“Moisés Lebensohn era una persona de estar en la calle junto a su gente”

Dijo en diálogo con TLVP, el licenciado en Historia, Luis Damián Goyhenespe, al referirse a la figura central de su primer libro denominado “El concepto de Estado en el pensamiento de Moisés Lebensohn”.
El historiador visitó Puan el viernes pasado invitado por integrantes del GEN – PS.
Durante la entrevista, estuvo acompañado por el concejal Rubén Ceminari, quien se refirió a la importancia de conocer aspectos de la historia argentina.
“Algunos pensarán qué hace el GEN- PS convocando a gente del radicalismo. En realidad, en lo personal, soy muy respetuoso de la historia, porque si sabemos de dónde venimos podemos delinear mejor el futuro, dejando de lado lo partidario y la historia propia de cada partido político, es bueno saber cómo se fue fundando esta democracia y de los altibajos que hemos tenido.
Es importante conocer personas como Lebensohn que fueron emergentes y que miraron mucho más lejos, que no ocuparon cargos públicos,” dijo.
“Él dejó ideas, un norte a seguir. Hace un tiempo estábamos pescando y en la lancha había una persona mayor, oriunda de Junín, y cuando le dije “usted es de los pagos de Lebensohn”, al hombre se le cayó una lágrima, estaba emocionado porque para ellos representa un ideal, un tipo honesto que ayudaba a los otros,” recordó.

Periodista, político y abogado

Moisés Lebensohn, nació en Bahía Blanca en 1907, fue periodista, abogado y político. Es considerado como uno de los ideólogos fundamentales del sector de la intransigencia de la Unión Cívica Radical (UCR). Fundó el Diario Democracia (que en la actualidad continúan sus descendientes ), cuyo primer ejemplar se publicó el 17 de octubre de 1931, durante el gobierno de facto de José Félix Uriburu.
Dedicó su vida a defender la ética, la justicia social, la libertad, la república, el federalismo, la libertad sindical, el voto femenino, la reforma educativa y combatió toda forma de régimen corporativo Falleció en Junín, en 1953, con tan solo 45 años de edad

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De Junín a Puan. Goyhenespe transmite el legado de Lebensohn

– ¿En qué periodo histórico se enmarca su libro?

LG: El pasado de militante le lleva uno a hurguetear cuando define hacer una carrera como es el profesorado y la licenciatura en historia. El bagaje y soporte teórico por el cual uno se venía formando y más allá de las titulaciones, uno busca escribir sobre temas y problemas que no han sido abordados en profundidad a nivel académico.
El período que tomé es para analizar los problemas del radicalismo, la relación del Estado con el partido, las definiciones alrededor del partido político, la Unión Cívica Radical en el siglo XX.
Tiene que ver con un momento de crisis que no había sido abordado en el campo de la historia de las ideas desde el punto de vista del análisis del discurso político y de los cambios que sucedían dramáticamente en el mundo en los años ‘30 y ‘40, cuando estaban en auge los totalitarismos en la Alemania de Hittler, en la Italia de Mussolini, y cuestionado todo lo que tuviera que ver con la tradición política del liberalismo. Y en esa línea, desde Alem, que es el fundador de la Unión Cívica en adelante, se inscribe la tradición política del propio radicalismo argentino.
La idea era cubrir todo ese momento de definiciones y las alternativas de los propios radicales de aquel periodo barajaban como posibilidad para tratar de reformular un partido que parecía víctima del naufragio. Pero también no solo porque había violencia, fraude electoral, y alguna cosas que son imágenes estereotipadas, sino porque había discusiones en el seno del propio partido de la UCR que estaban a flor de piel, que eran muy significativas y que hay que ponerlas arriba de la mesa cubriendo un vacío historiográfico.
El periodo del ´35 al ‘45 obedece a analizar la crisis y la recomposición de una cohesión política liberal como la del radicalismo pero que le va en función de otros contenidos potenciando las enseñanzas del gran Hipólito Yrigoyen.

-¿Podemos comparar ese momento histórico, en algún punto, con lo que se vive hoy desde el radicalismo?

-Me parece que como ejercicio de reflexión podría tener validez, tal vez lo más complejo es el cambio de los contextos y algunas circunstancias nuevas que se inscriben en el concepto de cambio social y que nos tendría que llevar a ser cautelosos respecto de una analogía de semejante gravitación. No estoy diciendo que no pueda ser, digo que los cambios de contexto son muy significativos.
En ese período es cuando comienza a esbozarse la oposición a los planteamientos de Alvear quien quedó a cargo del partido después de la muerte de Yrigoyen. Su contradicción con lo que la juventud y el sabattinismo cordobés sobre todo venían planteando que para ellos era el ser, el sentir y el practicar el radicalismo como una causa cercana a las mayorías populares.
El ocaso de ese país, después de la Década Infame, y la aparición de uno nuevo de la mano del golpe del ‘43 y el surgimiento de la figura de Perón, claramente también condicionan a los discursos y a las propias prácticas políticas de los actores.
Y la juventud radical que se organiza especialmente a nivel nacional desde entonces, al impulso de Moisés Lebensohn entre otras figuras, va a acusar recibo de ambas circunstancias y va a tener la valentía de plantear que no lo representaba la política de Alvear, pero que tampoco podía comulgar con los planteamientos del primer peronismo que tenía algunos claroscuros. Pero la discusión era en el campo de las ideas y generó una tercera posición. Es decir, una posición alvearista que va a competir con Tamborini frente a Perón. Una posición peronista en cierne y una tercera posición que no será menor, porque después le dará tres presidentes a la Argentina: Frondizi, Illia y Alfonsín, porque los tres militaron en el concepto de intransigencia en el radicalismo, lo que después con su lucha esta generación testimonia.

– En esta historia que usted relata, la figura de Lebensohn vendría a conformar un faro de ideas y de renovación.

-Exactamente, Lebensohn sistematiza lo que más modestamente, desde el discurso, había hecho en el gobierno Amadeo Sabattini en Córdoba. Después, lo retoma Illia a otra escala en esa línea lo que significa para el radicalismo construir y pensar lo nacional y lo popular. Es el gobierno de Illia en su máxima expresión.
Obviamente, tenemos la cuestión con el peronismo, la prescripción con los militares, y de una debilidad de origen. Él logra después reformular eso y consigue un camino que bien podría haber sido el que lograra Alfonsín, pero los escenarios habían cambiado por los 20 años transcurridos desde el ’63 al ’83. Ahora, ni uno de ellos hubieran podido operar sin la sistematización del pensamiento magistral que hizo Lebensohn.

-Según los testimonios de aquella época, cómo era Lebensohn

– El muere en el ’53, en lo personal debo imaginarlo, no puedo experimentarlo. Era una persona muy temperamental, pero al mismo tiempo muy analítica. Era muy de estar en la calle con su gente, por eso Junín es una ciudad tan radical.
Él no sólo fue importante en Junín, también para nosotros que fuimos parte y nos sentimos aún ideológicamente radicales. Es evidente que es un emblema, una suerte de bandera. Así que es muy receptiva la mirada cuando uno busca en el camino de su causa y poder transmitirlo al resto de los distritos en el momento especial que uno vive, casi emocionante.

 -¿Cree que en el futuro puedan llegar a surgir personas como él?

-Salvando las distancias de contexto y de época, probablemente se encuentre hoy debatiendo en materia de principios algunas de las cosas que en aquel momento se debatían. Lo que no sé si las personas que hoy difieren de la conducción partidaria, en el caso que sea similar a la del alvearismo de aquellos años, no sé si tendrían la valentía, la hidalguía, la entereza y la decisión política que es aparte de los recursos económicos. Esta gente no tenía un peso.

-Un mensaje para estas épocas, donde se habla de la militancia paga…

-Sí, estamos mal y complicados en ese aspecto. Haciendo una analogía con aquellas épocas, no sé si el radicalismo va a tener gente que se plante y diga no, nosotros somos la reforma universitaria, la política para los chacareros, la creación de YPF, la anulación de los contratos petroleros, el juicio a las Juntas Militares.

-Alguna frase que quiera recordar de Lebensohn…

-“Hay mucho que hacer en la república, hay que luchar y luchar”. Él quería una república democrática y creo que no la hemos conseguido.

-¿Que cree que diría si hoy viviera?

-Para él sería una aberración, sería algo inimaginable.