Haciendo un poco de historia: “La Estación”

Recientemente el edificio de la ex estación de servicio Esso fue declarado Bien Cultural de Interés Municipal, es por eso que recordamos pasajes de la nota que realizamos a Carlos Díaz, en agosto de 2012, cuando había reabierto sus puertas para funcionar como lavadero de autos  y café.

Revista Nº3 – Año I – TLVP

“Este edificio se construyó a comienzos de los años ‘30, pero la familia Díaz ya había empezado antes con una gomería”, recordó Carlos.
Eran épocas donde el automóvil iba cambiando el paisaje del pueblo. Su abuelo era padre de 14 hijos. Víctor, uno de los mayores, quedó a cargo de la gomería junto a dos hermanos menores. “Eran mi padre Alberto y mi tío Carlos. En sus ratos libres, trabajaban en la carpintería de Esplendore” (actual Veterinaria de la Cooperativa Agrícola)
También estaba la firma “Esplendore y Vázquez”, representantes de ESSO. Sus propietarios les propusieron a los hermanos Díaz el manejo de una Estación de Servicio, con la concesión gratuita por dos años.

-¿Allí comenzó la historia de La Estación?
-Mi familia tomó el negocio con entusiasmo, denominando la sociedad “Víctor Díaz y Hermanos”.
El servicio era durante las 24 horas, sumando un surtidor en la Casa Urcelay (H. Irigoyen y Mar del Plata) y otro en Casa Villalba (en Avda. San Martín, donde hoy está el autoservicio de Stadler)

-¿Cómo era el Puan de esos tiempos?
-Muy pujante, estaba la agencia Ford; la familia Bousquet tenía la representación de Studebaker, y los Marabal la de Chevrolet (actual ferretería de la Cooperativa Agrícola)
El edificio del Banco Nación se hizo acá porque Puan era un importante centro económico para la región. Tal es así, que la cuenta número 1 era de la firma de Guatraché –vigente hasta hace pocos años– “Novick Insausti y CIA”.
Todo ese movimiento motivaba la presencia de hoteles, se unían una serie de factores que hacían de Puan un lugar relevante.

– Su infancia estuvo ligada a la Estación…
-Sí, nos criamos acá, vivíamos al lado, en la casa donde hoy está SENASA. Cuando fuimos más grandes, en vacaciones, arreglábamos gomas y lavábamos autos. Mi padre se encargaba de la vulcanización de neumáticos.

-¿Qué motivó el cambio de rumbo de la empresa?
-En 1944 la sociedad Víctor Díaz y Hermanos se disolvió luego del accidente que le costó la vida a Carlos, el menor de mis tíos, cuando explotó una caldera en el sector donde restauraban las cubiertas.
La sociedad pasó a llamarse “Víctor y Alberto Díaz Sánchez”.
Víctor tenía un espíritu más comerciante que mi padre. El tío salía en bicicleta, iba por los campos, ofreciendo las radios Peabody. En una foto está con su esposa Victoria Nervi y un empleado, posando junto a una enorme radio.
La sociedad se llevó muy bien, Víctor no tuvo hijos, entonces los sobrinos participamos del negocio.
Con el tiempo llegó la representación de la agencia Willys, Plymouth, SIAM-Di Tella, Di Tella-Sierra y finalmente Ika Renault que continuó hasta la década de 1980.
El salón de exhibición estaba donde hoy funciona la Veterinaria de Morini.
Más tarde, la sociedad sufrió otra modificación, cuando mi papá se asoció con mi hermano menor Jorge, constituyendo “Alberto Díaz Sánchez e Hijo”. Después, se haría cargo otro de mis hermanos.
Más acá en el tiempo, Guillermo González, un sobrino de papá, también tuvo participación. Y posteriormente la tomé yo, siendo veterinario, junto a Cuartas, formando así la empresa “Díaz y Cuartas”.
Por esos años, la situación había cambiado, se ponía difícil traer combustible. De todas maneras, “La Estación” continuó como lavadero y gomería. Cuando les compré la parte a mis hermanos, la cerré porque ya no se podía vender combustible.