Dakar 2014: el amor unió a una sanjuanina con un piloto de Pigüé

gal-14449Zoe Alé (18) y Eugenio Favre (46) son los protagonistas de una historia de amor que desafió las distancias, las edades y los límites familiares. Ambos piensan casarse durante o apenas termine el Dakar.

Ella es de Pocito, San Juan. Él, de Pigüé, Buenos Aires. Ella tiene 18 años. Él, 46. Ella es soltera. Él, divorciado dos veces. Ambos se conocieron vía Facebook en mayo del 2013 e iniciaron una “loca historia de amor” que podría llegar a la “lluvia de arroz” en esta edición del Dakar 2014. Se trata de Zoe Alé y Eugenio Favre, protagonistas de una historia de amor que desafió las distancias, las edades y los límites familiares.
“Nos conocimos por Facebook. Él me mandó la solicitud de amistad porque es amigo de mi prima Sabrina, que era novio de otro piloto. Empezamos a chatear y en un momento él me pidió mi teléfono y yo se lo di. Comenzamos a hablar y después nos conocimos personalmente”, comentó Zoe a Diario La Provincia.
Su primer encuentro frente a frente fue en julio para el Desafío Ruta 40. “Fue amor a primera sonrisa como dice él. Fue algo distinto, me pasó algo muy diferente con él. Fue verlo y conocerlo aún sin haberlo visto antes. Nos enamoramos sin saberlo, sin creerlo y él empezó a venir a San Juan cada diez o quince días”, expresó la joven con un brillo especial en la mirada y una sonrisa aún más grande en su rostro.
Sin embargo no todo sería color de rosa. La diferencia de edad (dos años menos que el padre de Zoe) y que él fuera de Buenos Aires, se convirtieron en dos condimentos explosivos en la familia de la sanjuanina. “Cuando mis papás se enteran de la relación y saben la edad, que tenía 46 años, me prohíben verlo, me cambiaron el chip del celular, me hicieron sacarlo del face y me quitaron la computadora”, explicó.
Todas esas limitaciones hicieron que ambos perdieran el contacto, sin embargo seguían presentes en los pensamientos. Pasaron tres meses sin saber nada uno del otro hasta que el destino los juntó casi sin querer. El 17 de octubre, en medio de una competencia de rodados en La Rioja, se encontraron. Ella había ido a ver a un amigo que daba una conferencia en la universidad de La Rioja. Mientras que él fue hasta esa provincia para la carrera. Luego se vieron y Eugenio la invitó a cenar a un restaurante pegado a una capilla.
“Antes de entrar a la iglesia, nos largamos a llorar los dos. Pedimos a Dios que nos ayudara, que nos guiara para que todo saliera bien y supiéramos como enfrentar al mundo. Nos juramos que nunca más nos íbamos a separar y que íbamos a luchar siempre sin soltarnos la mano uno al otro”, indicó Zoe quien recordó que aquel hecho le generó un nuevo escándalo con los padres pero que finalmente Eugenio habló con su papá y le explicó sus sentimientos.
Tiempo después ambos decidieron vivir juntos, en Buenos Aires, y los conflictos volvieron a la puerta. “La noche anterior había hablado con un amigo para que pasara por mi casa para darle los bolsos. A las 3 de la mañana estaba sacando los bolsos de mi casa a las escondidas para que no me vieran. Al otro día llegó Eugenio y salí con la mochila con las pocas cosas que me quedaban. Le dije a mi mamá que me iba porque había conseguido trabajo en Pigüé y que me iba a ir con Eugenio. Me dijo que no, que no y que no. Entonces le dije que íbamos a dar una vuelta y nos fuimos a Río Cuarto. Luego la policía me buscó y le expliqué que me había ido por mis propios medios”, señaló la joven quien explicó que ese hecho fue el último que les provocó un enfrentamiento con la familia.

El 31 de diciembre, Eugenio recibió año nuevo con Zoe y sus padres. Fue con una celebración que terminó de manera muy especial. Él de rodillas le pidió matrimonio delante de los padres y en la puerta de la casa. Luego partió a Rosario para empezar con los preparativos del Dakar. Ella, por supuesto, dijo que sí y el 7 se sumará al desafío en ruta en San Juan. A partir de ahí lo acompañará rumbo a Chile.
“Voy a vivir todo el Dakar con toda la adrenalina muy arriba. Voy a ser una piloto más en algunas ocasiones y en otras voy a ser la asistente. Pero también lo voy a vivir como la mujer del piloto que me tendré que bancar que él no llegue, estar esperando un mensaje que me diga que está accidentado, que volcó o que está roto el cuatriciclo”, finalizó Zoe.

Fuente: Diario La Provincia – San Juan

1 comentario

    • moni on 08/01/2014 at 21:43

    Me encanto esta historia¡¡¡¡ felicidades¡¡¡¡¡

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