«

»

Desde allá lejos y hace tiempo… ¿conocés los remedios camperos?

la envenenadora de Benalmádena-La editorial Letemendia ha reeditado el “Vocabulario y Refranero Criollo”, de Tito Saubidet, en 2002.
La nota que hoy presentamos no refiere a aquel libro de gran volumen, sino a una nueva edición titulada “Vida Gaucha”, compuesta por algunas notas que el autor no llegó a publicar y estaban sobre su mesa de trabajo.
De la gran cantidad de vocablos y temas que presenta esta obra, tomaremos los “Remedios Gauchos”, transcribiendo algunos de los que Saubidet dejó bocetados sobre el escritorio.
Dice: “Doy a conocer algunos remedios corrientemente usados en el campo, por paisanos y curanderas”:

  • “Callos, verrugas y dolor de muelas: mucha gente los cura con el jugo lechoso del tártago. Tres o cuatro semillas machacadas y emulsionadas producen un efecto purgativo”. “Para saber qué planta es el tártago digamos que el diccionario de la Real Academia Española dice: “Planta herbácea anual de la familia de las Euforbiáceas, que crece hasta un metro de altura, con tallo corto, sencillo y garzo, hojas lanceoladas, opuestas, en cruz, enteras y obtusas, flores unisexuales sin corola, y fruto seco, capsular, redondeado, con semillas arrugadas, del tamaño de cañamones. Tiene virtud purgante y emética muy fuerte”.
  • Ojos, riñones e hígado: “Con la infusión de verdolaga, bebida a pasto, se curan las enfermedades de los riñones, hígado, etc. Se hacen cataplasmas contra las quemaduras e inflamaciones de los ojos”.
  • Artritis, reuma, enfermedades renales y vesicales: “el cocimiento de las raíces de zarzaparrilla. El ajenjo de campo y la ruda, mezclados con grasa, sirven contra el reumatismo y para calentarse los pies cuando están fríos untándolos”.
  • Heridas y llagas: “se usa la corteza del tronco del ceibo para curar heridas y llagas gangrenosas. Lavadas con él y espolvoreadas luego con residuos secos y pulverizados de la cáscara, secase la carne mala. Con el cocimiento de la corteza, haciendo gárgaras, se curan las llagas de la garganta”.
  • “Algunos paisanos, con palabras, hacen voltear el gusano de los animales agusanados.
  • Se cura el borrego “alunado”, atándole en las orejas aros de lana colorada, como también sangrándolo en la vena del ojo”.
  • “Con el laurel se hacen a menudo pomadas para curar animales. La corteza y la madera del laurel de rosas, se utilizan como veneno para los ratones”.
  • “Las flores de malva tomadas en infusión son muy eficaces para la tos. La cocción de las hojas sirve para hacer gárgaras, en los casos de inflamaciones de garganta, etc”.
  • “La ortiga, la cola de zorro, la pezuña de vaca, el raico, el poleo, el quiebra-arado, la quina, la ruda y el paraíso, se usan mucho por sus cualidades medicinales”.
  • “Entre las muchas formas de curar la herida producida por la mordedura de un perro, está la de colocar sobre la misma una mezcla de aceite y pelos, del mismo animal que ocasionó la mordedura”. Nos preguntamos, no sin una sonrisa ¿cómo le sacaremos pelos a un perro que nos acaba de morder?

Seguimos leyendo: “La planta de manzanilla ahuyenta las pulgas.

  • “La cocción de las raíces de la brusquilla es buena para la sangre”.
  • “Para curar el caballo agusanado el remedio más usado consiste en colgarle del cogote un sapo vivo, una pata de oveja, un collar de paja trenzada, o un cráneo de perro; así cae el gusano”.

Como vemos, podemos encontrar una verdadera botica en la naturaleza misma. Y estamos dejando fuera, un montón más de recetas camperas, algunas comprobadas por quien esto escribe, aunque no se puedan creer.

Para terminar, les dejamos una receta para aliviar un mal de estos tiempos:

  • “La semilla de apio hervida es también un buen remedio contra el reumatismo”.

Parece que tiempo atrás no había problemas con automedicación. Tito Saubidet ha dejado para los tiempos, un sinnúmero de recetas.

Fuente: Revista El Federal