Con la ilusión golpeada pero con la fe intacta

(Por Fernando Sánchez) Perder 4-0, un resultado exagerado e impensado.
Sí imaginábamos un partido peleado y trabado, con un final sin muchos goles, hasta veíamos la posibilidad de una definición en el alargue o en los temidos y sufridos penales.
Estamos shokeados, se tejen mil hipótesis, pero lo que debe prevalecer es la calma y la reflexión.
Tenemos un equipo que se nutre de individualidades, con una de las delanteras más hábiles del mundo, con un plantel de lujo donde están los mejores. Pero apareció demasiado poco el juego colectivo y eso fue determinante.
Hay que proyectar una selección a futuro, tener un plan a largo plazo, encarar un trabajo serio, de lo contrario volveremos a repetir la historia.
Y por eso del trabajo a largo plazo, que Diego no se vaya, debe seguir su tarea (solo tiene 30 partidos como DT). Quizás haya que tener más en cuenta a los jugadores del fútbol local, porque los que juegan en el extranjero están muy limitados, ya sea por la distancia o por sus propios clubes, celosos de cederlos. Los pocos días para integrarse a la selección Argentina no alcanzan.
Hoy Alemania demostró ser un gran equipo.
Más allá de las especulaciones, de qué hubiese pasado si empatábamos cuando las cosas estaban 1-0, de si se metía cuando el equipo entraba insistentemente al área rival, de si Messi regalaba una pincelada de genio, o si esto o lo otro…
Sólido en todas sus líneas, Alemania nunca se achicó, y fue siempre para adelante.
Los argentinos vivimos con mucha ilusión estos cinco partidos, creíamos que el sueño era posible.
No fue así.
El segundo tiempo ante México, nos había dejado un sinsabor, una llamada de atención y sabíamos –a pesar que la fe era mayor– que en un mundial no se puede regalar nada.
Y Alemania confirmó la regla y no perdonó.
Es hora de barajar y dar de nuevo. Y ojala que sea con Diego.

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