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Tarde japonesa en el Museo

En adhesión al Día del Niño, el Museo Ignacio Balvidares organizó una muestra de autos, aviones, barcos, personajes de la guerra de las galaxias y super héroes hechos por los artesanos Maxi Lagos y Eduardo Penalba.
Para los grandes, los Amigos del Museo armaron el rincón japonés con ikebanas y un kimono.

El domingo a las 18.30 quienes visitaron el Museo pudieron trasladarse imaginariamente al mundo oriental.
En un sector aparecía la curiosa muestra de paperkraft realizada por Maxi Lago junto a una serie de super héroes de todos los tiempos, confeccionados en tela y porcelana fría por Eduardo Penalba.
Hacia el final de la sala temporaria, un lujoso kimono captaba la atención de los visitantes, como así también los detalles de una mesa de té, los ikebanas y algunos libros de cuentos en japonés.
La música ambientaba aún más el lugar por los acordes típicos del folclore japonés.
En la presentación, la Directora del Museo, Silvia Iturrios, habló sobre los orígenes del té de durazno que en Japón se les da a los niños. “Un relato japonés dice que una pareja de ancianos encuentran un durazno y que de ese fruto nace un niño –a quien llamaron Momotaro–.
El niño crece, se hace valiente y promete salvar a Japón de unos genios malignos que vivían en una isla, luego de lograrlo, se convierte en el héroe de su país. Por esto todos los días del niño en Japón se sirve un té de durazno en honor a Momotaro (durazno en japonés) para que tengan felicidad, prosperidad y bienestar. Entonces después vamos a degustar un te de durazno,” narró.
Por otra parte, Laura López Quintana, integrante de la agrupación Amigos del Museo, dio todos los detalles de los ikebanas preparados para la ocasión. “Este arte se remonta a la época de los monjes budistas que tenían en el altar un crisantemo blanco colocado en un cuenco de bambú para homenajear a Buda.
También los samurai, después de las batallas, acudían a sus templos y adoraban las flores para relajarse del estrés de las luchas. Ellos recogían las flores azotadas por la intemperie y las llevaban a los templos para revivirlas. De esta forma, para calmar el alma y el espíritu, comenzaron a formar arreglos florales.
En referencia a la composición de estos arreglos, Laura describió: “El arte del ikebana se basa en tres elementos: el eje mayor representa el cielo; hacia la izquierda y a dos tercios del centro, las ramas simbolizan al hombre y las ubicadas hacia la derecha, representan la tierra.”
“Todos esos componentes forman una asimetría armónica y los tres elementos que tienen que estar presentes son: el pasado, representado por una rama seca; el presente formado por flores abiertas y el futuro, simbolizado con los pimpollos y ramas con yemas. Ellos usan flores de cerezo y durazno, según la estación varían las especies, los envases y la forma del ikebana. En invierno tienen un aspecto más abierto por la cantidad de flores y en el invierno más cerradas,” explicó.

Entrevista a Maxi Lago y Eduardo Penalba

Los artesanos participaron de la exposición organizada por el Museo Ignacio Balvidares presentando una extensa variedad de artesanías.
Maxi Lago presentó una muestra de objetos realizado con las técnicas de origami y paperkraft, mientras que Eduardo Penalba aportó una serie de muñecos realizados en tela y porcelana fría.
Durante la entrevista ambos coincidieron que estas actividades manuales demandan mucho tiempo y requieren de paciencia.

-Contanos en que consiste esta propuesta cultural…
”La idea era mostrar lo nuevo que estoy haciendo, ya todos me conocen por mis artesanías en madera, la porcelana fría, pero ahora empecé a trabajar con el papel en todas sus formas, desde el origami hasta esto que es el paperkraft o el pepakura, su denominación en japonés. Son técnicas de modelismo en papel”.

-¿Cómo aprendiste ésta técnica?
“En realidad fue de forma autodidacta, a través de Internet que si bien en ocasiones puede ser un arma de doble filo, en todo lo que es educación podes sacarle un provecho bárbaro y esto es una muestra de lo que uno puede realizar con prueba y error, pero de una manera muy sencilla porque solamente necesitás cartulina, una trincheta, una impresora y las ganas de hacerlo”.

-Entre todas las artesanías de papel, nos llamó la atención la complejidad del barco velero…
“Sí, me llevó cerca de 20 días hacerlo, tiene 300 piezas y hasta tiene hechas las escaleras. Está acompañado con hilos que simulan las cuerdas reales de un barco”.

-¿El papel lleva algún proceso especial?
“No, todo está en el armado nomás. Hay dos maneras de hacerlo, una es la más complicada, hay que tomar una foto pasarla a 3D y luego el mismo programa te lo desarma para después volver a unirlo. La otra forma más sencilla es encontrar el plano y directamente armarlo.
Todo se trabaja a escala que pueden ir de 1 en 50, a 1 en 120 y se puede armar desde un castillo a un avión”.

-¿Hay en particular algún tema que te inspire o en general?
“Soy un fanático de los autos, por eso en la muestra van a ver más autos. Después, con el tiempo, se verán algunas cosas más que llevan muchísimo tiempo, como es el caso de los barcos de guerra”.

-Dicen que esta actividad desarrolla la capacidad cognitiva de los chicos, ¿no te han convocado desde las escuelas para dar alguna clase especial?
“Hasta el momento no, pero estaría bueno. El modelismo en papel desarrolla la parte motriz y cognitiva de los niños, pero también da la posibilidad de que ellos conozcan otras opciones. De hecho, esto nació en una época donde no existía ni el plástico ni la computadora”.

-Son técnicas milenarias…
“El origami es un arte milenario y el papercraft es del siglo XIX y tuvo su auge en la Segunda Guerra Mundial donde el papel era muy barato y fácil de conseguir. Cuando apareció el plástico se dejó de lado, pero a la gente que le gustaba tener colecciones de autos y demás, vio que el fabricante no realizaba lo que querían, entonces empezaron a realizar estos modelos”.

Eduardo Penalba: entre telas y porcelana fría


– ¿Cómo construís estos muñecos?
-“Mi hobby es dibujar ante todo, pero un día pensé llevar mis dibujos al 3D. Lo primero que empecé a hacer fueron muñecos de trapo.
Después, comencé a combinar la tela con porcelana fría. La base es de trapo pero los músculos están moldeados en porcelana fría. Algunos tienen ropa bordada y hay modelos a los que se les puede quitar el disfraz como es el caso de Superman que pasa a ser Clark Kent.
Los personajes de Star Wars están hechos íntegramente de porcelana fría pero recubiertos con telas y el resto de los superhéroes, están rellenos con trapos y moldeados en porcelana fría. Además, tienen una pequeña articulación que les genera algo de movilidad, pero ahora estoy haciendo otros totalmente movibles”.

-¿Llevan mucho tiempo?
“Es una técnica muy difícil porque tenés mucho tiempo de secado entre pieza y pieza. Debe estar todo bien seco como para ponerles la vestimenta, sino se abollan.
Una pieza chica me llevó de 15 a 20 días y otras hasta dos meses.