Querida gente de Puan

Esta es una carta abierta a uds. que saben de dónde vengo/venimos, uds. que saben quién fue nuestro padre y cómo amó a Puan.
De cómo ese amor por su tierra nos fue transmitido con mucho éxito, ya que todos sentimos un profundo arraigo y un innegable orgullo en la sangre.
Nacimos en Puan, crecimos en Puan, nuestros amigos y familiares están allí, nuestros maestros están allí. Muchos de nuestros educadores (que no son sólo los maestros) están o estuvieron allí. Y Puan es -para nosotros- un lugar de pertenencia que no puede ignorarse no importa cuán lejos estemos físicamente.
Pero no solamente en mi casa se amó y se ama a Puan, no solamente nosotros tenemos raíces, vivencias, amigos, familia, maestros y educadores. No solamente nosotros pertenecemos y tenemos un origen que no puede negarse. Como ciudadanos de Puan, sería muy necio que nos olvidáramos -precisamente- de quiénes somos.
En todos los órdenes, pero también en la historia y la cultura, se podría hacer como ”el mono sabio”, que no ve, no oye ni habla. Para así convertirnos en un ente vacío, sin bases, sin proyección al futuro, sin voz ni voto. Para convertirnos en seres mezquinos, descomprometidos e irresponsables.
Porque en la historia de la humanidad hay protagonistas, y es preciso celebrarlos y recordarlos. Seres que -de una forma u otra- influencian la vida de los demás. Pero también hay responsables, gente capaz de alterar los hechos para siempre.
Nosotros, en nuestro día a día, y como miembros de una sociedad, no solamente tenemos derechos de elección, de expresión, de obtener distintos beneficios; etc. Sino que también tenemos la OBLIGACIÓN de opinar, elegir y actuar para con el bien común, para que esos hechos que cambien la historia para siempre, sean discutidos, debatidos y evaluados de antemano.
Porque también en Puan se hace historia. Leo Buscaglia dijo: ”Mucha gente pequeña en muchos lugares pequeños, hará cosas pequeñas que transformarán el mundo”.
En nuestro querido Puan existe un museo bien nutrido, gracias a gente que respetó a todos aquellos protagonistas de nuestro pasado y que celebró sus logros y sus obras dentro de la sociedad.
También hay varias fotografías de edificios, escenas de la vida pública y privada de los primeros pobladores; etc.
Todos nosotros -sin excepción- nos detenemos a ver fotografías de la Iglesia de Puan, de la comisaría y de la municipalidad viejas. Y siempre surge la misma pregunta ”Dónde están hoy?” Y la respuesta es: Demolidas. ”Qué hay en su lugar?”, y la respuesta es: Una placa recordatoria, una referencia histórica o nada. Un edificio ”moderno”, entre comillas.
En cambio, nos orgullecemos del Banco de la Nación , a pesar de su mezcla de estilos arquitectónicos; de la Escuela N°2 (actualmente la Escuela de Educación Técnica N°1); de nuestra estación de trenes convertida en una estación de ómnibus… Y cuál es la diferencia con los demás edificios desaparecidos Cuál es el secreto allí?: La preservación; el respeto al estilo arquitectónico a la hora de reformar y reparar; la consideración del espacio ocupado y del lindante, y el significado que los mismos han tenido para toda la comunidad.
Y permítanme sostener estas palabras ”Toda una comunidad”…
Citemos a Europa como ejemplo de protección y preservación de sitios y lugares históricos. Donde podemos encontrarnos con árboles centenarios y hasta milenarios; con edificios que datan de la Edad Media por ejemplo, y todos debidamente conservados, sin excepción. Si fuera menester, se rodeará al árbol en cuestión hasta darle las extensiones de tierra necesarias; han de pasar puentes y túneles por lugares absurdos con el objeto de evitarle dańos a un sitio declarado de interés histórico. Nada se tocará ni se profanará.
Estamos hablando del patrimonio de la historia universal, de siglos y siglos de sucesos y acaeceres; sí. Pero también estamos hablando del Viejo Continente, donde el espacio es más que limitado! Donde cada centímetro de tierra es cultivado y aprovechado. Y donde cada acre o hectárea bien podría ser subastado/a a sumas exhorbitantes a cada minuto de un mismo día, todos los días del año.
Situémonos en una zona rural, para estar más cerca de nuestra realidad: los Campos de Constable en Inglaterra. Este famoso pintor, John Constable nació en el año 1776. Su hogar fue un Molino de agua (hidráulico) construido en madera y ladrillo rojo que ha permanecido intacto a través del tiempo. Los campos donde él mismo pintara, constituyen hoy, campos de pasturas naturales. Tal como era en tiempos en los que no existían las cortadoras de pasto. Altos pastizales, y no césped artificial.
Está destinado al turista; sí. Está destinado a ser visitado; sí. Está destinado a lucrar con el turismo; sí. La infraestructura se alteró o aumentó; NO. Toda necesidad edilicia se disfraza, se adapta, se mimetiza. Los viejos graneros y establos sirven de cafeterías; boleterías y hasta de hospedaje. Si la capacidad edilicia no rindiera; hay otros lugares para proyectar la satisfacción de esta necesidad. Otros terrenos, otros paisajes igualmente bien parecidos.
Hablemos ahora de nuestra pampa. Tierra llana y caldeada, austera y silenciosa. Tierra vasta, de vegetacion breve y modesta; con aromas de cardo y de carqueja… De humildes accidentes que llevan la mirada hasta el infinito. Tierra que hace pensar en un mar sereno y callado.
En esa misma pampa pueden tambien incluirse conceptos tales como ‘‘progreso‘‘ e ‘‘infraestructura acorde‘‘; de modernización y trabajo pujante que -eventualmente- modifiquen ese cuadro -en apariencia- árido e hinóspito. Y de hecho vemos el desarrollo de las urbes a través de los ańos, el crecimiento edilicio; etc. Es y debe ser motivo de orgullo. Claro que sí.
No obstante, el paisaje debe respetarse y protegerse como la posesión mas preciada, como el bien supremo que nos ha sido obsequiado y que –silenciosamente- yace dócil y sumiso, y confía en nuestro sentido común, en nuestro obrar de seres pensantes y superiores.
Ante cualquier modificación importante, es preciso tener MUY en cuenta no sólo la fisonomía de esa tierra obediente, sino también el impacto estético y natural de ese cambio en el terreno autóctono.
El cardo, el caldén, el abrepuño… son parte de nuestra flora silvestre. Los arrancaríamos a todos para privar así a Puan de su patrimonio? Construiríamos en su lugar? Cultivaríamos? Haríamos que Puan se pareciera entonces a cualquier lugar del planeta sin identidad, idiosincrasia ni personalidad? Seríamos tan soberbios como para creer que nuestra mano es más sabia?
Recuerdo a papá paseando por su querida laguna y los alrededores. Recuerdo cómo CADA VEZ -sin excepción- detenía la vista en LA PLAZA DE LA PATRIA. Entonces me preguntaba con deleite: ‘‘ Bonita… verdad?” Y hablaba de la singularidad de las ondulaciones, del rasgo fantástico que -accidentalmente- habían causado las excavaciones dejando a la vista la entraña misma de esta tierra más ó menos exótica que -en medio de la llanura- presume con sus cerros, el último suspiro del Sistema Ventania.
Se enorgullecía de la sobriedad que representaba, tal como debe ser en un cementerio.
La palabra ”cementerio” viene de la voz griega ”dormitorio”. Este debe inspirar paz, respeto y honor a los dormidos. El paisaje quieto pero imponente, que destila grandeza sin parecer vacío. Varios metros de tierra que se elevan en un ”cerrito” como lo llamamos nosotros, y luego se recuestan en forma de valle haciendo que el mangrullo se vea aún más altivo de lo pensado. Un mangrullo que fija el ojo en los cerros y en un espejo de agua que fuera alivio para el jinete y su caballo, promesa de prosperidad y vida.
La laguna de Puan, que hoy simboliza eso y mucho más. Recorriéndola con la mirada, no puedo dejar de ver la vasta zona de costas que -en corcobos aquí y allá- ofrece vistas singulares para y desde cada hectárea. Con una variedad de verdes casi soñada para esta parte de las pampas. Pero sobre todo eso: VASTA, AMPLIA. Con muchas opciones y oportunidades desde el rincón que se la mire.
La laguna de Puan es hoy un lugar de recreación, para toda una comunidad. Vuelvo a manifestar.
TODA. Tanto para quien juega al golf, como para quien no lo juega; para quien juega al volley y para quien no lo juega; para el joven y para el no tan joven; para el que quiere oír música a viva voz y para el que quiere silencio; para el que quiere que sus costas NO estén desnudas y para los que prefieren que el lugar sea simplemente rústico.
La laguna de Puan es tambien para todos los que logren ver desde la óptica del pueblo, y con profundo juicio valorativo, que ninguna decisión es exclusiva de un grupo selecto.
Y aquí llegamos a las normas de respeto básico que deben existir en cada sociedad, a los sacrificios y compromisos que debemos tener en cuenta a la hora de elegir, decidir, modificar y opinar. Al valor que debemos reunir para imponernos como hijos de un terruño, para que el señor feudal no saque a relucir en nosotros al vasallo sometido y condicionado que deje hacer y deshacer.
Quien tiene la última palabra, la jerarquía necesaria y aún el poder ejecutivo en sus manos; es aquella persona privilegiada que el pueblo ha elegido y es quien debe poner en la balanza conceptos como los aquí expuestos. La cautela, la sabiduría, el sentido de justicia y de dignidad ciudadana no deben abandonarlo.
Que esa última palabra incluya a toda una comunidad, con su cultura, su idiosincrasia, su identidad y su HISTORIA.
Que esta última palabra no olvide que en la sociedad en la que nació hubo un abuelo, un tío, un maestro, un vecino, una persona admirada. Alguien que alguna vez integró una comisión institucional de algún tipo. Una persona que se propuso trabajar incansablemente con profunda conciencia comunitaria.
Que esa última palabra no olvide los principios y valores bajo los que se regía esa gente de bien que nunca restó ni escatimó en aportes a la comunidad. Gente que jamás se olvidó de la identidad del pueblo que los sentó en sus sillas.
Que esa última palabra no esté comprometida ni limitada, y que no tenga un valor pecuniario.

Por último, ruego que estas palabras se tengan en cuenta y sirvan a la reflexión de todos aquellos que –de una manera u otra- tienen el poder de concretar los proyectos e ideas de un pueblo, de un grupo selecto o de un ente en particular.
Los invito a que vean frente a vosotros a gente como César Michelutti; Carlos Castello Luro; Arturo Long; Delfor Planterose; Luján Nervi; Iris Russo de Llull …entre muchos otros, para decirles:
“Queridos Viejos: en la Plaza de la Patria se pretende edificar un hotel, porque -como saben- Puan necesita urgentemente de esa infraestructura…”
Convoco a las personas que celebran la Marcha por la línea de Fortines del Desierto cada Octubre; para que profundicen en este acto conmemorativo que con tanto respeto han acatado cada año. En los POR QUE de esa cabalgata, en los POR QUE de un mangrullo y unas pilastras, en los POR QUE de un cementerio, en los POR QUE de un lugar de PAZ, SOBRIO, SERIO y AUSTERO, CALMO y SILENCIOSO como la pampa toda.
A todos, sin que falte nadie, les propongo mirar hacia adentro y ver reflejada la ciudad que Puan será -y dejará de ser- en el futuro.

Saludos cordiales,

Adriana Castello Luro

2 comentarios

    • carina on 21/05/2012 at 15:48

    Sabias y certeras palabras. Confio en la inteligencia y en el sentir de nuestro pueblo. El hotel SI, pero en la Plaza de la Patria NO!

    • Sandra Castello Luro on 21/05/2012 at 19:17

    ¿Qué más se puede agregar a lo dicho por mi hermana?: NADA, la carta en sí ya es brillante.
    Al que le quepa el saco, que se lo ponga…

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