Alumnos del Instituto Almafuerte protagonizaron una velada cultural recitando “La vida es sueño”

Con un ambiente especialmente preparado, donde un juego de luces y penumbras, dieron el marco ideal, el viernes desde las 20.30 horas, alumnos de 2º año de Polimodal presentaron el espectáculo “Los sueños, ¿sueños son?” en el espacio cultural El Mercado.
Los chicos recitaron los monólogos de Segismundo, protagonista de la obra “La vida es sueño”, de Pedro Calderón de la Barca.
Y acompañaron la poesía con imágenes en diapositivas.
Esta actividad estuvo a cargo de la profesora de Literatura, Dori Stoessel.
La docente agradeció la presencia del público y explicó que los textos pertenecen a Pedro Calderón de la Barca, escritor, poeta y dramaturgo barroco español del siglo XVII.
“Como todo clásico sigue diciéndonos nuevas cosas. Los chicos van a recitar unos monólogos de Segismundo, el personaje principal de la obra, y de Rosaura que es la protagonista femenina.
También Eliana va a contar los cuentos de Patronio.
La historia cuenta que Basilio, Rey de Polonia, ha mantenido a su hijo Segismundo encerrado en una torre desde su nacimiento. Porque los astros le habían vaticinado que sería un tirano el que desterraría a su padre, el pobre príncipe, no sabe, no conoce su identidad. Y tampoco comprende su falta de identidad”, resumió Dori.
Comenzaron a recitar Candela Llamas y Paula Gancedo.
He aquí un fragmento de la obra muy bien interpretada y entonada por los alumnos.

“Apurar, cielos, pretendo
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido.
Bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor;
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido”.

“Sólo quisiera saber,
para apurar mis desvelos
dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
qué más os pude ofender,
para castigarme más.
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron,
¿qué privilegios tuvieron
que yo no gocé jamás?”

“Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma,
o ramillete con alas
cuando las etéreas alas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma:
¿y teniendo yo más alma,
tengo menos libertad?”

“Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas,
gracias al docto pincel,
cuando, atrevido y crüel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto:
¿y yo con mejor instinto
tengo menos libertad?”

“Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío:
¿y yo con más albedrío
tengo menos libertad?”

“Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le dan la majestad,
el campo abierto a su ida:
¿y teniendo yo más vida
tengo menos libertad?”

“En llegando a esta pasión
un volcán, un Etna hecho,
quisiera sacar del pecho
pedazos del corazón.
¿Qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
excepción tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?”

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