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Día Internacional de la Mujer: ¿Celebración o reivindicación?

(Por Lorena Freidenberger) Más allá de las fechas y las investigaciones históricas que a continuación detallo, es importante destacar que este día surgió para recordar, reivindicar y homenajear a las mujeres en su lucha histórica por derechos inalienables como la igualdad de género, el acceso a la educación y a la salud, el derecho al voto, a la participación política, al ejercicio de profesiones y cargos jerárquicos, entre otros.
Hoy, en pleno siglo XXI, si bien se han superado algunas barreras que en épocas anteriores parecían imposibles, en nuestro país la mujer sigue padeciendo situaciones de extrema gravedad como la violencia de género (sólo en el 2010 las estadísticas de femicidios en Argentina fueron de 260) y la esclavitud sexual (Caso Marita Verón).
Si nos adentramos en la actualidad, podemos agregar otras situaciones de vulnerabilidad femenina, en un mundo donde se prioriza la imagen, la perfección estética, la delgadez extrema o se presenta a la mujer como un mero objeto de deseo. Y en ellas el camino inmediato al éxito.
Dentro de esta vorágine exitista, dichas “condiciones” se trasladan a edades más tempranas, incorporándose a través de medios de comunicación, concursos de belleza y publicidades.
Tal es el caso de la campaña publicitaria aparecida en la revista francesa Vogue que por estos días, escandalizó a la opinión pública porque publicó fotos de niñas jugando a ser grandes, vestidas como mujeres fatales, con ropa ajustadas, maquilladas y ensayando poses provocativas.
Seguramente, la sociedad en su conjunto deberá ir resolviendo los nuevos peligros que ponen en riesgo a las generaciones actuales y futuras: debatiendo, proponiendo y resolviendo políticas de resguardo y prevención.

Historia

Operarios de la fábrica textil neoyorquina Triangle

(1) “Es por el incendio de una fábrica textil neoyorquina llamada Cotton que en 1908 cobró la vida 129 operarias, y fue causado intencionalmente por sus propios dueños para desarticular una huelga de empleadas que exigían mejoras salariales y una reducción de la jornada laboral”. Es habitual escuchar esta explicación, sobre el origen del Día de la Mujer, que se celebra cada 8 de marzo en el mundo entero desde que la ONU instaló esa fecha en 1952. La información suena convincente y circula desde hace años de boca en boca, y de hecho, hasta no hace mucho tiempo, aparecía como una verdad incuestionable en libros y en medios de comunicación. Pero una investigación pormenorizada de los acontecimientos determinó que no sólo no existió un incendio de esas características un 8 de marzo, sino que tampoco tuvo lugar siniestro alguno en una fábrica textil con ese nombre. El primer estudio que plantea la cuestión fue realizado por la historiadora norteamericana Mari Jo Buhle, profesora de Brown University y especialista en cuestiones de género, autora del libro Women and American Socialism 1870-1920.
“Comencé mi investigación acerca del inicio de esta fábrica a fines de la década del ’60, indagando por qué se señalaba el supuesto incendio como punto de partida. Existe un error historiográfico: el único siniestro que se conoce con esas características tuvo lugar el 25 de marzo de 1911 en la fábrica textil Triangle Shirtwaist y causó la muerte de 146 jóvenes mujeres de entre 17 y 24 años, en su mayoría inmigrantes judías e italianas. Pero no tuvo incidencia directa sobre el día elegido como homenaje a las mujeres del mundo, sino que se inscribe en el marco de un contexto social y político de efervescencia femenina. Es cierto que en el sitio de internet Wikipedia ese hecho figura como único desencadenante, pero es una información incompleta”, advierte Mari Jo Buhle,” dijo en una nota con la revista Para Ti.

Otras expresiones

En el mismo sentido, la filóloga española de la Universidad de Oviedo, Ana Isabel Alvarez González, generó polémica en todo el mundo al publicar el libro Los orígenes y la celebración del Día Internacional de la Mujer 1910-1945 (KRK Ediciones), en donde intenta derribar el mito del incendio. “El nacimiento del Día Internacional de la Mujer, contrariamente a lo que se creía, no radica en un acontecimiento aislado, sino que ha de encuadrarse en un contexto histórico e ideológico mucho más amplio –escribe Alvarez González en su libro–. En la historiografía española la conmemoración del 8 de marzo se vincula, erróneamente, al incendio ocurrido en una fábrica textil neoyorquina, provocado por el propio empresario ante las obreras declaradas en huelga y encerradas en el inmueble.
En la historiografía estadounidense se vincula, también erróneamente, a una manifestación de trabajadoras del sector textil en la ciudad de Nueva York para exigir mejoras laborales. Las referencias sobre el origen de la celebración del 8 de marzo, que se basan en el incendio o en la manifestación de las trabajadoras, son falsas debido a la manipulación de querer silenciar el verdadero origen de esta festividad: se trata de un mito para eliminar el carácter socialista que siempre tuvo la fecha”, cuestiona la filóloga.

Origen

Los archivos señalan que la decisión de convertir esta celebración en una festividad internacional corrió a cargo de Clara Zetkin (1857-1933), líder del movimiento alemán de mujeres socialistas, quien presentó la idea en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague los días 26 y 27 de agosto de 1910. Pero existía un antecedente: el Women’s Day que las socialistas norteamericanas llevaban celebrando desde 1908, cuya finalidad era la reivindicación del derecho al voto para las mujeres. “El Día Internacional de la Mujer, que tiene sus orígenes indiscutiblemente en el movimiento internacional de mujeres socialistas de finales del siglo XIX, tenía como finalidad la lucha por los derechos de las mujeres y no convertirse en un mero festejo”, polemiza Ana Isabel Alvarez González.
En un principio, la celebración cambiaba de día de acuerdo al país: en EE.UU. se había establecido el último domingo de febrero y en Austria, Alemania y Dinamarca, el 19 de marzo. Según indica la investigación realizada por Alvarez González, la determinación de elegir el 8 de marzo fue tomada por los partidos socialistas de todo el mundo en 1917 y su origen tendría que ver con la sublevación de mujeres rusas contra la guerra, prolegómeno de la revolución bolchevique. La manifestación tuvo lugar en San Petersburgo el 23 de febrero del calendario juliano –por entonces vigente en Rusia–, que se corresponde con el 8 de marzo gregoriano.

El incendio de la polémica
El 25 de marzo de 1911, 500 mujeres de entre 17 y 24 años, todas ellas inmigrantes de origen judío e italiano, trabajaban apiñadas en la fábrica Triangle Shirtwaist, ubicada en los últimos tres pisos del edificio Asch, frente al parque Washington Square, de Manhattan. Su misión era confeccionar blusas y camisetas sin parar, y lo hacían en condiciones infrahumanas durante jornadas que se extendían más allá de las 14 horas. Como la remuneración de su trabajo era por pieza realizada, las operarias debían ser veloces con sus máquinas de coser y no cometer errores: quienes más prendas producían recibían, con suerte, 4 dólares de paga cada siete días de labor que incluían sábados y domingos.
En la fábrica textil también había un “rincón de niños”, especie de guardería para sus hijos que, lejos de aportar esparcimiento, significaba un claro ejemplo de explotación infantil: para poder permanecer en el lugar los chicos debían realizar trabajos de limpieza, o bien emprolijar algunas prendas cortando los hilos que les colgaban. En el marco del constante malestar entre las empleadas, y en épocas de una masiva exigencia de mejoras laborales por parte de las trabajadoras neoyorquinas (el año anterior el sindicato textil había nucleado a 20.000 mujeres en las calles para exigir la reincorporación de cientos de trabajadoras despedidas), los dueños de la Triangle Shirtwaist acostumbraban cerrar con llave cada una de las habitaciones de trabajo para evitar reuniones en el edificio y explicaban que eso se debía a supuestos robos de mercadería. A las 16.50 de la tarde de ese día, el grito de “¡fuego!” alertó a las mujeres que, encerradas en sus puestos de trabajo, murieron atrapadas por las llamaradas o debieron saltar desde los pisos séptimo y octavo. Como saldo, 146 operarias perdieron la vida y el resto sufrió gravísimas heridas. Como la morgue resultó pequeña para albergar los cuerpos, la mayoría de los cadáveres fueron depositados sobre la calle y se velaron con una masiva concurrencia.
Los dueños de la fábrica salieron ilesos del incendio, sin lesiones ni procesos judiciales. Sin embargo, en el libro “Triangle: El fuego que cambió América”, el periodista de The Washington Post, David von Drehle, demuestra cómo el incendio resultó un rotundo precedente en la lucha por mejoras laborales y sociales para las mujeres, cambiando para siempre las reglas del juego en beneficio de las trabajadoras.

Una idea, un homenaje
La documentalista neoyorquina Ruth Sergel, reconoce que el incendio modificó completamente el acontecer de la ciudad. “Ser mujer y haber crecido en Nueva York significa haberlo hecho en el marco de lo ocurrido en Triangle. Durante mucho tiempo intenté hacer un documental sobre el tema, pero nada me parecía apropiado. Hasta que en 2004 comencé con Chalk una iniciativa que consiste en que quienes habitan las casas de las víctimas escriban los nombres y edades de esas mujeres muertas en la fábrica, para conmemorar la tragedia cada año. Desde entonces, todas las semanas del 25 de marzo la ciudad se llena de frentes de casas y veredas escritos para recordarlas. Y el día del incendio, nos convocamos con flores blancas frente al edificio de la fábrica, que hoy es un monumento histórico nacional. Actos como éste ayudan a tomar conciencia y a luchar contra la injusticia”, describe Sergel.

(1) Revista Para Ti, marzo de 2008.