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En Suárez: Emotiva celebración del Día del Inmigrante Alemán del Volga

“Alguna vez me han preguntado por qué los alemanes del Volga siempre están festejando y haciendo fiestas. Es una forma de revivir aquellas costumbres que tenían nuestros ancestros y cada vez que se reviven las costumbres originales y se tiene memoria de los antepasados, es una manera de que nunca se mueran las tradiciones. Porque muy distinto es morir a fallecer”.
“Muere lo que se deja de recordar y las costumbres de los alemanes del Volga siempre se recuerdan y van a mantenerse vivas por muchos años, porque sus descendientes siguen festejando, cada vez que hay una reunión familiar”.
“Cada vez que se reviven las costumbres originales se tiene memoria de los antepasados”
Así definió Daniel Minnig, presidente de la Asociación Wolgadeustche de Coronel Suárez, el sentido de la recordación realizada el sábado sobre el manifiesto de la reina Catalina.
La entidad que preside Minnig organizó una serie de actos evocativos del comienzo de la historia de los alemanes del Volga.

Daniel Minnig habló de la importancia de rescatar las tradiciones, apuntalado por la postal de lo que fue la vida de estos esforzados colonos, obligados a emigrar en más de una oportunidad.

Las estaciones de Ferrocarril son uno de los hitos emblemáticos de la inmigración de los alemanes del Volga, porque su arribo a la mayoría de los lugares donde se establecieron en la Argentina, fue en tren, y obviamente, las estaciones su punto de llegada y primer cobijo hasta establecerse en las tierras para ellos asignada.
Así fue que a su llegada a Coronel Suárez la estación del ex Roca, los albergó en sus terrenos durante 45 días, es por ello que en la evocación realizada el sábado de lo que puede considerarse el punto de partida del sufrido pueblo ruso alemán: como lo fue la firma del manifiesto por parte de la zarina Catalina en 1763 por el que le otorgó tierras y ventajas a sus compatriotas, tuvo por escenario terrenos del ferrocarril.
La historia relata que tentados por la oferta rusa y aburridos de la guerra, gran número de alemanes, cargaron sus pertenencias y comenzaron un largo camino, cuyos azares se prolongaron en el tiempo, y que tuvieron varios y desgraciados capítulos, que han fortalecido su apego a las raíces alemanas y que se mantengan hoy en día, a pesar de que fueron primero negados por los rusos y desconocidos por Alemania, cuando 100 años después intentaron regresar a la tierra de sus raíces.
La historia es conocida, debieron emigrar y América fue su destino: Argentina, Brasil, Estados Unidos y Canadá sus nuevos países y en particular Coronel Suárez, uno de los lugares donde en mayor número se concentraron.
La recordación del 23 de julio de 1763 impulsó a la Asociación Wolgadeustche de Coronel Suárez a organizar una serie de actividades que comenzaron con un acto evocativo realizado en tierras del ferrocarril, en el punto donde durante poco más de un mes, pernoctaron y vivieron los primeros en llegar a Coronel Suárez. Allí ante el monolito que recuerda el hecho y fue colocada una ofrenda floral, se escucharon breves discursos del presidente de la Wolgadeustche Daniel Minnig y del secretario de gobierno de la Municipalidad Ernesto Palenzona.

La guitarra, el acordeón y las tradiciones fueron parte de lo que se revivió el sábado al recordar el manifiesto que puso en marcha la inmigración de alemanes a Rusia.

Luego de ello, todos partieron con destino a Pueblo San José detrás de un par de carros típicos y automóviles antiguos, con pasajeros, vestidos con ropas tradicionales de los alemanes. En Pueblo San José se hizo la teatralización de un casamiento típico y luego por la noche la celebración se cerró con una cena y baile.
Pero la crónica no se agota con estos hechos puntuales y cabe rescatar de la concentración la alegría manifestada a través de la música que dos acordeonistas acompañados por un guitarrista fueron seguidos por bailarines, mientras se esperaba la hora prevista para el acto formal, que tenía previsto hacer oír los himnos alemán y argentino, pero un deficiente equipo de sonido aportado por la Municipalidad, carecía de los elementos para reproducir música, por lo que la ceremonia se limitó a las palabras y a la ofrenda floral.

Morir y fallecer

“Cuando la reina Catalina firmó aquel manifiesto de 1863 no se imaginó todo esto, primero la inmigración de los alemanes a Rusia y años más tarde a América”, dijo en su alocución Daniel Minnig. “Acá estamos reviviendo a los hijos de los inmigrantes, caracterizados con las ropas y vestidos de entonces, sobre los carros de los inmigrantes y en la plazoleta donde estuvieron alojados los primeros en llegar durante 45 días. Hoy siguen manteniendo viva la cultura de los pueblos alemanes de Rusia, pero también de la antigua Alemania”.

Coronel Suárez orgulloso

“En nombre de la comunidad de Coronel Suárez, el homenaje a todos los alemanes del Volga”, expresó Ernesto Palenzona en su turno ante los micrófonos. Nuestro recuerdo permanente para aquellos que hace casi 250 años, dejaron su terruño en Alemania y se marcharon a poblar las márgenes del río Volga; una aventura increíble. Hoy sigue siendo increíble y nos hace pensar lo que debe haber sido aquello en 1760. Tenemos que pensar en la lucha que emprendieron y los sacrificios que hicieron en los más de cien años que estuvieron en Rusia y cómo decidieron venir a poblar América”.
“Es un pueblo que sabe de luchas y sacrificios”, sostuvo Palenzona. “Pero por sobre todas las cosas sabe de trabajo ya que en estos 250 años se la han pasado trabajando sobre tierras extrañas. Esa es la realidad que conforman ustedes. Tenemos que recordar y sentirnos todos orgullosos, de sus antepasados, de su etnia y de lo que hoy están representando, para nuestro Coronel Suárez. Aquí donde estamos pisando vivieron 45 días. Aquí trabajaron, durmieron sus hijos, se divirtieron, de manera que hay que tenerlos presentes en cada momento de la vida”.

Raúl Gertsner explicó algunas de las cuestiones que palpitan en la comunidad de la que forma parte.

“A veces cuando las cosas no nos van bien y nos enojamos y criticamos, debemos pensar en los sacrificios enormes que hizo esa gente y que no se quejó de nada, lo único que hicieron fue poner el esfuerzo total y su vida entera para dejarle el mejor porvenir a sus hijos”, destacó Palenzona.
“Hoy debemos recordar todo lo que hicieron por nosotros y tenerlos siempre presentes en sus sacrificios de 250 años para hoy aquí recordar al inmigrante alemán del Volga”.
“Coronel Suárez sin ustedes, sus padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos no sería lo que hoy es: Un orgullo para toda la República Argentina”, finalizó declamando Palenzona.

Raúl Gertsner: “No se reconoce el genocidio perpetrado contra la ciudadanía del Volga”

El secretario de la Asociación Argentina Wolgadesutche reflexionó sobre algunos de los aspectos que marcaron la inmigración de alemanes a Rusia y luego a América.
Raúl Gertsner, secretario de la Asociación Argentina Wolgadesutche, fue uno de quienes llegaron hasta Coronel Suárez para participar de los actos previstos por la filial local de la entidad, para recordar la firma del manifiesto de la zarina Catalina II de Rusia que dio comienzo a la inmigración de alemanes con destino a las márgenes del río Volga en proximidades del Mar Negro y el Mar Caspio.
“Nuestra entidad se creó hace siete años a instancia de un grupo de personas que vio que había muchas instituciones dentro de la colectividad alemana, que se dedicaban mucho al tema de las fiestas y bailes, pero que se olvidaban un poco del aspecto cultural”, comentó Gertsner. “También se olvidaban de la genealogía que era uno de los aspectos centrales de nuestras actividades”.
“Esta es un fecha muy significativa para nosotros”, añadió Gertsner. “La zarina Catalina firmó el decreto para convocar a europeos en general y a los alemanes en particular, ya que la zarina en realidad era alemana, pero ella se casó con el Zar de Rusia, pero adoptó la ciudadanía, la religión ortodoxa rusa y al fallecimiento del Zar heredó el trono”.
“La idea era habitar regiones relativamente despobladas, donde algunas tribus nómades eran los únicos habitantes. Esta determinación provocó que desde el punto de vista legal, los inmigrantes no fueran ni rusos ni alemanes, aunque desde el punto de vista étnico somos alemanes y seguimos siendo alemanes”.
“Eso en realidad creó una nueva nación, tanto fue así que cuando se formó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, hubo una república socialista de los alemanes del Volga, que fue disuelta por Stalin en 1945, porque el soviet supremo desconfiaba de los alemanes, ya que los espías nazis se contaban de a miles”.
“Por ello lo que se hizo fue disolver la república y deportar a todos a Siberia. Cuando finalizó la guerra, los pocos alemanes que quedaban en el Volga, fueron deportados, lo que en la práctica fue un genocidio que el mundo ignora. Mucho se habla del genocidio armenio o judío, pero no se reconoce el genocidio perpetrado contra la ciudadanía del Volga”, se lamentó Gertsner.

“Llegaron a la Argentina, la situación aquí era distinta. Llegaron con el temor de las hordas que enfrentaban en Rusia que aquí no existían, los lobos tampoco estaban, el clima es mucho más benigno, la nieve tan habitual en el Volga aquí casi no encontraron, no había guerras, en verano tenían mucho calor y los inviernos eran mucho menos fríos”.
“Un pueblo pertinaz, sufrido y trabajador si los hay, logró ser lo que es hoy. Una colectividad alemana del Volga muy grande, que se considera entre el cuarto y quinto lugar de la inmigración total de Argentina”, sostuvo Gertsner.
Consultado Gertsner acerca de si se pretende instalar la fecha del 23 de julio como celebración central de los alemanes del Volga respondió que: “Estamos buscando consensuar entre todas las instituciones que representan a la comunidad, establecer una fecha como el día del inmigrante alemán del Volga. Este es un día que debemos tener en cuenta, pero no me atrevo a decir que finalmente este será el día, porque tenemos dentro de la comunidad varias fechas que pueden marcar un hito. Puede ser la fundación de la primera aldea en Rusia, o la primera colonia aquí en Hinojo. Son todas fechas que se pueden tomar en cuenta. Días pasados en una radio de Buenos Aires estuve lanzando la idea como para consensuar una fecha, que puede ser elegida por votación de ser necesario y determinar finalmente el Día del Inmigrante Alemán del Volga. Esta es una de ellas, festejemos. Si se elige otra será esa, de los contrario seguiremos con esta”.

En otro tramo del diálogo Gertsner hizo referencia al significado de una inmigración masiva como la que emprendieron en el siglo 18 los alemanes con destino al Volga, con medios de transporte de tracción a sangre, con barcos más parecidos a cáscaras de nuez y con un destino promisorio, según las cartillas del reino ruso, pero inhóspitas y con un clima extremo en realidad. “Es muy difícil imaginar eso”, acotó. “Viajar en carros cargar enseres, bajarlos al vadear ríos. Cargar todo en un barco, luego descargarlos, llegar a Rusia a un lugar donde no había nada. Hay que hacer un esfuerzo de imaginación muy grande para tener una idea de todo eso. Hay que pensar también que de las 30 mil personas que salieron de Alemania muchas quedaron en el camino y los que tampoco pudieron sobrevivir al primer año de residencia en el Volga”, reflexionó Gertsner.

Cintia Wendler, una joven de “Raíces Alemanas”

Revista Raíces Alemanas, en la cual Cintia es editora

Nacida en Valle María Entre Ríos es parte de la editorial de una revista que circula por Entre Ríos y sus inquietudes la llevaron a elaborar un árbol genealógico que la remontó hasta antes de la salida del primer antepasado desde Alemania.
Raíces Alemanas es una revista de la colectividad alemana del Volga que se edita en la colonia Valle María de la provincia de Entre Ríos, una de cuyas editoras es la joven Cintia Wendler (27), que estuvo de visita en Coronel Suárez. La revista es de muy reciente aparición, “por ahora es muy finita”, declaró Cintia. “Pero la idea es agrandarla y que circule en todas las colonias de Argentina. Estamos en el séptimo número”.
Número que obviamente trajo en sus manos y del que vale rescatar la información de la celebración del sábado y domingo que organizó Wolgadeustche. “Estamos llegando a todos los lugares de Entre Ríos y en Buenos Aires y a medida que la gente se va enterando de nuestra existencia se suscribe. Estamos en permanente contacto con entidades alemanas, no sólo las del Volga de las provincias de Misiones, Córdoba y Buenos Aires”.
“Me gusta la tarea de investigación cultural, comencé desde muy chica con el árbol genealógico de mi familia. Valle María es una de las aldeas madre de la inmigración en Entre Ríos y desde siempre me gustó investigar en las raíces. Antes de nosotros había una revista Volga, que dejó de salir y ante las inquietudes de la gente que pedía por la revista, se nos ocurrió editar una nueva, para difundir todo lo que se hace. Aquí veo más movimiento bibliográfico que el que tenemos en Entre Ríos, entonces junto a otra persona, que es el editor, pusimos en marcha esta idea y en diciembre pasado salió el primer número”.
Recordó que en la Escuela un profesor que iba a dar charlas, despertó en ella la curiosidad por saber y la posibilidad de encontrar respuesta que no encontró entre la gente de su entorno. De allí surgió el árbol genealógico, que la remontó a sus antepasados hasta 1700. “Mi apellido salió de Pfalf”.

(Diario Nuevo Día)