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Ecología: registros en nuestra región del Águila Coronada, una especie en peligro

“Caldenal tipo Parque”, donde se registró a Harpyhaliaetus coronatus en el sur de la Prov. de Bs As. Foto: A. Morici.

Además, de los avistajes en el sur bonaerense, también se observaron ejemplares en la zona de Bordenave y en Montelauquen (por ruta 67, camino a J. Arauz).
Recomiendan realizar campañas educativas y de difusión que destaquen la función de este predador en nuestros ecosistemas.

(Por Eduardo Raúl De Lucca y Alejandro Morici) El Centro para el Estudio y Manejo de Predadores de Argentina (CEMPA) y la Asociación para la Conservación y el Estudio de la Naturaleza (ACEN), realizó un trabajo donde se proporcionan tres registros del Águila Coronada (Harpyhaliaetus coronatus) para el sur de la provincia de Buenos Aires.
Esta área constituye el límite sudeste de la distribución global de la especie. Si bien aún no se han hallado sitios de nidificación de esta rapaz en el territorio provincial, la observación reciente de juveniles podría estar indicando esa posibilidad.
Se considera necesaria la realización de relevamientos tendientes a identificar eventuales poblaciones y de campañas de difusión para concientizar a la población rural acerca de la importancia de preservar a esta águila en peligro.

Características de la especie

Juvenil de Harpyhaliaetus coronatus (Der., arriba) junto a un jote Cabeza Colorada (Cathartes aura) (Izq., abajo). Foto: A. Morici.

El Águila Coronada (Harpyhaliaetus coronatus) (Orden Falconiformes, Familia Accipitridae) es un ave de gran tamaño cuya distribución abarca el oeste de Bolivia, Paraguay, sur de Brasil y centro y norte de la Argentina (Weick, 1980; Narosky e Yzurieta, 2003; Ferguson-Lees y Christie, 2005). El estatus de esta especie no había recibido atención internacional hasta principios de 1990. En una publicación de Collar et al. (1992) del Libro Rojo de la ICBP/IUCN se realiza la primera recopilación de información (registros, población, ecología, amenazas y recomendaciones de conservación) para esta águila, categorizándola como “vulnerable, muy desprotegida y necesitada de atención”.
Con esta publicación se corrigió el error cometido por Collar y Andrew (1988) que malinterpretaron a Olrog (1985) cuando mencionó que la población de Harpyhaliaetus solitarius en la Argentina podía “solo comprender dos o tres parejas” adjudicándole esta información a Harpyhaliaetus coronatus.
De Lucca (1993) proporcionó nueva información para la Argentina (registros, morfometría) y resaltó los dos primeros sitios de nidificación descriptos para la especie por Giai en 1952 que habían sido omitidos por Collar (1992). Gonnet y Blendinger (1998) aportaron una gran cantidad de citas y presentaron un mapa en donde georreferenciaron los registros de Harpyhaliaetus coronatus obtenidos entre 1987 y 1997.

Datos

Juvenil de Harpyhaliaetus coronatus en “Montelauquen” Pdo. de Puán. Foto: A. Morici.

Basándose en estas citas, dichos autores sugirieron áreas adecuadas para efectuar estudios y esfuerzos de conservación.
Con el hallazgo, entre 1995 y 2007, de más de 25 nidos activos en tres provincias argentinas (La Pampa, Mendoza y Formosa), se iniciaron una serie de estudios que permitieron determinar requerimientos de hábitat, dieta y otros aspectos etoecológicos de gran importancia para la conservación de esta rapaz.
En una reciente publicación, en donde se realiza una exhaustiva actualización de datos, se condensó, tanto la información obtenida de los estudios realizados de estos sitios de nidificación, como la recabada por diversos autores, referida a registros en varias provincias, experiencias de manejo en cautiverio, rehabilitación y reintroducción (Chebez, Maceda y Pereira Lobos, 2008). En 2007, se presentó un mapa detallado con distribución actualizada de la especie junto a registros históricos (Maceda, 2007).
Con una población estimada en menos de un millar de individuos y una tendencia poblacional negativa, Harpyhaliaetus coronatus ha sido catalogada como “En peligro” por UICN en toda su área de distribución (BirdLife International, 2010). En la Argentina, también se la considera “En Peligro”, “escasa”, y de “sensibilidad alta” a las modificaciones antrópicas (López Lanús et al., 2008).

Hábitat y registros históricos

Debido a la frágil situación que parece atravesar esta especie es imprescindible que toda información concerniente a la misma se ponga a disposición de la comunidad científica. Esto cobra mayor relevancia cuando los datos provienen de áreas en donde esta águila cuenta con pocos registros y en donde es factible (por las características del hábitat) la presencia de una población reproductiva.
El sur de la provincia de Buenos Aires constituye el extremo sudeste de la distribución global de Harpyhaliaetus coronatus (más allá de una única cita histórica de Moreno 1879, para el valle del río Chubut, en Chebez et al., 2008). Para la provincia en cuestión, los registros existentes son muy escasos. Algunos, históricos, corresponden a los alrededores de “El Carmen” (actualmente Carmen de Patagones, partido de Patagones), en el extremo sur provincial, en su límite con la provincia de Río Negro. Durante su estadía en esa área, entre el 7 de enero y el 1 de septiembre de 1829, D´ Orbigny observó a esta águila en las márgenes de Río Negro (Collar, 1992).
Décadas más tarde es Hudson quien la registró en varias ocasiones en esta misma región (Hudson, 1872, citado en Hudson, 1992; Hudson, 1872, citado en Narosky y Di Giacomo, 1993; Hudson, 1893, citado en Hudson, 2008).
Transcurridos 125 años sin registros para la provincia de Buenos Aires, el 19 de julio de 1997, se observó un juvenil de Harpyhaliaetus coronatus a orillas del arroyo Chasicó, (curso que nace en el Sistema de Ventania y que desemboca en la Laguna Chasicó, partido de Villarino) (Delhey y Carrete, 1999).
En Chebez et al. (2008) se comete el error de asignar uno de los registros de esta nota a Morici (en prensa). Avistajes recientes, correspondientes al Sistema de Ventania, fueron para principios del mes de abril de 2007 (Brancatelli in litt, 2007, en Chebez et al, 2008).

Materiales y métodos

Las observaciones se realizaron mientras los autores, de forma independiente, recorrían áreas del sur de la provincia de Buenos Aires ya sea realizando encuestas en establecimientos agropecuarios para conocer la situación y el conflicto del puma (Puma concolor) con la comunidad rural (E. De Lucca) o efectuando relevamientos de la avifauna de esa región (A. Morici). Las fotografías que ilustran la nota se obtuvieron con una cámara Sony DSC-H2. Se emplearon binoculares 8×40 y 12×50 para la identificación de la especie.

Observaciones en el partido de Puan

En el presente trabajo se proporcionan tres nuevos registros de Harpyhaliaetus coronatus para la provincia de Buenos Aires.
El primero corresponde al 7 de diciembre de 2005, cuando, cerca del mediodía, el segundo autor, avistó un ejemplar adulto en vuelo sobre la estación de Bordenave, partido de Puán (37º 48´14´´ S-63º 02´15´´ O).
Este individuo era perseguido por una pareja de chimangos (Milvago chimango) delante de un frente de tormenta con fuerte viento del sector oeste. La localidad se encuentra enclavada en medio de un mosaico de campos de cultivo y de pastoreo con algunos montes exóticos en las afueras del pueblo, principalmente en la zona de “quintas” donde predominan los eucaliptales (Eucalyptus sp.) y, en menor medida, “pinares” (Pinus sp); son frecuentes en la zona ejemplares de gran porte, aislados, de caldén (Prosopis caldenia) sobre caminos vecinales o bordes de alambradas. Este registro sería el mencionado en Chebez et al., 2008 como “Morici, en prensa”.
El 8 de noviembre de 2008, a las 15:40, el segundo autor observó y fotografió a un ejemplar juvenil en el paraje denominado “Montelauquen”, partido de Puán, (38º00´38´´S, 63º19´23´´O) mientras ascendía una térmica junto a un jote Cabeza Colorada (Cathartes aura)
El ejemplar se trasladaba en dirección SE- NO. La observación duró unos 5 minutos posibilitando la toma de fotografías que ilustran esta nota. El mencionado paraje se encuentra a la vera de la Ruta Provincial N° 67, la que une la localidad de Bordenave con la de Jacinto Arauz. Se trata de una gran depresión que contiene una laguna salada de unas 800 hectáreas, rodeada de montes de caldén con pequeñas agrupaciones de chañar (Geoffroea decorticans), piquillin (Condalia microphylla) y vegetación asociada (caldenal tipo parque, según Primer Inventario de Bosques Nativos, Región del Espinal) Según antiguos pobladores, las márgenes de esta laguna estaban cubiertas por densos caldenales, los que comenzaron a ser talados a partir de principios del siglo XX siendo luego suplantados por terrenos de cultivo y de pastoreo.

En Villarino

El tercer registro corresponde al 15 de noviembre de 2008. La observación se realizó al mediodía, en las márgenes del río Colorado, partido de Villarino, en el límite entre la provincia de Buenos Aires con la provincia de La Pampa y también con la provincia de Río Negro (39°17’44” S-63°20´09” O). Mientras el primer autor recorría sus orillas, un juvenil de esta especie lo sobrevoló durante algunos minutos. Llamó particularmente la atención el plumaje de este ejemplar, muy claro, con muy poco jaspeado en el pecho y nada en el resto del vientre. Si bien no se tomaron fotografías de esta ave, en Barrionuevo et al., (2011), se exponen fotos de un juvenil del departamento Santa Ana, provincia de Salta, cuyo plumaje es prácticamente idéntico al del ejemplar observado. Es de destacar, que el dueño de un campo aledaño al sitio del registro (encuestado la tarde misma del día de la observación del juvenil) y que parecía reconocer a esta especie, refirió que la misma habría sido vista en varias oportunidades en un establecimiento cercano, pero, la definió como “rara” (V. Rubio, com. pers.). Un encargado de otro campo, encuestado el 26 de julio de 2009, quien también al parecer era capaz de identificar a esta águila, mencionó que una pareja había nidificado con éxito en un monte de eucaliptos (Eucalyptus sp.) empleando, como base, un nido de cotorras (Myiopsitta monacha) (J. Ciccioli, com. pers.).

Tercer registro

El área en donde se realizó el tercer registro se ubica en el extremo sur de la ecorregión del Espinal. La vegetación tiene como principal exponente al caldén, acompañado entre otros, por el sombra de toro (Jodinia rhombifolia), el algarrobo dulce (Prosopis flexuosa) y el piquillín (Condalia microphylla) (Primer Inventario Nacional de Bosques Nativos, 2007).
Asimismo, los caldenales comenzaban a ser reemplazados por agrupaciones de chañares “petisos” (Geoffroea decorticans) indicando el inicio del área de transición (ecotono) entre ambas regiones fitogeográficas (más allá de controversias respecto al límite entre las mismas (ver Cabrera, 1976; Prodia, 1999; Demaio et al., 2002; Primer Inventario de Bosques Nativos, 2007). Los establecimientos agropecuarios en esta área son, por lo general, de grandes extensiones (algunos, incluso, de más de 3.000 hectáreas) y conservan amplias superficies “de monte”. La principal actividad productiva es la cría de vacunos y algunos ganaderos conservan pequeñas majadas para consumo.

Discusión y conclusiones

Al presente, Harpyhaliaetus coronatus no ha sido hallada nidificando en la provincia de Buenos Aires pero sí, a escasos kilómetros del lugar del tercer registro aquí presentado, sobre las márgenes del mismo río Colorado, en la vecina provincia de Río Negro en donde un nido con un pichón fue hallado recientemente (Tittarelli y Villareal, datos no publicados, en Maceda, 2007).
Desafortunadamente, en numerosos parajes del sur provincial es frecuente el uso de venenos y de trampas para combatir pumas (Puma concolor), zorros (Dusicyon gymnocercus) y vizcachas (Lagostomus maximus) (De Lucca y Nigro, en prep.; De Lucca, 2011).
Teniendo presente la propensión de esta ave por el consumo de carroña, el uso indiscriminado de estos tóxicos podría ser una amenaza tanto directa como indirecta (por mortandad de presas naturales) para una eventual población de Harpyhaliaetus coronatus presente en la región (o para proyectos futuros que contemplen la suplementación de ejemplares o la introducción de parejas).
Por otro lado, la intensa y prolongada sequía que sufrió el sur de la provincia de Buenos Aires, responsable del abandono de numerosos establecimientos productivos por los estragos ocasionados en las economías de la comunidad ganadera, podría, quizás, beneficiar a esta rapaz (la cual, como se mencionó previamente, tendría una alta sensibilidad a modificaciones antrópicas).
La insignificante superficie con protección formal, que no garantiza la preservación de esta águila en el extremo meridional de su distribución, hace imprescindible la realización de estudios que permitan identificar eventuales sitios de nidificación. Asimismo, se considera de importancia la realización de campañas educativas y de difusión que destaquen el rol que este predador tope desempeña en los ecosistemas del sur bonaerense. Como claro ejemplo, en encuestas efectuadas por el autor, la simple mención de que esta rapaz suele consumir ofidios muy temidos por la comunidad rural como la yarará (Bothrops sp.) (Chebez et al., 2008) era generadora de un cambio positivo en la valoración de la misma.

Agradecimientos

A la mujer e hijo del primer autor por su apoyo. A. Charles De Ganay, quien desinteresadamente financió la realización de 2.000 posters de difusión sobre esta especie. Este material se entrega en mano a productores y se distribuye en poblaciones del sur de la provincia segundo autor, de Buenos Aires y de la provincia de
La Pampa. A Christian Morici, hermano del segundo autor, por acompañarlo en las salidas de investigación y relevamientos.

1 comentario

  1. Jorgelina

    Que buena noticia!!!!! Parece raro escuchar una noticia alentadora sobre especies en peligro, cuando son cada vez mas las que estan en peligro de extinción.Adoro la naturaleza y en especial los animales. Soy docente y sería muy importante si pudieran enviar material a las escuelas o brindar alguna charla informativa. Felicitaciones a toda la gente que dedica tiempo y esfuerzo a esta noble tarea.
    Saludos, Jorgelina

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