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Sanidad Animal e Inocuidad: Enfermedades de la liebre

¡Que ni al mejor cazador se le escape la liebre!
La caza comercial y estacional de liebre europea ha comenzado, el Senasa informa sobre las principales enfermedades que pueden afectar a la especie.

BUENOS AIRES, 29 de junio de 2016 – La caza de liebres y la exportación de sus carnes a Europa es una actividad agropecuaria tradicional en la Argentina. Se concentra entre los meses de mayo y agosto, y es regulada por los gobiernos provinciales a través de sus departamentos de Fauna.
Durante estos meses, en diferentes zonas y regiones de nuestro país se desarrollarán las actividades de caza comercial de la liebre europea (Lepus europaeus), que resultan de gran importancia para la producción y exportación de esta carne.

En este sentido, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) realiza esfuerzos en asistir a sus agentes, usuarios y personal de las empresas vinculadas a la alimentación, con el objetivo de contar con un suministro de alimentos inocuos a través de la sostenibilidad y fiabilidad de los sistemas de control e inspección de los productos y subproductos de origen animal.

En el caso de las liebres y otros animales de caza, el Senasa apunta a reforzar los controles en los establecimientos de procesamiento, que son los encargados del recibo y de la inspección post mortem, con el fin de velar por la salud humana, la productividad y el bienestar económico nacional.
Por lo tanto, el Senasa recuerda a los actores de la cadena de producción –tales como cazadores, acopiadores, veterinarios e inspectores– cuáles son las enfermedades que poseen mayor relevancia entre los lagomorfos de caza y cuáles son sus características.

Mixomatosis

Esta enfermedad es de declaración obligatoria ante las autoridades sanitarias. Se trata de la enfermedad vírica de mayor importancia económica para la producción cunícola doméstica y silvestre.
La difusión dentro de la población de conejos se realiza tanto por el contacto directo entre animales como por la acción vehiculizadora de insectos como mosquitos y pulgas.
El diagnóstico se efectúa a través de los siguientes signos clínicos: edemas y nódulos o mixomas en cara y genitales, posteriormente en el resto del cuerpo; e hinchazón de los labios, el hocico y la base de las orejas, las cuales se caen por el peso del edema.
En los casos típicos, no es posible confundirla con otra enfermedad, sin embargo, en casos poco usuales se debe diferenciar de Psteurelosis y Estafilocococcia.

Enfermedad hemorrágica viral (VHD)

Esta enfermedad es de declaración obligatoria ante las autoridades sanitarias. Es una afección de origen vírico infeccioso que afecta a los conejos silvestres y domésticos.
La principal vía de contaminación es la oral, la conjuntiva ocular y la respiratoria, también se produce a través de heridas en la piel. Esta enfermedad se distribuye rápidamente afectando a muchos individuos en poco tiempo, normalmente a conejos de 45 días en adelante.
Cuando la enfermedad aparece en un criadero su evolución es muy grave. La muerte sobreviene entre uno a tres días después del contagio. Los síntomas clínicos son decaimiento, fiebre, angustia respiratoria, opistótonos, chillidos, exudado sanguinolento en nariz, y espuma en boca y nariz. Una vez muertos, las extremidades y la cabeza de los animales se encuentran totalmente estiradas.

Tularemia

Es una zoonosis propia de lagomorfos y pequeños roedores. Puede afectar a mamíferos, aves, reptiles y anfibios.
La transmisión en animales se realiza mediante contacto directo con orina, heces y secreciones, y a través de vectores artrópodos como pulgas y garrapatas. En liebres y roedores la letalidad es alta.

La transmisión al humano se produce por contacto directo con el animal enfermo o muerto, ingestión de agua contaminada, inhalación de las bacterias, ingestión de carne cruda o insuficientemente cocida de un animal enfermo o picadura de artrópodos.

Cuando el animal enferma, atraviesa una depresión y una infestación grave que suponen el primer indicio de tularemia, a esto le sigue una septicemia mortal. El curso de la enfermedad es de entre 2 y 10 días.
Para el diagnóstico por laboratorio se debe remitir una muestra de sangre y/o material patológico; esta muestra se debe manipular con extremo cuidado ya que la enfermedad es altamente contagiosa para los humanos.