Sueño dorado: Abel Pintos volvió y cantó ante una multitud en Puan

Pasaron 23 años de aquella primera vez en que el artista whitense, con tan solo 11 años, se presentaba en el escenario mayor de la Fiesta Nacional de la Cebada Cervecera para interpretar temas populares del folclore nacional.

Anoche, se pudo ver a un Abel Pintos con un estilo muy diferente al de aquella vez, con sus 34 años y en la plenitud de su carrera artística. Con un look muy actual, pantalones chupín, camisa estampada, campera de cuero y sombrero rojo, recibió a los periodistas que lo esperaban desde hacía una hora afuera de la sala de prensa y en medio de una fuerte custodia policial.

Con un timbre de voz muy suave, por momentos visiblemente emocionado, y con mucha tranquilidad, el cantante respondió a las tan solo cinco preguntas que, con anticipación, habían sido pautadas, para que la conferencia de prensa, a la que concurrieron medios locales y de una amplia región, sea breve.

Amontonados y abriéndose espacio, cada uno haciendo gala de su habilidad, los reporteros pudieron tomar alguna que otra foto al ídolo whitense, esforzándose por escuchar lo que decía, dado que no había micrófono, y sus dichos se mezclaban con los sonidos provenientes del show que, en ese momento, se presentaba sobre el escenario.

Después vino el gran concierto que duró alrededor de dos horas, ante una multitud, Abel Pintos brilló en la segunda noche de la Fiesta Nacional de la Cebada Cervecera interpretando temas de estilo pop romántico que el público cantaba a la par. Canciones como “Mariposa”, “Cómo te extraño”, “Pájaro Cantor”, “Aquí te espero”, “Sin principio ni final” y en especial “Once mil” hicieron vibrar a sus fans.

En otro momento de su recital, regresando a sus raíces folklóricas, interpretó canciones como “Zamba para olvidar” y “La flor azul”. Luego cantó “Asuntos Pendientes”, de la española Rozalén y repasó grandes éxitos de su carrera.

Así, volvió Abel Pintos, con su versatilidad vocal y una estética artística impecable, que ya trasciende fronteras, para engalanar la segunda noche de la Fiesta Nacional de la Cebada Cervecera. Y darnos la posibilidad de cumplir con el Sueño Dorado, como se titula una de sus letras, de volver a tenerlo en Puan.

Conmovido

“Me siento profundamente conmovido por este momento que estamos compartiendo. Hay una cuestión artística que es hermosísima, tener la oportunidad en este espacio y en una fiesta que lleva muchos años de trayectoria, tan cara a los sentimientos de toda la gente de Puan y sobre todo de la región. Para mí, artísticamente es un privilegio y entonces me siento agradecido por este espacio que me brindan.

Es muy conmovedor para mí estar no solamente arriba del escenario de esta fiesta sino estar de regreso aquí, porque hace 23 años tuve la oportunidad, insisto, no solamente de cantar en este escenario, sino de vivir esta fiesta como todos ustedes la están viviendo, y la deben vivir cada año con el mismo orgullo, con la misma alegría, compartiendo con amigos y familia.

Entrar al predio y encontrar el sitio que elegíamos como preferencia para poner nuestra carpa, y ver la laguna o ver los puestos de ropa donde supe trabajar alguna vez hace 23 años tras, todo eso fue y me resulta muy conmovedor.

Entonces, no solo les doy las gracias por la consideración que tienen de darme este espacio como cantante sino, y sobre todas las cosas, por permitirme regresar y disfrutar de esta fiesta,” manifestó con humildad Abel Pintos durante su concierto y ante la ovación del público.

Las mejores frases de Abel a los periodistas

-“Desde que entramos al predio y llegamos al escenario, les debo haber contado al menos cuarenta anécdotas a mis compañeros”:
-“Nunca olvidé la oportunidad que significó para mí, en aquel 1996, primero viajar fuera de mi ciudad, y luego poder estar en el escenario de una Fiesta Nacional”.
-“Sigue siendo un privilegio estar en esta Fiesta, y en lo personal me genera un orgullo muy grande”.
-“Es una cuestión quizás filosófica, pero nunca comprendí el dicho ese: “lo difícil no es llegar sino mantenerse”. Por dos motivos, primero porque hay que ver “qué es llegar” para cada uno. A mí me parece que el techo de cada persona llega cuando siente que no tiene más para aprender, o experimentar, en cualquier orden de la vida. Debe ser un punto bastante triste, ojalá no lo encuentre nunca. Y que en la vida sienta cierta cuota de frustración porque me queda mucho por aprender. Yo no creo que esté en un momento determinado de mi carrera. Estoy donde estoy, y no lo comparo con otras etapas de mi carrera, y supongo que hacia adelante será igual”.
-“A mí la monotonía no me gusta, no soy amigo de lo que no cambia. Cuando las cosas no circulan, se estancan, pierden el brillo de la vida”.
-“Cada paso de mi carrera tuvo distintas circunstancias. Cuando venía entrando y veía a toda la gente, no daba crédito. Fueron distintos momentos, pero ninguno menos feliz que otro, supongo que de ahora en adelante será igual, tengo mucho por hacer, soy bastante hiperactivo”.
-“Yo no elegí el viernes para dar el concierto, en realidad es una cuestión de agenda”.


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