Día del libro: leer durante la internación

El domingo 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro. Desde el equipo de Psicopedagogía del Hospital Universitario Austral explican de qué manera se articula el taller de lectura y por qué esta actividad es tan relevante, tanto para los chicos internados como para sus familiares.

En el marco del Día Internacional del Libro, a celebrarse el domingo 23 de abril, la licenciada en Psicopedagogía Giselle Praus aseguró la importancia de que los niños puedan tener libros a su disposición cuando la “enfermedad irrumpe y es necesaria la hospitalización, para que las actividades no queden postergadas ”. El Hospital Austral cuenta con una Sala de Juegos Terapéutica que promueve la lectura de los chicos.

Praus explicó que debido a que el cuerpo sufre procedimientos dolorosos y estresantes como pinchazos u operaciones, además de verse restringida la motricidad del niño durante la internación, “el libro se convierte en un objeto de encuentro, nos ayuda a construir nuevas miradas y otras maneras de enfrentarnos al mundo”. Y agregó: “es una alternativa que permite que el tiempo se transforme de una espera pasiva en una experiencia activa”.

Las historias que pueden encontrarse en los libros ayudan a atravesar el dolor, a posicionarse desde otro lugar, a alivianar la realidad. Los cuentos se sitúan en un espacio de transición entre la realidad subjetiva y la realidad compartida, en un espacio lúdico-poético. “Para conectarse con el mundo, el encuentro con un libro requiere de la participación de un otro que nos inicie en la actividad lectora”, afirmó la especialista.

Desde muy temprano, los niños necesitan de otro que le presente experiencias para significar el mundo circundante; pero para constituirse en mediadores de lectura no se necesita un título profesional, basta con conectarse con las propias experiencias como lectores.

“El rol de mediador tiene mucho que ver con escuchar, no atribuir sentidos, sino comprender que existen múltiples maneras de leer, de acceder a significados. Dos personas leyendo el mismo cuento pueden llegar a sentidos diferentes”, dijo la licenciada, y contó el caso de Ana, una niña de 5 años que debió pasar varias internaciones y que según su mamá se sentía más atraída hacia los juguetes, en comparación con los libros.

Praus contó que “en una oportunidad Ana vino a la Sala de Juegos el día del taller de lectura. Al principio llamaron su atención los juguetes, pero tiramos la colcha al suelo, desplegamos algunos libros en ella y la esperamos”. Y continuó: “poco a poco Ana se acercó, se sentó, comenzó desde lejos a escuchar el cuento, se acercó más, se animó a agarrar el libro, dio vuelta sus páginas, se paró, se dirigió a la biblioteca y comenzó a traer otros libros que llamaron su atención”.

“Hay disponibles libros para niños y adolescentes, pero somos ambiciosas y proyectamos ampliar nuestra biblioteca con libros para lectores adultos, para que los padres que se internan con sus hijos también accedan a la lectura; además de llevar también en el futuro la lectura a salas de espera del Hospital”, completó la especialista.

Para finalizar, vale mencionar que el taller de lectura funciona a partir de donaciones de la editorial Sigmar, y de niños, padres, abuelos y todo aquel que quiera compartir un libro con los chicos internados.

–Hospital Universitario Austral, Buenos Aires–