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Sobre el proyecto del emprendimiento hotelero en la Plaza de la Patria

“Puede haber gente que coincida con la opinión de que la Conquista del Desierto fue necesaria, implicó el progreso y como es sabido adjudican la avanzada estatal a los malones indígenas que azotaban los poblados y estancias; otras, critican las formas del progreso, los campos de concentración, el reparto de indígenas entre las familias adineradas, al igual que la entrega de tierras en pocas manos, proceso que también perjudicó a los inmigrantes, la mayoría de ellos, como mi bisabuelo, arrendatario toda su vida.
Mas que mi opinión puedo expresar los resultados de investigaciones basadas en las propias fuentes estatales, militares y eclesiásticas y también literarias. Se trata de superar un status quo manifestado en una oposición binaria entre quienes se muestran “a favor” y “en contra” de la Conquista del Desierto”. Como se ha dicho, la historia no se puede borrar, y guste o no, el estado argentino implementó prácticas concentracionarias con los indígenas sometidos, como lo demuestran los Archivos del Ejército, de la Armada y las crónicas de militares como Eduardo Racedo. Puan funcionó como campo de concentración de indígenas durante un lapso en la década de 1870, como lo demuestran distintos documentos.
Por ello, como historiador, creo necesario debatir acerca de nuestra historia, pero no mezclemos los tantos. DE NINGÚN MODO, la construcción de un hotel tiene relación con la revisión de un proceso histórico, sino que se trata de un proyecto privado para obtener ganancias. Lo cual esta bien, pero lo que no es correcto es querer camuflar una postura histórica distinta a la que ofrece la Plaza de la Patria, como sustento del emprendimiento. Son dos cuestiones bien distintas.
En la ciudad de Bs. As. existe un proyecto dinamizado por el historiador Osvaldo Bayer, mediante el cual se propone quitar el monumento de Roca ubicado en Diagonal Sur y construido por impulso de su hijo en la década de 1930, con la intención de reemplazarlo por el de una mujer originaria. Y aquí hay algo interesante, quienes impulsan tal medida aclaran permanentemente que de ningún modo avalarían que el monumento a Roca se rompiera o destruyera porque lo consideran parte de la historia argentina. La propuesta, desde su perspectiva, es trasladarlo a la estancia de la familia Roca, donada por el estado por los servicios prestados en la Conquista del Desierto (estancia la Larga de unas 50.000 has.) para que sea homenajeado por sus descendientes, los beneficiarios de las campañas.
A favor o en contra, la remoción o no del monumento se enmarca en un debate histórico. Distinto sería si se hiciera una campaña en contra de Roca para desplazar su monumento y colocar un cartel publicitario que generara recursos para la comuna. Así se estaría borrando la historia para dar lugar a “pingues negocios”.
Por ello, si los Argentinos queremos discutir y revisar los relatos historiográficos dominantes, bienvenido sea, realicemos jornadas, congresos, publiquemos notas en los medios, proyectemos películas y que se despliegue todo lo necesario para tal fin.
Pero justificar la construcción de un emprendimiento privado apoyado en una crítica al relato que ofrece la Plaza de la Patria, me parece un acto de hipocresía, ya que es claro que tal razonamiento poco interés tiene por analizar el proceso histórico.
No imagino como un hotel emplazado en un lugar señalado como sitio histórico pueda invitar a la reflexión sobre nuestro pasado, más bien habla a las claras de que poco aprendimos de nuestros orígenes y de como la ambición económica se monta en cualquier discurso con tal de obtener dividendos.
Hotel sí, pero no sobre los lugares históricos. Invito a los representantes del pueblo, a esforzarse y a esmerarse en encontrar una alternativa y una solución a estas y otras problemáticas de los puanenses. Para eso están”.

Mariano Nagy
Profesor de Historia (UBA)
DNI: 24.102.425