Los dobles discursos en el periodismo

Algunas veces, lamentablemente, vemos como algunos personajes del periodismo escriben de forma aleccionadora sobre temas que afectan a la sociedad, de tal forma que ellos parecieran impolutos.
Subidos a una cima de papel, miran hacia abajo creyéndose dueños del “debiera ser”.
A partir de allí escriben. Condenan a otros creyendo decir la verdad y tejen historias increíbles con muy pocos datos reales. Luego generan una cadena de sospechas sobre un hecho nunca comprobado, y detrás, en la calle, comienza a engrosarse el morbo de no se sabe qué cosa.
Tal como lo decía Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Adolf Hitler: “miente, miente que algo quedará. Mientras más grande sea una mentira más gente la creerá.”; “una mentira repetida mil veces se convierte en una realidad”; “Más vale una mentira que no pueda ser desmentida que una verdad inverosímil”.
Claro, también hay que hacer lo que sea para vender. Para ello no importa a quién o a quiénes se les hace daño. Y si en ese daño, se hace catarsis con algún resentimiento personal, mucho mejor.
En otras oportunidades, también arriesgan en señalar hechos de corrupción, pero puertas adentro son los primeros en pagar en negro a sus empleados, dejándolos en total precariedad laboral. Y hasta se dan el lujo de no honrar sus deudas como se debe. Pagándolas, claro.
Y así se dan un sinnúmero de situaciones paralelas y contradictorias, menospreciando la inteligencia del lector, quien seguramente, será el primero en darse cuenta de tales disparates; además de otros aspectos como negligencias en el relato de las crónicas, la omisión de información a pesar de haberse estado en el hecho y la no rectificación de datos que conscientemente se sabe fueron publicados de manera errónea.
En fin, la historia universal es pródiga en vendedores de humo, kamikazes y paracaidistas que ocupan lugares para los que no están preparados. Estar preparado significa reconocer aciertos y errores, siendo humildes. Y esto –pongámosle que hablamos de periodismo—significa “olvidarse de la propia existencia, para brindarse a los demás.”
La lista podría seguir, pero prefiero usar las palabras para relatar los buenos sucesos que día a día van sumando a la historia de Puan.

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