacto con gente de Sierra de la Ventana y sabemos que defienden el lugar, porque allí no hay minería y el lugar está preservado,” añadió.
En cuanto al regreso a sus tierras ancestrales, definió: “Para mí es muy importante estar aquí porque yo no estoy viniendo, estoy volviendo.”
“Digo que estoy volviendo porque durante mucho tiempo nosotros no teníamos en claro nuestro origen, siempre pensábamos que éramos del norte de nuestra provincia, pero juntando varios datos llegamos a la conclusión de que nuestros ancestros vivían allí. Los aportes dados por historiadores como Juan José Estévez de Trenque Lauquen, dan cuenta que nuestra gente vivía acá,” relató.
El tataranieto de Pincén dijo también que su comunidad “fue expulsada por el Ejército Argentino junto a otros grupos indígenas pro patriotas, quedando parte de ella sometida.”
“El resto huyó por el Chadileufú al norte, en tierra Ranquel, para estar cuidados por el cacique Yanquetruz. Nosotros éramos un grupo de cazadores recolectores de no más de 70 personas y fuimos sometidos por las comunidades de la cordillera que tenían 10 veces más gente que nosotros y por el Ejército. Mi tatarabuelo era muy jovencito cuando tuvo que emigrar de estas tierras,” siguió diciendo.

Anécdota

Hace más de 15 años cuando Luis Pincén dio una charla en Bordenave sobre la historia de su tatarabuelo, tuvo una experiencia insólita pero que lo llevo a descubrir otros datos de sus orígenes. “Cuando termino de hablar, se paran en el fondo del salón dos gringos grandotes y me dicen: “nosotros somos descendientes de la tribu de Pincén.” Honestamente me sorprendí porque parecían alemanes o rusos pero no indígenas.”
“Ellos me contaron que cuando se formó la colonia Pincén, muchos de los inmigrantes que llegaron aquí, eran hombres que empezaron a poblar el lugar y las únicas mujeres que había eran indígenas. Y ellos se casaron con esas mujeres y tuvieron hijos.”
Para Pincén este relato marca una primera etapa donde los indígenas “eran parte de este pueblo” pero después, con la idea del Estado Nacional de integrar a toda la población, la imagen del indígena se convirtió en un estereotipo del hombre “salvaje, feo, ladrón asesino, violador, sucio e ignorante.”
“Eran cosas que uno aprendía en la escuela. Ningún morocho quería recordar su ser indígena y ninguna persona deseaba que en su familia hubiera algún indígena, porque no era algo para ponerse orgulloso. Nosotros lo hemos vivido en carne propia,”manifestó.
A esto rescató la actitud de aquellos gringos que había conocido en Bordenave. “Ellos reconocieron su origen y pudimos observar que tenían amor por lo indígena y que no veíamos en nuestros propios hermanos de Trenque Lauquen o La Pampa.”

Otra vida, otra alimentación

Haciendo un recorrido por las costumbres alimentarias, Luis explicó a los presentes que sus antepasados vivían cazando ñandúes y guanacos. Además comían frutas en épocas de estación, caminaban todo el día y que después con el tiempo, adoptaron el caballo.
“Si bien en esa época convivíamos con los mapuches porque hasta los padres de mi tatarabuelo tenían nombres mapuches, nosotros somos tehuelches. Y lamentablemente lo hemos comprobado a partir de una enfermedad, porque toda mi familia tiene diabetes. Esto sucedió porque nosotros nos alimentábamos del guanaco, del choique (Ñandú) y caminábamos todo el día; al entrar en la civilización nos llenamos de hidratos de carbono, nos volvimos sedentarios, panzones, haraganes y nos morimos. Así lo comprueban estudios realizados en la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA)”, dijo.

Pincén

“El cargo de Pincén lo adquirió viviendo entre los ranqueles, allí uno puede ver quien era él, porque existen muchos prejuicios sobre el tema. Hoy dimos una charla en una escuela de 17 de Agosto y los chicos se asombraban porque no llevaba plumas. Y está bien, la imagen es válida porque en la televisión y en muchos lugares, incluso indígenas que yo conozco, se visten así para vender una imagen de lo que supuestamente somos. Venden muy bien la figura pero su interior no dice nada,”repudió.
En cuanto a la comunidad de su ancestro, narró que “no estaba integrada solamente por tehuelches” sino también mapuches, criollos, negros que habían huido de la ciudad.” “En 1813 se declara la libertad de vientres, no la abolición de la esclavitud. Entonces todos van a vivir con él en la frontera. A ellos los unía su espiritualidad, su idea de cultura,”rescató.

Fuerza

“Hay una palabra que lo define a mi tatarabuelo. Cuando a él lo capturan le preguntan qué es lo más importante para usted y él contesta: “lo más importante es la fuerza.” Siempre se ha interpretado esta frase, especialmente en los libros de los militares, como que se refería a lo bélico pero en realidad, él estaba hablando del nehuén, palabra que refiere a la energía de todas las cosas. Cuando uno tiene un buen nehuén está equilibrado, armónico”,
“Él lo que les dijo en realidad, lo que importa es la buena energía, obviamente los civilizadores que nos conquistaron a nosotros por lo general no eran muy civilizados. No eran las personas más cultas, entonces nosotros entendemos que jamás podían comprender lo que nuestra gente les decía y difícilmente entendieron nuestros valores.”
“Habían en juego intereses económicos a partir de la segunda Revolución Industrial y la oligarquía local. Pretendían tener las tierras que nosotros teníamos, era un negocio como lo es hoy la minería o la soja hoy día.”

Hábito

“Hoy les preguntaba a los chicos de la escuela si sabían por qué se bañaban todos los días y de qué pueblo traen este hábito. ¿De los alemanes, españoles, franceses, italianos? En cuál de estos pueblos se bañan todos los días… ninguno. ¿Por qué las mujeres toman tanto tiempo en arreglarse y depilarse las piernas? ¿Qué mujeres lo hacen en Europa? Lo conceptos de belleza e higiene que existen aquí son los que tenían los indígenas. Yo me levanto todas las mañanas, me baño y rezo pidiéndole a Dios estar en armonía para estar bien con el resto de la gente. No está bien visto que la gente se levante alocada y nerviosa.”

La familia

“Hay hermanos dicen que lo más importante es la tierra o hablan de algunos símbolos nuevos. Y quizás esto sea cierto para otros pueblos, pero a mí la experiencia me indica que en la comunidad de Pincén lo más importante era la familia. La mujer, los hijos y los nietos. Todos nuestros guerreros si ustedes se fijan en cualquier libro de historia — salvo que hayan muerto en batalla– solamente se entregaron por sus mujeres o sus hijos. No importaba que los fusilaran después pero ellos querían estar con su familia.

Guerra

“La guerra fue una necesidad pero nos sacó de nuestra esencia, nos sacó realmente de lo que nosotros éramos. Nosotros no creemos en el machismo, no es una condición del hombre ser macho, sí sucede por ahí en la gente nuestra que está aculturada.
El aculturado que pierde su cultura muchas veces es violento, promiscuo pero es un estado degradado que tuvo nuestra gente a partir de la Conquista.”

Valores

“Había que cuidar de los ancianos, nunca desprenderse de los mayores. En el mundo occidental esta legitimado y justificado mandar el padre o madre al geriátrico, en nuestra cultura tenemos que hacernos cargo de los mayores porque ellos nos cuidaron.
“Una de las claves es que nuestra educación no nos permite ser violentos con nuestros hijos, está prohibida la violencia verbal y física. Debemos ser muy cuidadosos en la crianza de nuestros hijos y rodearlos de amor.”
“Nosotros somos afectivos, hay culturas que no se tocan. Hay culturas frías, para nosotros el contacto es permanente a través de la caricia, el abrazo.”

Respeto por la naturaleza

“Dentro de nuestra cosmovisión todos los elementos naturales tienen un dueño. Yo no puedo arrancar y ensuciar si antes no pido permiso.
Si no mantenemos estos valores provocamos desequilibrio. A veces pensamos con nuestros hermanos que quizás cuando vinieron los hombres blancos su nehuén en Europa tenía un sentido, pero cuando ellos vinieron aquí esa energía, esa manera de ver el mundo, no tenía nada que ver con nosotros.
Situación que estamos pagando hoy en día. La contaminación del medioambiente, la desaparición de muchas especies autóctonas y de los antiguos habitantes. En el fondo había mucha ignorancia más que maldad. No se propusieron conocernos pero sí conquistarnos.

Conquista

“La conquista fue muy dolorosa, un momento muy oscuro, nosotros creemos en el mundo indígena que cada persona tiene un pedacito de alma. Por ejemplo todos los Pincén somos una sola alma, durante mas de 120 años todos aquellos que fueron enterrados de mala manera, que perdieron las pautas culturales, que sufrieron; esos pedacitos cayeron en el mundo maligno y por eso hemos estado en desgracia.
Ahora que nos estamos reagrupando. Tenemos que volcar toda esa energía a favor y a partir de ahora, todos estos chicos, toda nuestra gente tiene que comportarse lo mejor que pueda para recuperar la puerta que antiguamente tuvimos. Si no respondo a los valores de mi gente estoy definitivamente muerto.”

Creencias

“No entendemos la muerte definitiva, creemos que luego seguiremos viviendo en otro lugar. Esto es posible en tanto que cumplamos las pautas culturales.
Los mayores me lo dijeron, hubo algún momento de mi vida que yo tenia rencor, odio.
El futuro está atrás, el pasado adelante. El futuro no lo conozco, mi presente es efímero y al caminar hacia el pasado yo camino hacia el origen. Estoy volviendo.
Nosotros de alguna manera siempre estamos volviendo, aprendiendo de lo que nos pasó. Quizás esta nueva definición de pueblos originarios sea interesante en este aspecto, de volver al origen. No es volver a vivir como 200 años atrás, se trata recuperar la esencia.”

1 comentario

  1. rojocronopio

    Hola amigos a quien le pueda interesar aquí les dejo un informe realizado hace mas de 20 años reivindicando los valores de los pueblos originarios. En el entre otros habla Pincen. Gracias.
    http://www.youtube.com/watch?v=i4TUKnl9pBA

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