Vuelve el debate para dividir en tres la provincia de Buenos Aires

1En el marco de un debate en la Universidad Torcuato Di Tella, Lucas Llach, Doctor en Historia y ex precandidato a la vicepresidencia de Sanz, con el Frente Cambiemos, señaló que la estructura actual de la Provincia es anómala, y su territorio representa el triple del de cualquier provincia. Según su propuesta, se crearían dos Estados compuestos por los distritos del conurbano y otro más amplio con frontera en el Río Salado. Juan Manuel Abal Medina y Santiago Montoya estuvieron en contra y en cambio propusieron regionalizar la Provincia, administradas por vicegobernadores designados por el Gobernador.

Durante el siglo XIX tuvo su nacimiento lo que hoy conocemos como la provincia de Buenos Aires. Desde su formación y su integración a la Confederación Argentina, se tomaron medidas económicas y demográficas en función de mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Dos siglos después y a 45 días de las elecciones generales que definirán al presidente por los próximos cuatro años, la Universidad Torcuato Di Tella llenó su auditorio para dar lugar a un debate que podría llegar a cambiar la historia de nuestro país: ¿Es posible y necesario dividir Buenos Aires o debemos mantenerla tal cual está? ¿Cómo mejorar una provincia cuyo crecimiento demográfico parece imparable y su economía tiene signos de escaso crecimiento?

Su superficie es el triple de una provincia promedio de argentina. No tiene sentido y su gobernador representa una especie de eslabón perdido entre el presidente y el resto de los gobernadores.
La propuesta, por lo menos polémica, fue tratada esta tarde por el senador para el Frente para la Victoria, Juan Manuel Abal Medina, el directo del Grupo Provincia Santiago Montoya y por el precursor del proyecto, Lucas Llach, ex precandidato a vicepresidente por el Frente Cambiemos.

En un orden establecido por el moderador a cargo, Carlos Gervasoni, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella y doctor en Ciencias Políticas, cada orador tuvo unos veinte minutos para exponer su postura y justificar la misma. Llach dio inicio a este debate señalando cuatro puntos por los cuales sostiene justo y necesario una división de la provincia de Buenos Aires en tres partes:

“No es buena, políticamente, una ‘Primera Provincia'”
El doctor en Historia por la Universidad de Harvard, Lucas Llach, asegura que Buenos Aires “es una provincia completamente anómala”. ¿A qué se refiere como primera provincia? “Representa el 39% de la población argentina. Su superficie es el triple de una provincia promedio de argentina. No tiene sentido y su gobernador representa una especie de eslabón perdido entre el presidente y el resto de los gobernadores. Compite en poder con el poder presidencial”.

“Hay una ‘escala óptima’ de provincia: economía de escala versus cercanía del gobierno”
La idea de una provincia tan grande, aleja a sus ciudadanos de su gobernador. Hay un tamaño óptimo de provincia

“La sub-representación en el Congreso”
Legislativamente la provincia de Buenos Aires está sub-representada. Si se tiene en cuenta el nivel representativo que tiene cada provincia en el Senado y que estos representantes deberían estar determinados por la cantidad de habitantes, Buenos Aires es la de menor representación en el Congreso.

“Mala representación de intereses diversos”
En este punto, Llach destacó que el ciudadano “no se siente representado por los senadores ni por el gobernador. La gente está sub-representada porque Buenos Aires tiene pocos representantes”.

Aseguró que esta propuesta no es de su autoría ni tampoco de Ernesto Sanz, quien dio a conocer la propuesta públicamente en la televisión antes de las PASO nacionales.

¿Por qué Llach plantea dividir Buenos aires en tres provincias y no más? El historiador sostiene que si uno quiere dividir por poblaciones más chicas habría que dividir muchísimo el conurbano y hacer eso probablemente traiga problemas de coordinación. “En nuestra propuesta habría dos provincias que contienen parte del conurbano: Chacras (rutas 7, 8 y 9), Atlántica (Ruta 2) y una tercera llamada Frontera, delimitada por el Río Salado”.

MONTOYA, EN CONTRA DE DIVIVIR

Santiago Montoya fue el segundo orador de la tarde y en su arranque sentenció: “Desechamos de entrada la alternativa de una división jurisdiccional política de la provincia pero analizamos otras variantes”. Destacó la necesidad de regionalizar la provincia de Buenos Aires al sostener que hay que respetar lo establecido en los artículos 124 y 75 inciso 19 de la Constitución Nacional. Gracias a la implementación de los artículos mencionados, Montoya alegó que se tendría un mecanismo para encontrar respuestas a la deficiencia del estado.

Continuó su presentación enlistando los problemas más fuertes que enfrenta la provincia de Buenos Aires y destacó que los principales son la excesiva concentración demográfica y la coparticipación. “Hay cuestiones que tienen que ver con la arquitectura jurídico institucional de la Patria. No están dadas las condiciones para que esa arquitectura fundamental de la historia se rompa”.

Desechamos de entrada la alternativa de una división jurisdiccional política de la provincia pero analizamos otras variantes.
Entonces, ¿cuál es su propuesta? Regionalizar Buenos Aires, establecer en cada región un vicegobernador y darle a cada entorno regional una autoridad legislativa. Es decir, seguiría habiendo un gobernador para toda la provincia pero un vicegobernador (electo por el Gobernador) en cada región.

Juan Manuel Abal Medina, dueño de la última palabra de la jornada abrió su discurso con el ya tan conocido “Buenas tardes a todos y todas” del Frente para la Victoria. Entre sonrisas y con un tono irónico felicitó a Llach por la propuesta al decir que “en una interna como la de Cambiemos no sobraban discusiones políticas y el valiente intento que tuvo al hacerla es obviamente importante. Entre tantos colores y tantos globos que alguien tenga una propuesta así era de por sí bueno y positivo”.

El senador aseguró que viene discutiendo la cuestión del federalismo hace ya muchos años y que la clara prueba de ello está en su primer libro publicado: El federalismo electoral argentino. “Los problemas reales de esta propuesta son tres: la hipertrofia, esta anomalía como la llama Lucas; los problemas de gestión/financiamiento y la sub-representación. Entonces, ¿por qué mi respuesta es no a la pregunta? Porque el problema es muchísimo más complejo de lo que estas soluciones presentan.

Abal Medina sostiene que la problemática central es histórica: en concentración poblacional de la Ciudad de Buenos Aires y en el área metropolitana de Buenos Aires, “se ha generado un conjunto de particularidades profundas en nuestro desarrollo económico, político y social que consecuencia concentración en recursos económicos, en poderío y en producción”. Por consecuencia, lo que asume el representante del Frente para la Victoria es que aunque se dividiera la provincia en otras dos más, este factor o “hipertrofia” se repetiría de la misma manera que sucede ahora.

“El problema central de la provincia de Buenos Aires tiene que ver básicamente con la ley de coparticipación”. ¿De qué se trata esto? En 1988 se sancionó con fuerza de ley por las dos cámaras del Congreso el Régimen Transitorio de Distribución entre la Nación y las Provincias. Esto establece, claramente, la distribución de lo que coparticipa cada provincia. Desde su sanción, el porcentaje que recibe la provincia de Buenos Aires fue disminuyendo.

“Si a esto uno le suma, que el aporte que hace la provincia a los recursos coparticipables son del 38,54% y recibe el 19.55%. Esto es lo que más impacta, lo que más afecta y algo que tampoco se soluciona dividiendo la provincia de Buenos Aires”, asegura Abal Medina.

A su vez, destacó que “hay mucho para hacer pero que hay que hacer asumiendo la complejidad del problema y no pensar solo lo que hoy entendemos como provincia de Buenos Aires”. Pidió a la audiencia entender que existen tres problemas que guardan relación entre sí pero que deben ser tratados de forma separada: una idea de actualización como regionalizar; trasladar la capital y evitar que sea el único lugar donde se empleo y, por último, transformar la Ciudad de Buenos Aires en una provincia.

“Todos nuestros armados constitucionales son productos del siglo XVIII y principos del siglo XIX. Pensados e ideados por politólogos, abogados, etc., que pensaban cuando caían las monarquías cómo salir de ahí. Entrando el siglo XXI, ¿no sería un buen momento para soñar e inventar nuevos diseños institucionales más capaces para afrontar las problemáticas del siglo que viene?”, cerro Abal Medina.

Domitila Dellacha (Diario La Nación)