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Reflexiones económicas en un verano caliente

El Centro de Estudios Económicos de Bahía Blanca, publicó un informe sobre el estado de la economía. Desde diciembre pasado, diversos factores explican el estado de la economía nacional y el imprevisible rumbo que puede tomar.

(*) Por Alejandro Cappelli, Bettina Fernández y Martín Goslino

1El diagnóstico

  • El gobierno viene usando políticas heterodoxas que buscan el incentivo de la actividad a través del incremento en el gasto público, generador de efectos multiplicadores en la economía. El gasto público está sobredimensionado y se posa sobre subsidios (desde energía hasta programas sociales).
  • El Estado financia sus gastos a través de una profunda presión fiscal (uno de los porcentajes más elevados del mundo) y sostenida emisión de moneda, lo que desembocó en un crónico y creciente desequilibrio fiscal. La política cambiaria se basó casi con exclusividad en sostener un tipo de cambio sobrevaluado, sin tener en cuenta que eso implicaría el ingreso a un círculo vicioso de emisión, inflación, pérdida de reservas, desconfianza en la moneda, entre otras.
  • Todo lo que funcionó en la salida de la crisis de 2001, ahora encontró sus límites y fue generando cuellos de botella, profundizados a medida de que, en lugar de correcciones, el gobierno siempre redobló su apuesta y pisó el acelerador a fondo. Apostando al consumo doméstico, pasando el ahorro (y la inversión) a un plano mucho más relegado.

2Desequilibrios

  • La economía presenta dos desequilibrios macroeconómicos: 1) Desequilibrio externo. se observa en la devaluación del peso respecto al dólar y la caída de reservas. La corrida verde de enero terminó en una devaluación superior al 20%, medida que el gobierno se negaba a realizar. No le quedó alternativa para reducir el dólar informal. Además, abrió parcialmente el cepo para la compra de dólares para atesoramiento, negando aún su existencia. El gobierno esperaba que los exportadores liquidaran sus dólares y así la oferta y demanda de divisas llegaría a un equilibrio y comenzaría a recuperarse el nivel de reservas.

 Si bien la flexibilización del cepo tiende a que existan divisas disponibles para los ciudadanos, y con ello bajar la presión sobre el blue y recomponer reservas, la medida sólo beneficia al 20% de la población, además beneficia a los que más tienen. 2) Otro desequilibrio es el fiscal: el gasto público es tan alto que es incapaz de ser financiado con recursos genuinos. El financiamiento del déficit fiscal a través de la emisión monetaria, disparó la inflación y el control del tipo de cambio en niveles sobrevaluados y provocó distorsiones en los precios relativos. La desvalorización constante del poder adquisitivo del peso provoca que la gente cambie sus pesos por dólares, presiona al dólar oficial, al paralelo y las reservas.

3La inflación como problema central

  • La inflación genera un ruido en la economía que interfiere en numerosos procesos económicos y donde los sectores más desprotegidos llevan las de perder. Esto se verifica no sólo por el efecto regresivo de la inflación, sino por el hecho de que se pierden las referencias de costos y precios y aparecen las conductas especulativas.
  • Los precios crecen a distinto ritmo y se genera una fuerte distorsión de precios claves para la economía, como los salarios, las divisas, la energía, los bienes de primera necesidad, etc.
  • En Argentina la inflación tiene una alta correlación con el dólar, sea por la matriz productiva, sea por la cultura dolarizadora. Según Tomas Bulat “Argentina importa y exporta por casi el 35% del PBI, por lo que la devaluación ocasiona que suba de precio, entre otras cosas de la energía. Esto obligará a que suban en el surtidor la nafta y el gas oil, y de ahí a todo lo que tenga que transportarse”.
  • Si se busca ganar competitividad con la devaluación, tiene que hacerse dentro del marco de un plan antiinflacionario. De lo contrario, una devaluación trae más inflación.

 

4La economía y la política

  • Una gran discusión es si la economía puede ser una ciencia (si es que lo es) independiente del contexto político. Para el economista Alfredo Zaiat, por ejemplo, “la economía es esencialmente política” y por eso su libro Economía a contramano explica que plantear la independencia es otro tipo de política, es decir, al servicio de los sectores de poder. Esta correlación ha aumentado notablemente en los últimos años.
  • Hoy reina una gran confusión, alimentada por los extremismos. Por un lado, una gran cantidad de medios y economistas pronostica una debacle casi inminente, mientras que para la otra mitad estamos en el mejor de los escenarios, demostrándole al mundo occidental y ortodoxo el triunfo de las medidas intervencionistas. Por otro lado, las medidas conservadoras y neoliberales para corregir los desequilibrios son aplicadas por el mismo gobierno que hasta hace un par de meses las criticaba… y las sigue criticando a pesar de estar aplicándolas.
  • En fin, el discurso heterodoxo va encontrando escollos que obligan de una manera u otra al gobierno a tomar medidas que él mismo hubiera tildado de ortodoxas o neoliberales: aumento de las tasas de interés, aumento de tarifas y devaluación, entre otras. O sea, la receta vuelve a ser enfriar la economía. Por eso afirmamos que el gobierno se ha encerrado en su propio laberinto, producto fundamentalmente de desestimar que en la economía funcionan ciertas leyes.
  • Posiblemente, la preeminencia de lo político sobre lo económico cegó a los tomadores de decisiones.
  • El primer concepto que debería repasar el gobierno es la escasez. En economía, no se puede todo al mismo tiempo. Algo hay que resignar. Si fuera tan fácil emitir para financiarse, no habría naciones (ni personas) pobres. Si fuera tan fácil subir las tasas para contener el dólar, no habría caída en el nivel de actividad por disminución de la inversión.
  • La salida pasa necesariamente por la reconstrucción de la confianza, y esto se hace con reglas claras. Las empresas, para invertir, necesitan tener un horizonte claro en cuanto a qué puede esperarse que suceda. Caso contrario se postergan las decisiones de inversión. Y lo mismo sucede con los consumidores (a los cuales se les agregó una nueva función: cuidadores de precios). Son las conductas básicas y racionales de cualquier individuo, que las realizan conscientemente pero no por eso son conspiradores, ni golpistas, ni desestabilizadores.
  • No podemos afirmar que el equipo económico está confundido, sería una falta de respeto. Pero sí podemos opinar que las señales que emiten son confusas. Y eso no contribuye en absoluto a la generación de confianza.
  • Hay que combatir la especulación de determinados grupos empresarios formadores de precios. Es cierto también que hace falta mayor conciencia colectiva por sobre la individual (que siempre va a existir).
  • Tal vez debamos aumentar, como en otros países, nuestra dosis de patriotismo (algo discutible). Pero no menos cierto es que, con el deterioro de la situación económica de la manera en que está sucediendo a través de decisiones desacertadas, todo va en camino contrario.
  • Se menciona la necesidad de un “gran acuerdo nacional”. Sólo tiene posibilidades de ser realizado si todos los actores ceden algo. Y esto ocurrirá si todos ven que los demás ceden también, incluido el gobierno. Llegar a la situación óptima para todos, implica que cada uno se despoje de su propio interés.
  • Nuestra opinión es que el gobierno es un jugador más de la economía, por lo tanto está involucrado, y debe despojarse de su propio interés (el político). No se puede siempre cosechar los beneficios mientras otro corre con los costos. No se puede financiar un gasto sideral a costas de emisión ilimitada. No se puede crecer sostenidamente a tasas chinas basándose en el consumo sin propender a la inversión. Alguien paga las consecuencias. No es problema de este modelo: ningún modelo lo resiste.

1 comentario

  1. Reflexión económica Dolar Blue

    Excelente, El gobierno tiene que enfocarse en la inflación ya que es el principal tema a solucionar ; el blue se puede eliminar quitando el cepo cambiario ; deberían al menos intentar nuevas medidas y no poner en practica las obsoletas una y otra vez.

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