Hondo pesar por el fallecimiento del Profe Raúl “Titi” Olguín

Sus restos son velados en Irigoyen 621 de Puan, y recibirán sepultura hoy 19:30 horas en el cementerio local..

“No sé qué pasará “allá arriba”
que se andan llevando tanta gente buena”.

Otra incomprensible tragedia se llevó la vida de un puanense. Ayer, en el kilómetro 113 de la fatal ruta 33, el auto VW Suran, conducido por Raúl Olguín, de 56 años, que iba hacía Pigüé, colisionó frontalmente con un vehículo Meriva al mando de una mujer de Rosario, que se trasladaba en dirección contraria, en compañía de cuatro menores. El saldo del siniestro no pudo ser peor, y terminó con la muerte del docente, que, según trascendió, inconsciente por el golpe, no pudo ser liberado de su cinturón, y como sello cruel del destino su automóvil comenzó a incendiarse hasta ser devorado por las llamas.
Del otro lado, uno de los ocupantes con fracturas, consecuencias que no pusieron en peligro vidas.
Hasta ahí la fría crónica de los sucesos. De ahora en más, las autoridades determinarán responsabilidades de un hecho que pasará a engrosar las estadísticas de accidentes en las rutas argentinas.

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Cuando nos enteramos, a eso de las 21 y algo de la noche, reaccionamos con incredulidad, y se nos cruzaron mil cosas por la cabeza. La resistencia a creer, la bronca y, con las horas, la tristeza que da paso a la resignación.
Publicar una noticia de esta naturaleza no suele ser fácil. Internet y las redes sociales, sobre todo, disparan con una velocidad pasmosa la novedad para todos lados. Y hay familiares, amigos o conocidos de la víctima que quizás no sepan, y se enteran así, sin anestesia. Nos parece violento, quizás porque el fallecido es cercano a nuestros afectos. Son estilos.
Otras veces, sin pensarlo, publicamos episodios de este tipo enseguida de sucedidos, pero, luego de algunas experiencias, preferimos esperar un tiempo prudencial.
El Profe “Titi” fue de esas personas multifacéticas, con una capacidad enorme de “llegar a los demás”. Entrador, simpático, el año pasado había accedido a los beneficios de la jubilación.
Tras su paso por las aulas junto a tantos alumnos, también se enroló en las filas de la administración pública en su rol de “Coordinador Regional de la Dirección Provincial de Políticas Socioeducativas. La política era otra de sus pasiones.
Gestionó cientos de viajes para escuelas de la zona a Tecnópolis, La Plata y Buenos Aires, entre otros puntos del país. Además de insumos y materiales para establecimientos educativos.
Con la prensa siempre tuvo un trato especial, y estaba dispuesto para sentarse a conversar un rato sobre sus tareas. Y además fue un gran compañero en la docencia,
El retiro le sentaba bien, y aprovechó para despuntar otra de sus pasiones. Viajero incansable aprovechó para recorrer varios rincones de Argentina, hizo alpinismo, buceo en Madryn y anduvo por Cuba y otros sitios.
Futbolista fanático, dirigió en clubes de la zona. PFBC y Deportivo Argentino de Pigüé, son algunos que recordamos.
Mentor del Torneo de Veteranos “Locos por el Fútbol”, el “Titi”, se siguió “llenando” de amigos. Fueron varios años animando las tardes de los sábados con este torneo amateur, en el que los de 40 para arriba aprovechan para jugar un rato a la pelota de manera competitiva.
En fin, un hacedor que se involucró en cada cosa que hizo, siempre dejando su impronta. Otro tipo necesario al que hoy, lamentablemente, aunque no queramos, tenemos que despedir.
¡Chau Titi! ¡Se te va a extrañar!