«

»

Para la fiesta de fin de año, se puede comer “de todo un poco”

Teniendo en cuenta que el menú de Fin de año y Año Nuevo suele ser copioso, profesionales del Hospital Austral explican cuáles son las mejores alternativas y los secretos para no pasarse.

“En primer lugar es importante que aprendamos a comer con moderación. El secreto para sentirse bien pasa por aprender a controlar las porciones, y así poder comer de todo un poco. En este sentido, lo ideal es que cuando una familia se reúne, los anfitriones distribuyan entre los participantes qué tiene que llevar cada uno, fijándose que haya seguro un plato de vegetales crudos para aportar fibras y un plato de ave –pollo, pavita o cerdo cortado en rodajas finas- para cubrir el aporte de proteínas en las cena”, comentó la Lic. Silvia Juárez, nutricionista, coordinadora Unidad de Soporte Nutricional del área Internación del Hospital Universitario Austral.

En el caso de aquellos que puedan consumir un poco más de calorías, por ejemplo porque ese día hicieron una caminata, jugaron al tenis o anduvieron en bicicleta, se puede sumar una ensalada de coscus, cereales o legumbres frías, combinadas con verduras al escabeche.

“¿Y qué podemos darle de divertido a los niños? Una buena alternativa es un brochet de pollo con tomate, así como también huevos rellenos, tartaletas de queso y tomate, empanaditas de copetín con queso o torre de panqueques con pollo, tomate y queso. Todos estos ejemplos son nutritivos, frescos y coloridos para ellos”, agregó Juárez.

En cuanto a la bebida, lo ideal es tomar agua, jugos o licuados de frutas, aunque éstas también son una buena alternativa para el postre, ya que pueden presentarse en copas, brochet, emplatadas y rociadas con salsa de frutos del bosque, e inclusive con bochas de helado.

“En caso que uno sea moderado en la cena, especialmente si hace mucho calor, al día siguiente puede hacer un asadito a la parrilla y acompañarlo con verduras grilladas o ensaladas frescas”, completó la licenciada.

En cuanto al alcohol, para la Dra. Ma. Verónica Torres, pediatra y toxicóloga, a cargo del servicio de Toxicología, “la medida siempre es un trago. Esto es importante porque no hay que excederse, más allá de que se trate de las fiestas”.

El día después: la desintoxicación

“Si bien las teorías sobre las dietas de desintoxicación no han sido comprobadas científicamente, quienes están a favor de ellas sostienen que las toxinas no siempre abandonan el cuerpo adecuadamente durante la eliminación de los desechos. Por el contrario, creen que éstas se quedan en el aparato digestivo, el gastrointestinal y en el sistema linfático, así como en la piel y el cabello, causando problemas como cansancio, dolores de cabeza y náuseas”, desarrolló la licenciada.

Entonces, la idea básica que subyace en las dietas de desintoxicación es renunciar temporalmente a ciertos tipos de alimentos, que se cree contienen toxinas, para purificar y purgar el cuerpo de todo lo ‘malo’. No obstante, la verdad es que el cuerpo humano está diseñado para purificarse solo.

Por eso, es importante tener en cuenta que:
*Las dietas de desintoxicación no están recomendadas para adolescentes.
*Tampoco para personas con enfermedades.
*No ayudan a perder grasa.
*Y están diseñadas sólo para alcanzar objetivos a corto plazo.
*Por otro lado, los suplementos de desintoxicación pueden tener efectos secundarios.

“Por supuesto, siempre es una buena idea ingerir una gran cantidad de frutas, vegetales y fibras, y beber agua. Pero también es necesario obtener todos los nutrientes provenientes de otros alimentos, incluidos las proteínas (de fuentes como carnes magras, pescado, huevos) y el calcio (yogur o leche sin grasa o con bajo contenido de grasa)”, concluyó la licenciada Juárez.

–Información enviada desde el Hospital Universitario Austral