A nuestros maestros

Hoy es el día que nos da un momento para acordarnos de ellos: los maestros.
Maestros de la vida, de la escuela. Los que pasaron por nuestra infancia, adolescencia y luego aquellos que nos guiaron en nuestra juventud para aprender aquel oficio o profesión elegida. Todos tuvieron y tendrán por siempre un espacio en nuestras vidas.
Además de las primeras letras y los primeros cálculos, nos enseñaron a relacionarnos, a respetar a nuestros compañeros, a no ser agresivos si algo no nos gustaba. Nos recordaban los buenos modales: pedí permiso, pedí disculpas, decí gracias.
También nos pedían responsabilidad, ya que los deberes siempre debían estar listos para la clase siguiente….y así lo hacíamos, porque nos parecía una falta de respeto no cumplir con nuestras obligaciones.
Claro que no solo se preocupaban del aprendizaje, también estaban atentos si algo malo nos pasaba. En esos momentos siempre aparecía la palabra justa y el abrazo protector que calmaba nuestra angustia.
Eran épocas de darle valor a los valores.
Eran épocas las nuestras en las que a la maestra se le acostumbraba a regalarle una rosa cuando llegaba la primavera para que la colocara en el jarrón de su escritorio.