Ni una menos: “Estamos aquí para hacer visible este flagelo”

Este año, las organizaciones a nivel nacional sumaron el lema “Vivas nos queremos” por las que no pudieron gritar, por las que no pudieron salvarse, por los hijos que el femicidio deja sin madre.
Puan adhirió por segundo año consecutivo a la movilización que se replicó en todo el país.

El viernes, la Plaza Adolfo Alsina fue el lugar de encuentro para una nueva marcha “Ni una menos” convocada desde la Biblioteca Bernardino Rivadavia.
OLYMPUS DIGITAL CAMERALa artista plástica, Mónica Gottfried, presentó el dibujo de una silueta con la propuesta de que cada uno de los participantes dejara un mensaje alusivo a la fecha. Hubo sentidos mensajes llamando a la conciencia colectiva sobre este flagelo social, y sobre el final se invitó a los presentes a interpretar “Honrar la Vida”, canción de Eladia Blázquez.
“Estamos aquí convocadas a un año de la primera marcha contra los femicidios y la violencia de género. Estamos aquí porque no queremos que muera ninguna otra mujer o niña de este flagelo, estamos aquí porque no queremos que cada vez que una mujer muere violada brutalmente quemada y golpeada, se investigue cómo era su modo de vida, qué hacía, cómo estaba vestida, si era buena o mala esposa, buena o mala madre. Queremos que se investigue quién, cómo y por qué la mató y que el autor del crimen sea castigado con una pena de efectivo cumplimiento,” manifestó la abogada Julieta Martínez, secretaria del Juzgado de Paz local.

“Al femicidio se llega muchas veces después de un largo camino, la mayoría de las veces esas mujeres han sido asesinadas por una persona de su entorno, y previamente han existido medidas de restricción o exclusión de hogar. Esto sucede porque hay una escalada de violencia que comienza con el insulto, la agresión verbal, la denotación de la persona, el aislamiento de otros vínculos familiares afectivos, el empujón, el golpe, y a veces la muerte.
En algunas oportunidades la sociedad es cómplice por acción o por omisión. Se suele decir “los trapitos sucios se lavan en casa” o se estigmatiza a la mujer con preguntas tales como qué habrá hecho para que el hombre reaccione así o le debe gustar que le peguen y de esa manera se evade el compromiso para con la víctima,” señaló.

“Hoy estamos aquí para reclamarle al estado políticas públicas y asignación de recursos para esta causa, todavía no contamos con estadísticas oficiales ni con lugares de alojamiento que contengan a las víctimas de violencia de género y si no contamos con estadísticas públicas es imposible encontrar una solución porque lo que no se ve no existe,” remarcó Martínez.
“Sabemos por una estadística del año 2014, que realizó la ONG La Casa del Encuentro, que en la Argentina muere aproximadamente una mujer cada 30 horas. Entre el año 2008 y 2014 hubo 1808 homicidios y 2196 niños perdieron a su madre, de ellos 1407 eran menores de 18 años. Durante el 2015, 286 mujeres fueron asesinadas por su condición de género en la Argentina y hoy los diarios nos decían que en la marcha ni una menos que entre el año pasado y esta murieron 275 mujeres más,” relató.

Cambio de paradigma

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEn su alocución, la profesional bregó por la necesidad de un cambio de paradigma, donde la mujer deje de verse como un objeto y les sean reconocidos sus derechos y dignidad como persona.
“Todavía y a pesar de la lucha de muchas mujeres, vivimos en una sociedad patriarcal y machista en la que el hombre tiene poder físico, económico, social, donde desde su orgullo somete a la mujer, porque le cuesta verla con sus propios pensamientos, sentimientos y decisión sobre su cuerpo.
Esta lucha involucra a mujeres de todos los estratos sociales y todas las edades, las más jóvenes especialmente deben saber que es mentira cuanto más cela un hombre más enamorado está. Los celos son una con secuencia de la visión de propiedad sobre la mujer, hay una relación de amo para con su objeto. Y eso no es amor, es posesión. Entre un hombre y una mujer existen vínculos de afecto en los que debería haber respeto, cuidado mutuo y libertad.
El desafío como sociedad es educar a las nuevas generaciones en la igualdad de género libre de estereotipos o prejuicios tales como que el niño que llora es un mariquita o la niña es una princesita porque está calladita, o por ser niña te toca lavar, limpiar, o hacer tal cosa, sino que se debe respetar y alentar que ellos sean lo que decidan ser como niños, futuros adultos hombre y mujer.

Aunque el tema que nos convoca es doloroso, es alentador saber que muchas mujeres no vamos a bajar los brazos en esta causa, y hombres tampoco. Estamos aquí para hacer visible este flagelo, para exigir soluciones a los poderes del Estado y para concientizar que debemos ser respetadas en todos y cada uno de nuestros derechos como mujeres,” concluyó Julieta Martínez.

Pájaros Prohibidos

OLYMPUS DIGITAL CAMERADurante el acto, Luisa Rueda, leyó el cuento “Pájaros prohibidos” del escritor Eduardo Galeano, creado durante la dictadura uruguaya.
“Creo firmemente en la capacidad que tenemos las mujeres, en las mayores de las oscuridades, ver e imaginar ojos y pájaros. Ni una menos,” expresó al finalizar la lectura.

“Los presos políticos uruguayos no pueden hablar sin permiso, silbar, sonreír, cantar, caminar rápido ni saludar a otro preso. Tampoco pueden dibujar ni recibir dibujos de mujeres embarazas, parejas, mariposas, estrellas ni pájaros.

Didaskó Pérez, maestro de escuela, torturado y preso por tener ideas ideológicas, recibe un domingo la visita de su hija Milay, de cinco años. La hija le trae un dibujo de pájaros. Los censores se lo rompen en la entrada a la cárcel.

El domingo siguiente, Milay le trae un dibujo de árboles. Los árboles no están prohibidos, y el domingo pasa. Didashkó le elogia la obra y le pregunta por los circulitos de colores que aparecen en la copa de los árboles, muchos pequeños círculos entre las ramas:

—¿Son naranjas? ¿qué frutas son?

La niña lo hace callar:

—Ssssshhhh.

Y en secreto le explica:

—Bobo, ¿no ves que son ojos? Los ojos de los pájaros que te traje a escondidas”.

Nuestras mochilas

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa licenciada en psicología, María Eugenia Balcarce, leyó la reflexión Nuestras Mochilas.
“Tomar un momento de pausa e intentar una reflexión frente a esta convocatoria nacional Ni una menos, generó una y otra vez la aparición en mis pensamientos de una imagen que se reiteraba, la última imagen de una niña de 12 años, en las calles de una ciudad que de espaldas caminaba junto a un desconocido, a un ser extraño que la acompañó hacia lo siniestro…

Su mochila en su espalda, imagen que se repite en mí una y otra vez y que habla de tantas y tantas mujeres, esa mochila que nos dice tanto…porque allí va nuestro mundo de mujer, nuestros libros, nuestros aromas, nuestras cosas y también aquello que no se ve a simple vista …y la valentía de andar, la rebeldía, van las ganas de ser, el coraje de estar, van las ansias de saber y poder ser, de desplegar.

Nuestras mochilas, nuestras carteras, llevan lo necesario, lo que necesitamos, y a veces hay que vaciarlas de lo que ya no nos hace falta.
Hoy lo que verdaderamente necesitamos es vaciar el miedo que se esconde, la emoción que no grita, el saber que se silencia y colmar nuestra mochila de justicia y de luz porque estamos de pie, para que hoy y por siempre la igualdad entre hombres y mujeres sea el más genuino acto de amor.
Hoy estamos de pie en esta plaza por defender el deseo que estas mochilas estén cargadas de vida”.

Más voces

Desde la Biblioteca, la docente Graciela Cepeda se sumó a las reflexiones anteriores pidiendo justicia y que desde el Estado, se apunte a la capacitación de quienes debe atender a víctimas de violencia de género.
Por otra parte, una de las jóvenes presentes, bregó por el derecho de la mujer de decidir sobre su cuerpo, recordando a Belén, tucumana de 27 años, presa y sentenciada a ocho años de cárcel tras sufrir un aborto espontáneo en 2014. Distintas organizaciones a nivel nacional reclaman por su liberación en base “a las múltiples violencias e irregularidades de la investigación”.