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“El mejor oficio del mundo”

Hoy en el Día del Periodista, rescatamos algunos párrafos enunciados por el escritor y periodista García Márquez (1927-2014) en la 52ª Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa, a la que tituló “El mejor oficio del mundo”.
Allí García Márquez daba varios conceptos sobre el ejercicio del periodismo de ayer y de hoy.
En su época, según expresó, la misma práctica del oficio imponía la necesidad de formarse una base cultural, y el mismo ambiente de trabajo se encargaba de fomentarla. La lectura era una adicción laboral. Los autodidactas suelen ser ávidos y rápidos, y los de aquellos tiempos lo fuimos de sobra para seguir abriéndole paso en la vida al mejor oficio del mundo… como nosotros mismos lo llamábamos”.
Pero después señalaba aspectos de la profesión en la actualidad y decía: “Algunos se precian de que pueden leer al revés un documento secreto sobre el escritorio de un ministro, de grabar diálogos casuales sin prevenir al interlocutor, o de usar como noticia una conversación convenida de antemano como confidencial. Lo más grave es que estos atentados éticos obedecen a una noción intrépida del oficio, asumida a conciencia y fundada con orgullo en la sacralización de la primicia a cualquier precio y por encima de todo.
No los conmueve el fundamento de que la mejor noticia no es siempre la que se da primero sino muchas veces la que se da mejor. Algunos, conscientes de sus deficiencias, se sienten defraudados por la escuela y no les tiembla la voz para culpar a sus maestros de no haberles inculcado las virtudes que ahora les reclaman, y en especial la curiosidad por la vida”.
Varios párrafos después, el Nobel de Literatura, sellaba el final de su discurso con palabras plenas de amor a su profesión.
“Pues el periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad. Nadie que no la haya padecido puede imaginarse esa servidumbre que se alimenta de las imprevisiones de la vida.
Nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el pálpito sobrenatural de la noticia, el orgasmo de la primicia, la demolición moral del fracaso.
Nadie que no haya nacido para eso y esté dispuesto a vivir sólo para eso podría persistir en un oficio tan incomprensible y voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede un instante de paz mientras no vuelve a empezar con más ardor que nunca en el minuto siguiente”.
García Márquez siempre tuvo en alto los principios de su profesión y se preocupó por darlos a conocer con la creación de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano.
Valores que quedan aún más claros en una entrevista que dio el director de dicha fundación, Jaime Abello Bandi, al diario colombiano El Heraldo, donde señalaba que “las preocupaciones de Gabo eran no solo las de un amante y profesional del periodismo comprometido con su rescate y avance, sino también las de un ciudadano alarmado que veía en el deterioro de la calidad informativa una amenaza para la democracia”.