Escuelas de Puan asistieron a una disertación sobre conservación de la avifauna del distrito

El naturista Alejandro Morici brindó hoy en el Espacio Cultural El Mercado, desde las 15 horas, una charla dirigida a las escuelas primarias.

Es que durante octubre se realizan a nivel mundial actividades dirigidas a la preservación de la aves. El disertante pertenece al grupo de movilizadores de este festival y a la empresa ASIO-Visión Natural
Para la ocasión, el Museo Ignacio Balvidares se sumó a la propuesta de Morici, quien además les proyectó un power point a los chicos.

Es importante conocer lo nuestro para aprender a quererlo y respetarlo,ese fue el lema del MIB para esta jornada.
Luego de finalizada la actividad, Todas las Voces, dialogó con el Naturista, quien se mostró muy conforme con la interacción que se produjo entre él y los chicos durante la disertación.

“Esto se enmarca dentro del Festival Mundial de las Aves, una actividad que venimos haciendo en el partido de Puan desde hace 7 años, cada edición en una localidad diferentes.

Uno a veces piensa que los chicos no conocen mucho de aves, pero saben más de lo que parece. Con ellos hicimos una asociación entre cada ambiente y las especies que lo habitan, en las cuatro grandes regiones que tiene el distrito: las sierras australes; los agro-ecosistemas o antiguos pastizales; el caldenar y las estepas arbustivas al sur, incluyendo en todos los ecosistemas de las lagunas”, señaló.
Con respecto a las lagunas, Morici habló de la tendencia a la disminución en estos espacios de la cantidad de especies, conforme se circula de norte a sur del Partido, excepto la de Chasicó que cuenta con un aporte de aves proveniente de la zona de la ría de Bahía Blanca.

-Alejandro… El recurso de las lagunas ha ido diezmándose en estos años por la sequía. ¿Cómo impacta esto sobre las aves?
“Solamente prevalecen las lagunas de 50 a 100 hectáreas. Han quedado aquellas clásicas originadas en los años 50’ o 60’ y un poco menos también. Las aves, en muchos casos, han ido migrando hacia el norte y ocuparon los espejos de agua con mayor régimen de lluvias de Puan, El Pincén o La Segovia”.

-¿Cómo hace su trabajo de relevo de especies?
“Con mi hermano que es el fotógrafo del grupo, nos trasladamos en bicicleta tanto por caminos rurales como asfaltados. En el pavimento podemos ver el impacto que produce la velocidad en los animales atropellados, esa observación es parte de una investigación que hago desde hace cuatro años.
Visitamos lagunas, montes y también algunos campos donde nos dejan entrar. A cada lugar de estudio lo visitamos cada 50 o 60 días para constatar la evolución y comportamiento de la población de aves.
Muy pocos lo saben, pero tenemos animales monitoreados satelitalmente, se hizo por medio de la Universidad Nacional de La Plata, con especies de jotes capturados en la zona del Parque Luro (La Pampa)
De pichones, les colocaron un transmisor y así sabemos cuando llegan a Puan, al monte del Monasterio. De ahí se desplazan más de 150 kilómetros por día llegando hasta las sierras de Saavedra y Tornquist. Luego vuelven y se quedan en el Monasterio”.

-¿Qué otras actividades realiza?
“Hacemos campañas de anillado, para saber si después, cuando se recaptura, la especie emigró o no; realizamos trabajos de nidificación para saber cuales son las aves que nidifican. Y en algunos casos conteos para saber el grado de compromiso que tienen aquellas en vías de extinción”.

-Hablando con personas mayores nacidas y criadas en el distrito seguramente a usted le han comentado sobre los pájaros que antes era común ver y ahora no. ¿En esta tendencia cuánto tuvo que ver la aplicación de agroquímicos?
“Mucha. Uno habla con la gente mayor, principalmente sobre las perdices o martinetas y ellos notan que ahora se están recuperando. Estas aves, durante las décadas del 60’ y del 70’ sufrieron los efectos de la aplicación de Dicloro Difenil Tricloroetano (DDT) y organoclorado en su hábitat natural, muy cercano a los sembradíos.
Esto produjo una gran mortandad de especies. Pero a partir de la década del 90’ y principios del 2000, cuando la legislación le puso freno al uso de esos compuestos químicos, comenzó a revertirse la situación.
También hay otro factor, el lamentable despoblamiento de la periferia de nuestras localidades hizo que muchas especies de aves vuelvan a poblarla. Esto es en el cordón semi-urbano, la zona de quintas antes poblada y hoy está abandonada, hoy es uno de los sitios de más concentración de avifauna.
Hoy vemos un grupo de 20 y otro de 18 martinetas caminando por algunos lugares de Bordenave. A eso lo veo en la esquina de mi casa, y yo vivo en el ejido urbano. Y lo mismo me contaron en Felipe Solá, 17 de Agosto y Azopardo”.

-¿Qué especie identificó como en peligro de extinción en la zona?
“Se trata de una lechuza de campo, de color marrón, de hábitos diurnos, habitual en campos cultivados y pastizales volando al atardecer, tiene un ulular muy particular, similar al ladrido de un perro. Esto pasa en varios lugares de la provincia y no sabemos cuál es el motivo de su desaparición.
Suponemos que se debe más al cambio climático que a los agroquímicos, ya que increíblemente en donde se la encuentra en mayor concentración es en la zona sojera. Con lo cual no la estaría afectando el glisfosato.
Pero aquí, de las cuatro a cinco parejas de estas lechuzas que yo podía observar hace cinco años camino de Bordenave a Puan, actualmente no se ve ninguna
Las lechuzas se alimentan normalmente de roedores, y su aumento se da en paralelo con el de los cultivos. Por eso, estamos investigando cuáles son las causas reales de la disminución de estas aves rapaces.

-Se ve frecuentemente en algunos campos, sobre todo en el sur del distrito, algunas poblaciones de ñandúes introducidas por los dueños de esas propiedades. ¿Cómo ve este fenómeno desde el punto de vista conservacionista?
“No me parece mal. El ñandú era una especie típica de nuestra provincia. A medida que el alambrado fue ganando territorio desde fines del siglo XIX a principios del XX, quedaron encerrados dentro de las grandes estancias. Y de las boleadas que hacían los gauchos, pasaron a quedar como un elemento de adorno dentro del campo. Como no perjudican al productor, ni compiten con el ganado, ni afectan a los cultivos, pasaron a ser parte del marco natural. Nosotros consideramos que están en semilibertad. No lo vemos mal, porque cuando ellos ven que baja la población, hacen un intercambio entre individuos de la misma especie para renovar la sangre y evitar la endogamia (reproducción entre hermanos).
La tenencia de ñandúes fue una medida inconciente a favor de la conservación que hizo el productor, sobre todo de la Provincia de Buenos Aires”.

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