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Gran convocatoria en el encuentro con cuencos tibetanos

Con una excelente convocatoria, el sábado se realizó una charla informativa y experiencia sonora a cargo del artista plástico Darío Urban en el Espacio Cultural de Puan.

Hace miles de años, los maestros tibetanos descubrieron el valor del sonido, el poder y alcance de las vibraciones. Todo en el Universo está en constante movimiento. Y ese movimiento es rítmico, pulsa, constituye una vibración que acontece a cada ser y elemento que conocemos, y también a aquellos que aún no podemos conocer. Así como los átomos vibran en constante e indescriptible velocidad, así lo hacen los astros, las galaxias.


Nosotros, no somos la excepción, por lo tanto cada uno de nosotros tiene un tono vibratorio característico, una melodía que nos identifica. Conocemos ritmos en nuestro ser, aunque es tan común para nosotros que no le prestamos atención.
La respiración, al pulso cardíaco, son nuestra música, pero solo las atendemos cuando suenan algo mal. Tal vez podríamos decir que somos como instrumentos musicales complejos, y como todo instrumento, las deferentes condiciones que experimentamos nos pueden correr de nuestro estado armónico, nos “desafinan”. Los cuencos tibetanos, promueven la armonización de nuestras frecuencias vibratorias. Afinan por simpatía las vibraciones de nuestro ser y proponen un espacio de sanación integral. La propuesta que se ofreció consistió en adentrarnos en esta práctica milenaria que se ha enriquecido a lo largo de la historia. Se experimentó el sonido desde una intención diferente, que nos reconecte con nosotros mismos.