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Fray Rolando Brites: “Hoy hay muy poca gente que te escucha y el que lo hace, te cobra”

Con esta frase, destacó la labor religiosa de las Hermanas Clarisas en el Centro Mariano y que el domingo, celebraron el 30º aniversario de su llegada a Puan.
“Venir a un lugar donde te escuchan y te den la bendición como en este monasterio, es importante,” resaltó.

El fray Rolando Brites– quien fue párroco en Puan del 2000 al 2004—llegó a Puan el sábado acompañado de treinta y ocho sanjuaninos que pasaron el fin de semana en nuestra localidad, en coincidencia con el 30º aniversario de las Hermanas Clarisas.
En diálogo con Todas las Voces, el padre Rolando, contó: “Tenía pendiente este viaje porque siempre les hablaba de Puan. Allá estoy trabajando con un grupo de matrimonios bastante grande y dentro de ese grupo, siempre había alguno que quería conocer Puan. Vinimos con un micro y nos alojamos en la Casa de Retiro y realmente la estamos pasando muy lindo. Llegamos el sábado por la mañana y nos vamos el domingo a la noche”.
“Lo estamos disfrutando mucho, el sanjuanino de por sí es muy familiero y viajador,” expresó.
Consultado por si extraña Puan, dijo: “Hace 8 años que estoy en San Juan, es un ambiente muy lindo. Ya llevo más años allá que acá, así que me he adaptado a la cultura del lugar, lo que extraño es el fresquito porque allá tenemos calor casi todo el año.
Allá estoy prácticamente a cargo de toda la pastoral de la comunidad”.
“Estoy a cargo de un colegio de 1400 alumnos. Es una maravilla la respuesta de los jóvenes en aquel lugar,” destacó el Fray.
“La gente allá es muy cálida, siempre tiene ánimo de juntarse, todas las noches sale, entonces siempre se organiza algo,” expresó sonriente.
Su visita coincidió con el 30º aniversario de la llegada de las hermanas Clarisas a Puan, además de las Bodas de Oro de Sor María Clara Storani y de Sor María Victoria Tamburrin.
En referencia a las religiosas, relató: “Veo que hay hermanas nuevas, esto te habla de vida. Creo que realmente para Puan es una bendición inmensa, de que uno pueda venir al Monasterio a dialogar con ellas”.
“En Puan, la gente más bien no es tan comunitaria, pero sí busca. Entonces pienso en que uno en cualquier momento que venga y toque el timbre, encontrará a alguien que le sonría y lo escuche. Esto es algo que podemos valorar, y es muy grande,” calificó.
“Hoy es un tiempo donde hay muy poca gente que te escucha y el que lo hace, te cobra. Venir a un lugar donde te escuchan y te den la bendición como en este monasterio, es importante. Ojalá podamos aprovecharlo mucho más,” concluyó.