Un neoperonismo piquetero

“Las palabras y los sonidos de los últimos días que provienen de hombres que ejercen el poder verdadero –el caso de Juan Schiaretti en la provincia de Córdoba-, revelan que los estropicios que provoca la gestión presidencial de Néstor Kirchner, están comenzando a dejar un saldo verdaderamente preocupante para la propia gestión del gobierno, que se apoderó de la estructura del Partido Justicialista imaginando que podía seguir avanzando sobre el viejo movimiento como lo ha hecho sobre otros espacios del país, y hacerlo de una manera impune, sin pagar costos políticos. Como si el peronismo fuese algo equivalente o equiparable a otros partidos, fuerzas o corporaciones contra las cuales avanzó el kirchnerismo, prácticamente sin pensarlo dos veces.

Haber convocado al local de un Partido Justicialista que Kirchner vivió abominando a hombres como Luis D’Elía ó Edgardo Depetri, que provienen de otras culturas y otras experiencias ideológicas, revela que -claramente- el paso al costado que había dado Kirchner cuando en diciembre le entregó los atributos del mando presidencial a su esposa, no era otra cosa que una serie de movimientos tácticos enderezados a proteger la continuidad de la familia gobernante, pero preservando la clara conducción política de Kirchner Néstor.

El acontecimiento de estas últimas horas, la presentación en la carcasa formal del peronismo de hombres a los que se sigue denominando por conveniencia de lenguaje como “piqueteros”, pero que hace largo tiempo dejaron de serlo para convertirse en mano de obra disponible para actos de provocación política del Gobierno-, es de una gravedad verdaderamente inusitada.

No solamente ahora sabemos, ya de manera absolutamente irrefutable, que el kirchnerismo –y en particular, Néstor Kirchner- llevan adelante una estrategia minuciosa y claramente enderezada a desconocer o ignorar a las instituciones representativas, valiéndose de todas las fuerzas fácticas de las que se pueda disponer, sino que ahora también advertimos que esa estrategia -claramente orientada a irritar y a disgustar al propio peronismo-, se sigue llevando adelante como una manera de ocupar peso y espacio político en la gran confrontación nacional que hoy divide a la Argentina.

Por eso, en el corto plazo, la anécdota de la presentación de D’Elía en el local del peronismo, no tendrá demasiadas alternativas ni consecuencias. Pero en el mediano y largo plazo, sí. Para 2009, seguramente la factura será inmensa. Y las fuerzas que hoy –y ya no solamente representando al viejo menemismo- aparecen en el justicialismo, preguntándose hacia dónde va al país y hacia dónde va la pareja gobernante, no harán otra cosa que crecer.

Para agendar, subrayar e iluminar: esta historia que ahora se está escribiendo tendrá desenlaces importantes, densos, graves y trascendentes, y no dentro de mucho tiempo.”

Columna de opinión publicada por el periodista Pepe Eliaschev

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