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El drama de Villa La Angostura contado por un puanense

Luciano Llull nos describe en primera persona las consecuencias provocadas por el volcán Puyehue en Villa La Angostura desde el día de la erupción hasta ayer, cuando la primera nieve cambió el color del paisaje teñido por las cenizas.
Hoy, a pesar del desastre y el éxodo de más de 3000 habitantes, Luciano junto a su hermano Federico siguen adelante, trabajando y solidarizándose con el resto de los pobladores.
“Yo creo que para que uno entienda tiene que venir y ver. Vivir el día a día. Creo que todo esto, a cada uno de nosotros, nos abrió un poco la cabeza. De un momento a otro, se nos cambió el panorama para todo. Acá nadie habla de que River se fue a la “B”, de Tinelli, y mucho menos de tener vacaciones,” relata.

¡Hola Puan Querido!

 

Luciano (de blanco) y Federico (de rojo) limpian las cenizas en el Resto Bar

A pedido de “Todas las Voces”, les paso un panorama actual, aun que sea muy difícil que uno se imagine lo que puedo llegar a decir o contar. Pero primero, me gustaría comentarles como fue el principio. Desde la tarde del 4 de junio, fecha que el volcán Puyehue dio inicio a esta catástrofe natural, todos los días son grises, a las 15:00 hs. pareciera que uno está de noche. Semanas sin ver el sol.
Después de 20 días, en varios barrios seguían sin luz y sin agua. En algunas casas o comercios, por falta de energía eléctrica no hay calefacción. Además de la falta de servicios, cae ceniza todo el tiempo. El primer día caía en forma de piedra, fue como una lluvia de piedras. Luego llegaba con menor peso, pero la ceniza que quedaba en los árboles y techos, con un poco de viento era como estar en una nube que tapaba todo el pueblo. También hubo mucha lluvia y ahora, nieve.
Desde el domingo 5, toda la gente de La Villa se puso a limpiar el techo de su casa o negocio. Entre amigos y vecinos. Con la ayuda del ejército nacional, policías locales y de Neuquén, Defensa Civil y bomberos voluntarios. Juntos pudimos y seguimos limpiando el pueblo.
Con el paso de los días, se han caído muchos pinos por el peso de la ceniza, también techos de casas y negocios. Estos pinos que se encuentran en toda la localidad y alrededores, con toda la ceniza, nieve y lluvia es posible que se produzca un alud, originándose en el Cerro Bayo. Bajaría del cerro, pasando por los barrios más cercanos hasta llegar al río.
Hace un par de semanas con un amigo fuimos a distintos barrios para darles la noticia de lo que puede llegar a ocurrir. Éstas personas se refugiaron en el CEF ó en casas familiares. Por el momento no se produjo ningún tipo de alud. Los ríos se han desbordado, pero nada grave.

Éxodo

El ultimo censo que se hizo en La Angostura, fue de once mil habitantes. Se calcula que más de tres mil de ellos se fueron por toda esta situación. Algunos por cuestiones económicas, otros porque tienen algún familiar menor. Como en nuestro caso que mi hermano tuvo que llevar a su hijo a Puan. Las escuelas siguen cerradas, mientras que sigamos en “alerta roja”, no van a abrir sus puertas. De todas maneras muchos están volviendo para abrir sus negocios, se acerca la temporada de invierno y hay que estar, pase lo que pase.
Algunos piensan diferente y deciden volver a fin de año o simplemente comenzar en otro lugar.
Nosotros decidimos quedarnos. Cerramos el negocio, más o menos, una semana y media y con lo que teníamos, abrimos. Sin bajar los brazos.
Otro cálculo que se hizo fue la desocupación. Se dice que es de un 30%. Los empleados gastronómicos están buscando trabajo, pidiendo la mitad de sueldo y una comida diaria. Todo esto porque cerraron hoteles y restaurantes.
Hoy, 30 de junio, amanecimos con mucha nieve. Empezó a nevar ayer a la mañana y sigue nevando por la tarde de hoy. Hace varios días que a partir de las 20:00 hs. cae una helada que a las tres horas ya no deja abrir la puerta de los autos, ni mucho menos usar el parabrisas. La nieve nos levantó el ánimo, lo que antes se veía gris, ahora es blanco. Pero debajo de la nieve hay ceniza, por lo tanto hay que tener mucha precaución en la ruta y en el pueblo. Hoy leí en el diario digital laangosturadigital.com.ar: “Anoche, el hielo, la nieve y las cenizas obligaron al cierre de la ruta 231 en el tramo que une Villa la Angostura con Bariloche”. Yo creo que también hay que tener cuidado con los techos.
Seria infinito contar lo que vivimos. Como dije al principio, es muy difícil que imaginen la situación en la que estamos. Yo creo que para que uno entienda tiene que venir y ver. Vivir el día a día. Creo que todo esto, a cada uno de nosotros, nos abrió un poco la cabeza. De un momento a otro, se nos cambió el panorama para todo. Acá nadie habla de que River se fue a la “B”, de Tinelli, y mucho menos de tener vacaciones.
En fin, quiero aclarar que ya pasó lo peor. No quiero generar pánico ó precaución a la familia y amigos de Puan. En este momento estamos bien. Ahora hay luz, agua, las líneas telefónicas están funcionando normalmente, solamente se cortaron por dos o tres días.
Todo aquel que no tiene barbijos, agua, leche, pañales, comida, etc. Se dirige al “Centro de la Cultura” y ahí mismo puede conseguir lo que necesite. Por lo tanto, a la gente del pueblo no le falta nada. Lo único que nos falta son los turistas, Villa la Angostura vive de eso. Turismo. Acá lo más grave es lo económico. Nada más.
Pero bueno, vamos a seguir para adelante, cada uno con sus problemas, recibiendo la ayuda de amigos, vecinos, la ayuda de todas las autoridades que hacen lo imposible para que La Angostura esté limpia y en orden. Para que esta temporada de invierno sea un éxito y en mi caso, recibo el apoyo y la eterna ayuda de mis viejos y hermanos que sin ellos seria imposible.
Un día me encontró mi hermana muy angustiado, me despabiló con un par de cachetazos, una charla a la distancia con papá y mamá y eso alcanzó para seguir, meterle para adelante. No queda otra. Y eso es lo importante, el apoyo incondicional de la familia. Todos vamos a necesitarlo para seguir adelante. A mí no me falta, me sobra.
Gracias por el apoyo. Gracias de todo corazón, a la flia. y a los amigos que siempre están.
Todo va a mejorar. Todo llega y todo pasa.

Luciano Miguel Llull.