Enigmas en La Pampa: teletransportación y ovnis

La siguiente nota titulada “La teletransportación en la Ruta 5…. creer o no creer” — escrita por Mario Vega para el Diario La Arena– refiere a varios fenómenos que vienen ocurriendo en tierras pampeanas. Proximamente saldrá el libro “La búsqueda sin fin” del especialista Oscar Alfredo Mario referido a la casuística ovni de La Pampa.

(*) Desde siempre el tema ovni -“los platos voladores”, como se les decía antaño-, fue algo misterioso, incomprensible y pocas veces claramente explicitado, aún por las grandes potencias que, se supone, deben tener abundante información sobre la cuestión. El secreto, el enigma, la ocultación del fenómeno ha sido, casi siempre, la constante, aunque los ufólogos insistan que hay suficientes episodios como para demostrar que, en algún lugar del universo, podría existir una civilización mucho más avanzada que en la Tierra.
En lo personal sólo me queda como “experiencia” cuando una noche de verano -en una fiesta de casamiento- mucha gente pudo ver en cercanías de Ataliva Roca un tren multicolor en el cielo. Todos coincidirían esa vez que se trataba de una flotilla de “platos voladores”. Estaban lejos de existir los celulares, y nadie atinó a sacar fotografías, pero fueron muchas personas las que observaron el fenómeno.

Seguidos por un ovni.
De allí para acá me interesaron diversos casos, y recuerdo particularmente uno que tuvo como protagonistas a miembros de una familia Di Dío, de Victorica, que manifestaron haber sido seguidos por un ovni cuando circulaban por la ruta rumbo a Winifreda. El relato -que sería publicado luego en LA ARENA- señalaba que, estremecidos, los viajeros decidieron ingresar a Luan Toro, y al cabo de un par de horas -pensando que todo había pasado- los ocupantes de los dos autos en que se trasladaban volvieron a la ruta: a los pocos kilómetros los motores se detuvieron imprevistamente, y pudieron ver a un costado una luz potente que iluminaba el escenario. En un momento dado el objeto desaparecería raudamente…
Se puede agregar que, por supuesto nunca dejó de llamar la atención lo sucedido al winifredense Julio Platner -fallecido no hace mucho tiempo-, quien dijo haber sufrido un caso de abducción, una experiencia extraordinaria que conmocionó a la opinión pública de todas partes.

Teletransportación en ruta 5.
En los últimos días los medios de comunicación empezaron a referirse a un fenómeno que se estaría produciendo en un tramo de la ruta nacional n° 5, entre Trenque Lauquen y Santa Rosa. Fue un diario porteño el que primero hizo referencia a la cuestión, pero lo que no se dijo es que correspondía a una investigación que viene realizando hace un tiempo un ufólogo pampeano, Oscar “Quique” Mario. No obstante, lo importante es destacar que el artículo hacía referencia a situaciones fantásticas como sería, por ejemplo, que un vehículo que transitara por la cinta asfáltica pasara en un santiamén del kilómetro 460 al 580. Los especialistas en el tema lo llaman teletransportación.
Los hechos les habrían ocurrido a autos y camiones, y se empezaron a conocer con más frecuencia desde el año 2012.

Haciendo kilómetros sin darse cuenta.
Cuenta “Quique” varios sucesos, los que vuelca en el libro que está preparando y que publicará próximamente. En uno, dos jóvenes que por cuestiones laborales recorren con frecuencia la ruta nº 5 que une Catriló y Santa Rosa, denunciaron que en tres oportunidades se sintieron “desorientados” durante el trayecto y qué, al cabo de varios minutos en distintos horarios, tanto al mediodía como al atardecer, sin hallar explicación al suceso notaron que continuaban el viaje sin contratiempos pero sin la noción del camino recorrido.
El primero de los episodios lo habrían protagonizado en agosto de 2012. Al mes siguiente se repitió la experiencia y la última la vivieron en los primeros días de noviembre del mismo año. En esta oportunidad y extrañados por la vivencia, decidieron comentarlo en su círculo de amigos, que luego dieron cuenta al Ceufo (Centro de Estudios UFO). Joel, uno de los testigos, confirmó que venían conversando con un amigo y de pronto se sintieron “desorientados” y no saben qué les ocurrió. Al reaccionar se dieron cuenta que habían transitado varios kilómetros inexplicablemente.
Creen que les sucedió en un tramo de 35 kilómetros comprendidos entre Lonquimay y Anguil. El suceso trascendió y fue comentado por los vecinos de la región, pero no fue publicado en ningún medio de comunicación.
En diciembre de 2012, el Centro de Estudios UFO emitió un comunicado, solicitando información. “A los pocos días se habían reportado tres nuevos casos ocurridos en distintos horarios y en diferentes días del mes”, dice ahora Mario.
Señaló que suele suceder que la apertura de investigaciones no siempre arrojan luz al tema, y “lo que se conoce pasa a dormir en un archivo”.

Bruma en la ruta.
“Quique” Mario relata que “en la región, hay varios antecedentes similares”, y menciona que hace mas de diez años un automovilista se detuvo en una estación de servicios en Lonquimay. Ignoraba cómo había llegado hasta allí, aunque tenía previsto circular por esa ruta. Luego siguió viaje a su destino: Toay.
Agregó que “uno de los hechos más llamativos y contundentes fue registrado en la misma zona. Un camionero, en marzo del 2000, regresaba de descargar hacienda en Liniers. Se sintió “desconcertado u confundido” cuando circulaba sin carga con su rodado -un camión con acoplado en el límite de la provincia de Buenos Aires con La Pampa por la ruta 5, con dirección este-oeste-, y luego diría que lo último que vio fue que surgió una bruma en la ruta y cuando reaccionó, permanecía estacionado en la banquina de la ruta 5 y su cruce con la ruta Provincial nº 1. En el puesto caminero de Catriló nunca lo registraron, no lo vieron.
Más tarde nuevos testimonios confirmaron que “algo ocurre” en esa zona, en que la gente que transita nota como que ha recorrido kilómetros prácticamente sin darse cuenta.

¿Alteraciones magnéticas?
Otro vecino de la región contó su experiencia de hace poco más de un año: mientras viajaba al atardecer hacia Lonquimay por la ruta 5 con dirección oeste-este, no sabe en qué momento perdió la conciencia y cuando reaccionó el hombre estaba parado en medio de un lote sembrado, a unos 150 metros de la ruta. La camioneta en que circulaba permanecía estacionada en la banquina. Cuando otros casos similares trascendieron, decidió informar sobre el episodio al Ceufo.
Por otra parte, un profesional de Buenos Aires, de nombre Javier, afirmó a una radio de esa ciudad que a su paso por la zona en cuestión, su reloj dejó de funcionar. El hecho no dejó de sorprenderlo y por su profesión (geógrafo) estimó que en ese lugar podrían existir algún tipo de alteraciones magnéticas.
Pobladores del oeste de la provincia de Buenos Aires también expresaron experiencias similares en inmediaciones de la ciudad de Pehuajó, y lo hicieron alentados por la publicación de la noticia, ya que hasta entonces reservaron su relato al círculo familiar.

También en la ruta 35.
El ufólogo pampeano indicó que luego de conocerse episodios catalogados cada uno como “pérdida temporal”, recibió la denuncia de otros, pero esta vez sobre la ruta 35.
En un caso -habría sido a unos 150 kilómetros al sudeste de la capital pampeana-, dos personas jóvenes que por razones laborales y de estudio viajan con frecuencia a Bahía Blanca, en varias ocasiones notaron que el viaje “se hacía más corto”. Al trascender los episodios de la ruta 5, es que prestaron mayor atención a la experiencia.
El 21 de diciembre de 2012 circulaban rumbo a Santa Rosa a la medianoche, cerca de lo que identificaron como “la curva de Unanue”. A esa altura advirtieron una extraña sensación que describieron “como que ingresábamos a un túnel” del que describieron ciertos detalles de luminosidad sobre el automóvil, a la vez que notaron que el desplazamiento del rodado se hacía más lento. Uno de ellos asegura haber observado fugazmente dos siluetas “luminosas”.

Sin gastar combustible.
Para su sorpresa, cuando superaban la gran curva advirtieron que estaban llegando a Ataliva Roca, localidad situada sobre la ruta prevista pero a casi 100 kilómetros de diferencia. Tampoco recuerdan haber pasado por el Puesto Caminero que la Policía de La Pampa tiene emplazado en el paraje Padre Buodo, Evitaron hablar del tema durante varios kilómetros y cuando se repusieron, intercambiaron opiniones sobre lo vivido. Y hubo un dato: en ese recorrido que no pueden explicar el rodado no consumió combustible. Después de varios encuentros con los protagonistas de esta extraña historia, manifestaron que no sufrieron ningún tipo de anormalidad que pudiera relacionarse con el episodio, tales como dolor de cabeza o escozor en alguna parte del cuerpo.
Su vida continuó normalmente, aunque el enigma de la experiencia aún hoy los conmueve.

Celular abducido.
Mario destacó, por otra parte, que en esa región se produjeron los primeros casos de mutilaciones de animales en zonas rurales, y aparecieron decenas de extraños círculos inexplicables en varios establecimientos.
Además, se produjo el extraño suceso en el que, a plena luz del día, un productor rural que recorría su propiedad fue sorprendido por una extraña nave que se aproximó a muy baja altura a su posición: iba armado pero pese a que lo pensó no pudo efectuar ningún disparo porque notó que estaba “endurecido”, por lo que cayó de rodillas al piso. Enseguida desde el aparato salió “una especie de rayo” que se proyectó en la mano en que portaba un teléfono celular, que fue abducido. ¡Sí, el celular fue retirado de su mano y trasladado al ovni!

Otros acontecimientos.
En su investigación, “Quique” Mario se encontró con otros relatos de gente que señaló alteraciones magnéticas durante competencias de colombofilia. Se observó que en las rutas nacionales 5 y 35, palomas mensajeras que habían sido soltadas en una prueba, sufrían desorientación a tal punto que en determinadas zonas los ejemplares se perdían.
En cercanías de General Acha se produjo una suelta, y mientras se dirigían hacia Santa Rosa, un vecino que transitaba la ruta pudo ver que llegando a Ataliva Roca las aves parecieron “chocar contra un vidrio” en pleno vuelo. Una barrera invisible y mientras algunas cayeron al piso otras, desorientadas, comenzaron a volar en círculos y retornaron a los criaderos fuera de horario y en su mayoría lesionadas.
Algo similar se habría producido en otra suelta realizada en el límite con la provincia de Buenos Aires, esta vez sobre la ruta nº 5, cuando la bandada había superado la localidad de Uriburu y sufrió las mismas consecuencias.
Consultas realizadas a profesionales egresados de la Universidad Nacional de La Pampa -informó el ufólogo- confirmaron la existencia de una falla geológica en la zona, lo que podría ser causa de algún tipo de alteración magnética bajo determinadas condiciones de tiempo. Cabe destacar que en las dos oportunidades que los criadores de palomas observaron la anormalidad, el tiempo se presentaba bueno, sin tormentas ni temperaturas extremas.

En el paraje “La Araña”.
Dicen los que siguen el fenómeno ovni que las alteraciones magnéticas también se registran en el Paraje “La Araña”, zona de gran casuística. “No hay explicaciones oficiales, porque evidentemente nadie ha dispuesto una investigación a fondo. No obstante, el fenómeno fue registrado durante el primer vuelo que un avión Boeing 707 realizó cubriendo la ruta que comprendía Buenos Aires-Santa Rosa-Neuquén, en el año 1973”, precisó. En aquel entonces, en las primeras horas de la tarde a poco de despegar de Santa Rosa con rumbo a Neuquén, la nave sufrió la alteración de todos sus controles ante el desconcierto de los pilotos. Al cabo de algunos minutos, la situación fue superada y se dieron cuenta que la nave había enfilado hacia Mendoza, por lo que debieron corregir el rumbo para ir hacia el destino previsto.
La especie fue recogida por los jóvenes que en ese momento integraban el Centro de Cohetería Antares, entre ellos Daniel Lluch, quien posteriormente verificó que la novedad sentó un precedente dentro de los registros de la empresa Aerolíneas Argentinas.

Ruta meteórica.
Y continuó “Quique”: “A fines de la década del 70, nuestras recorridas por la zona del Paraje “La Araña” eran frecuentes en distintos horarios, y pudimos darnos cuenta que en determinadas sitios se producía una alteración que no permitía sintonizar las radios de los vehículos, pero donde además era significativo el silencio. Centramos nuestra atención a unos 10 kilómetros de la ruta 14 en el camino vecinal que salía del paraje, y realizamos varias experiencias dejando durante horas un grabador para comprobar si se producía algún registro sonoro, sin que pudiéramos reunir alguna prueba contundente”
En oportunidad de la visita de don Pedro Romaniuk realizaron una consulta y el especialista esbozó una hipótesis sobre la potencial presencia de restos de un meteorito enterrado, cuya conformación podría provocar las alteraciones. “Años después, mediante la comprobación del estudio realizado por Javier Sofía tuvimos la comprobación que toda la región integra una ruta meteórica desde la antigüedad”, explicó el invstigador.
Dice el ufólogo que alguien se preguntará qué tiene que ver toda esta información con el tema ovni, “pero lo cierto es que este tipo de episodios recopilados en la búsqueda constante de respuestas, no dejó de llamarnos la atención y fueron registrados como sucesos extraños”.

Alguna explicación.
“¿Esas alteraciones supuestamente ocasionadas por restos meteóricos de la antigüedad, generarán algún campo magnético que favorezca el desplazamiento de ovnis? De ser así, tendríamos parte de la explicación de la alta incidencia estadística en toda la zona de la presencia de naves desconocidas”, se entusiasmó.
Hasta aquí las cosas. Una serie de acontecimientos extraños por cierto, que tal vez al lector no le arrojará más que curiosidad.
A fuerza de ser sincero, puedo expresar que me atrae la información sobre el fenómeno ovni; pero confieso que, en general, lo que más me hace dudar -amigo “Quique”- es precisamente el para mí desmedido entusiasmo de los ufólogos… ¡Qué le vamos a hacer!
Se lleva décadas especulando sobre la existencia de vida extraterrestre y sobre su posible llegada a nuestro planeta.
Si bien no pocos ponen en duda la vida alienígena, reconocidos astronautas de la NASA parecen estar convencidos de su existencia.
Edgar Mitchell, integrante de la misión Apolo 14 y sexto hombre en pisar la Luna, -pasó nueve horas sobre la superficie lunar el 5 de febrero de 1971-, pese a reconocer que nunca los vio está seguro que los extraterrestres han visitado la Tierra.
“La existencia de los extraterrestres ha sido bien ocultada por todos nuestros gobiernos a lo largo de los últimos 60 años”, sostuvo. Y fue más allá al decir que el Vaticano es consciente de la existencia de inteligencia extraterrestre.
Aseguró que había tenido la oportunidad de hablar con gente de tres países que afirmaban haber visto extraterrestres con sus propios ojos.

Platillos espías.
Por otra parte, Gordon Cooper, astronauta del primer programa espacial de EEUU, desarrollado entre 1958 y 1963, afirmó haber observado un ovni en el cielo de Alemania en 1951. Asimismo, también dijo haber visto lo que le parecieron platillos voladores que espiaban en una secreta base aérea estadounidense.
Deke Slayton indicó que vio un ovni en 1951 a unos ocho kilómetros de la ciudad de Hastings, en Minnesota (EEUU), mientras realizaba un vuelo de prueba en un caza F-51. “Intenté seguirlo, pero me dejó atrás y desapareció”, contó luego.
El astronauta de la NASA Brian O’Leary nunca viajó al espacio, pero fue miembro del grupo de astronautas que se preparó en los años 60 para el programa de vuelos espaciales tripulados Apollo. Se convirtió en un respetado profesor de física en la Universidad de Princeton (EEUU) y creía en la llegada de seres alienígenas a la Tierra. Se hizo famoso por decir que “existe abundante evidencia de que estamos siendo contactados”, de que “las civilizaciones nos han estado monitoreando durante mucho tiempo” y de que “su apariencia es extraña desde cualquier punto de vista materialista occidental tradicional”.

Un motivo de atracción turística
“La búsqueda sin fin” es el libro que publicará próximamente Oscar Alfredo Mario, “Quique”. Allí expone, como lo hace en congresos sobre la casuística ovni de La Pampa. “Quique” argumenta que el fenómeno ovni debe ser un motivo de atracción turística.
Las vivencias pampeanas “ponen a la provincia al frente de las estadísticas no sólo por la cantidad, sino por la calidad de casos. A pesar de eso, los cordobeses, que son especialistas turísticos, explotan con muy generoso rédito las experiencias que se producen en Capilla del Monte, donde la contaminación lumínica es tan grande que facilita la tarea de los chantas que lucran y dan cursos para ver ovnis”.
Lo que hace Mario es “Investigación de Campo”, y habla de los casos que investiga, no de lo que investigan otros “y por eso las productoras de tevé del exterior o nacionales lo reconocen y me convocan”, cuenta.

*Por Mario Vega, Diario La Arena, domingo 28 de enero