La Coalición Anti incineración en Puan

La Lic. Mariko Patti y la socióloga Cecilia Allen, integrantes de la “Alianza Global Anti Incineración” (GAIA), visitaron la localidad de Puan con el fin de brindar más información a la comunidad.
Durante todo el día desarrollaron actividades para difundir las consecuencias de la incineración.
La tarea educativa comenzó a la mañana a través de una conferencia de prensa y por la tarde visitaron a la localidad de 17 de Agosto. Allí repartieron material informativo en la Escuela Nº 6 Remedios de Escalada, el destacamento policial y en la empresa Bertín & Cia.
Por último concurrieron al Concejo Deliberante, donde brindaron una charla explicativa sobre los peligros de la incineración y las alternativas para el tratamiento de los residuos patogénicos.
A las 20:30 horas, Patti y Allen ofrecieron una charla pública en el Club Independiente. “En Argentina estamos desde 1995, reuniendo a personas que viven cerca de plantas de incineración, o que se enfrentan a la posibilidad de exponerse a incineradores.
Informamos acerca de los problemas de la incineración y proponemos métodos menos contaminantes”, explicó Allen.
GAIA actúa en Argentina y en todo el mundo, apoyada por más de 500 grupos y redes.
Allen remarcó que la contaminación es perfectamente evitable. “Hay personas que la pasan muy mal por vivir cerca de incineradores. En este trabajo una persona afectada informa a otra que puede estarlo en el futuro. Nos apoyamos mutuamente. Es lo que vinimos a hacer acá”, dijo.
“Nos enteramos y quisimos evitar el horno en 17 de Agosto, porque los problemas a futuro son muchos. Queremos transmitir lo que esta por suceder aquí”, expresó.

No a la incineración

La Coalición Anti Incineración nuclea a más de 50 grupos de vecinos autoconvocados.
“Logramos detener decenas de hornos pirolíticos en todo el país y cambiarlos por métodos alternativos. Conseguimos que más de veinte ciudades prohiban la incineración, inclusive en Buenos Aires y Rosario”, comentó.
Cecilia Allen está convencida que es la gente la dueña de su futuro, más allá de cualquier ley provincial o funcionario que autorice la incineración. Y dio un ejemplo: “detuvimos la instalación de hornos ya comprados. Desde el momento que la ciudadanía se da cuenta de los problemas que se le vienen, toma el problema como suyo se moviliza y reclama. Acá decide la población, no un funcionario”.
Allen, quien además es coordinadora de GAIA en América Latina, confía en revertir la decisión de instalar el horno en 17 de Agosto.

También explicó que la Provincia no les dice a las autoridades locales que compren un horno, sino que se trata de una iniciativa surgida de Puan.
“La ciudadanía debe abrir los ojos y decir nosotros no queremos esto. Existen inten
dentes que no están informados sobre las consecuencias. Entre las alternativas saludables están la de autoclave, microondas o hidrólisis alcalina. Hace casi un mes, durante una conferencia de prensa, el intendente aseguró que la legislación provincial no autorizaba la autoclave y si los hornos.
La licenciada Patti lo desmintió: “No los prohíbe, sino que deja abierta la puerta a otros métodos. En la provincia, Mar del Plata y otras ciudades tienen autoclaves autorizadas por el ente fiscalizador provincial”.
“Las cenizas resultantes de la incineración concentran metales pesados y dioxinas y
se tornan más peligrosos. El autoclave en cambio, funciona como una gran olla a presión, todo lo que ingresa sale desinfectado, es un residuo común que puede disponerse en rellenos sanitarios y tratarse como basura común.
Para darse una idea, en este momento, todos los residuos hospitalarios de Capital Federal se están autoclavando”, ejemplificó.
Sobre el uso de filtros especiales para incinerar de manera controlada y segura, Cecilia Allen remarcó que en América Latina no existe esa tecnología.

“En Argentina no hay laboratorios para medir el impacto de las dioxinas en el medio ambiente. Por eso, no se pueden controlar. Si quisiéramos analizar: deberíamos enviarlas a otros países y eso costaría miles de dólares. Hasta la Organización de las Naciones Unidas (ONU) calificó a los incineradores como la primera fuente de generación de dioxinas en el mundo.
Un horno de $ 500.000 como el que quieren poner acá no tiene ni por asomo filtros seguros.
Este método dejó de usarse desde hace décadas en Europa y, como suele pasar, nos llega la tecnología obsoleta”.


– El intendente se justifica diciendo que si la provincia los autoriza, los hornos no puede
n ser peligrosos.

Allen: “La misma Secretaria de Medioambiente que los aprueba, después los clausura. Se dan cuenta del tremendo problema que generan y se encuentran con tambores repletos de cenizas, con depósitos inundados, o con que incineran residuos no permitidos. La Provincia permite y después, cuando el problema es grave, va y clausura”.
Patti: “la gente debe determinar qué quiere para su futuro. Si decide estar cerca de una fuente de contaminación o prefiere
evitarlo, más allá de lo que diga la Provincia”.
No es un dato menor que las plantas de incineración se pongan en zonas marginales, donde la mayoría de la población es mayor y las personas no se movilizan demasiado.
El derecho a la salud y a la participación son derechos humanos, tan importantes como el derecho a la vida”.

– ¿Qué enfermedades pueden producirse?

Allen: “Hay información científica. Cerca de los hornos hay casos de cáncer, enfermedades respiratorias, problemas en riñones, bebés con malformaciones y abortos espontáneos. En Villa Allende (Córdoba) la población tenia chiquitos con problemas, y muchos casos de cáncer de hueso. Por eso, el Ministerio de Salud lo cerró”.

-¿El horno solo afectaría a 17 de Agosto?

Patti: “No. El viento traslada gases contaminantes y las lluvias los depositan a cientos de kilómetros a la redonda. Lo peor es que los toxicos ingresan al cuerpo humano a través de los alimentos derivados del sector agropecuario. Es imposible poner una barrera en el aire”.
Allen se graduó en la Universidad de Buenos Aires y Mariko Patti es italiana, cursó sus estudios en ese país en la Universidad de Firenze.
“Viví en España, trabajando en Derechos humanos. Hice una maestría en Bilbao y trabajé en distintos lugares del mundo. A Argentina llegué por el trabajo de mi esposo”, contó.

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