Julieta Martínez presentó el cuento “El testigo”

La obra fue seleccionada en el XXV Certamen Internacional de Poesía y Narrativa organizado por la editorial “De los cuatro vientos”.
La presentación se llevó a cabo el viernes en la Biblioteca Bernardino Rivadavia, oportunidad en que la autora donó la antología que incluye su creación literaria.

En un ambiente íntimo, entre amigos, familiares, invitados especiales y la presencia de la prensa local, la Dra. Julieta Martínez presentó el cuento “El testigo” acompañada del escritor Fernando Nelson.
Desde la institución anfitriona, Silvina Frumento, fue quien explicó cómo surgió la idea de presentar en sociedad esta obra literaria.
“Julieta se acercó a la biblioteca para comentarnos que tenía que donar unos libros. En ese momento, nos enteramos con Claudia que ella escribía. Entonces le propusimos una reunión de amigos, de gente conocida, y de gente que le interesa y le gusta esto para que nos presentara su cuento”, dijo.
Luego, evocó una frase de Oscar Wilde: “No existen más que dos reglas para escribir. Tener algo que decir y decirlo”.
“Creo que esta es la idea, si queremos escribir podemos. Siempre con la ayuda de alguien, con la intención de hacerlo bien,” expresó.
Seguidamente, Fernando Nelson, se refirió a la escritora de “El Testigo” y dijo: “Si Julieta no dominara las leyes, si no fuera abogada, tal vez no hubiera podido encarar con tanta soltura y dominio este tema. Como dijo en un reportaje, lo que a ella le acucia es el tema de la verdad formal y la verdad material, en lo que pasó en la realidad y en los libros”.
“Entonces, elabora un cuento donde trata este tema y lo hace de una manera realmente muy buena. Normalmente suelo dar dos meses del taller literario para que una persona tenga el nivel mediano y como para que pueda competir a escala provincial.
Ella, en tres clases, ya estaba en condiciones de enviarlo a un nivel internacional y efectivamente tenía razón, porque fue galardonado,” relató Nelson.
“También venía de un café literario con las profesoras Nuri Stoessel y Clara Di Frangia, en donde ya había visto cosas muy importantes acerca de la estructura y formación del texto literario. Y también tenía mucha lectura, esto es fundamental para un escritor,” remarcó.

La autora

La Dra. Julieta Martínez agradeció a Fernando Nelson “por su generosidad intelectual”.
“Sinceramente en el taller fue muy notable tu oficio de escritor, de cómo podés decir con precisión cuando una palabra no es sonora y no queda bien,” contó.
Luego agradeció a las profesoras Nuri Stoessel y Clara Di Frangia, quienes el año pasado dictaron un Café Literario.
“Leímos cuentos de autores muy variados como Fontanarrosa, Eduardo Galeano, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges y García Marques, y siempre al final había algún ejercicio, alguna recomendación, y fue un disparador muy grande,” aseguró.
La escritora explicó que el ambiente tribunalicio de las ciudades tiene una característica común: “Se ven a esos hombres de traje cargados de expedientes, el humo de los que fuman, las mujeres que van y vienen con tacos. Es un ambiente que conozco, que lo tengo muy calado”.
“A partir de ahí comienzo a imaginar esta historia. El disparador fue el café literario, porque nunca es lo mismo leer solo que compartir una lectura con otras personas, ya que cada una tiene una visión, agrega su condimento, y pasa por un filtro emocional. De allí surge ampliar el sentido que le podemos dar a una lectura,” manifestó.
Después, en el taller literario de Nelson, se pulieron algunos aspectos como las pistas que debe contener el relato policial.
“Cuando lo terminamos me animó a presentarlo en el concurso internacional, para mi fue como una travesura,” expresó.
Tiempo después, Martínez recibe en su casa la notificación de que había sido seleccionada entre 800 autores nacionales y extranjeros.
De esta cantidad de participantes, cien fueron elegidos en narrativa y otros cien, en poesía.
“La experiencia me resultó muy grata. Cuando se hizo la entrega de ejemplares, la editorial me donó uno para una institución de bien público,” agregó.
“El clima fue muy fantástico porque estuve con escritores tan heterogéneos, había chicos muy jovencitos, calculo que de escuela secundaria, y había ancianos. Esta heterogeneidad se refleja en la antología.
La verdad que hoy pueda verlo publicado en un libro y saber que lo comparto con gente muy interesante y de mucha trayectoria, me llena de orgullo,” concluyó.

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