Mariano Nagy propuso otra mirada sobre la historia local.

La XXV Marcha Evocativa tuvo como invitado a este Profesor de la UBA. En su alocución del domingo, aseguró que el nacimiento de nuestra localidad no se debió a motivos militares sino a razones geopolíticas y económicas.
También habló de los testimonios que señalan a la comandancia Puan como un centro de detención de indígenas.
“La historia no cumple su cometido si genera un discurso donde todos están de acuerdo, la historia debe incomodar. Si aceptamos las cosas tal cual se comentan, no se nos permite crecer”, expresó.

Hace un tiempo, había recalado en Puan realizando un trabajo de investigación histórica, relevando datos vinculados a la avanzada militar hacia estas tierras a fines del siglo XIX.
A manera de reseña histórica, realizó una disertación en el Espacio Cultural El Mercado, el domingo por la mañana, durante los actos protocolares por la Marcha Evocativa.
“Las que antes fueron comandancias, tal el caso de Puan, más tarde iban a devenir en pueblos y ciudades”, mencionó y valoró la tarea de investigación de los historiadores locales.
“Durante gran parte de sus vidas realizaron la tarea de relevar datos con los que luego, los historiadores supuestamente profesionales, nos nutrimos.
La historia a veces se detiene en las comandancias, pero el trabajo hecho aquí permitió descubrir dónde estaban los fortines, para luego pasar a querer averiguar más”.

Algunas consideraciones sobre nuestro pasado

El historiador explicó que la historia hecha luz sobre determinados relatos y deja de lado otros.
“Por una cuestión ideológica, se cristalizan en el imaginario colectivo. Algunos puede que no les guste o piensen que es una obra macabra de un historiador, pero los hechos están ahí. Y los relatos no se pueden negar y decir que esas cosas no ocurrieron”, advirtió.
A continuación, brindamos algunas consideraciones de Nagy sobre la historia local. Luego de cada tópico establecido como relato oficial (en negrita y cursiva), debajo mostramos las interpretaciones del historiador.

“El origen de Puan fue por razones estrictamente militares”
“No fue así, sino por motivos geopolíticos y económicos. A mediados del siglo XIX, Argentina se incorporó al mercado mundial como exportador de materias primas.
Entonces, las elites necesitaban que el país tenga entidad política de Estado Nación y tierras, un recurso fundamental.
De ahí se puede entender el nacimiento de Puan, Guamini o Trenque Lauquen.
A lo que se llamó “la última frontera bonaerense”, el historiador aseguró que en realidad era una frontera de paso hacia el sur, para conquistar el resto del territorio”.

“La teoría defensiva y el indígena como salvaje”
“Luego de la guerra contra Paraguay, el Estado decide desnivelar la correlación de fuerzas con los indígenas.
Hasta 1867, se trató al indígena de igual a igual, se le dio entidad política y se firmaron tratados. En la segunda parte de la década de 1870 fue cuando se empezó a construir un relato del indígena como “salvaje” con el cual no había nada que negociar.
Se empleó una estrategia –y me permito disentir— que fue ofensiva y no defensiva.
“Yo, como hijo de inmigrantes y perteneciente a la sociedad blanca, occidental y cristiana, no puedo hablar de defensa cuando ocupo un territorio que otra entidad juzga propio. Esto tiene que ver con las denominaciones que se usan.
Si hay una entidad que reclama y yo le digo que no le corresponde, no puedo hablar de estrategia defensiva porque estoy ocupando su territorio.
Salvando enormemente las distancias, en un proceso que no tiene nada que ver, los nazis hicieron la solución final del problema judío y ustedes saben lo que implicó la solución final”.

“La frontera como límite y lugar de conflicto”
“Nos han marcado que los blancos estaban de un lado y los indígenas del otro. El discurso fue simplificado para decir que la frontera era solo un lugar de choque. Pero era más que eso: un sitio más capilar, más poroso, más complejo de lo que nos quisieron mostrar.
En realidad, la frontera fue el lugar donde distintos sectores, blancos e indígenas convivieron e intercambiaron pautas culturales. Cuando el Estado avanza, le resulta tan enemigo el indígena como el gaucho. Al apropiarse las tierras, al Gobierno no le interesa que haya gente.
¿Qué significancia tiene Florentino Villasuso con tierras aquí que no ha comprado, con más de 20.000 cabezas de ganado y habitando en convivencia con los indígenas?
Ese relato rompe el discurso oficial de que acá hay una frontera.
La Sociedad Rural de Azul en 1870 dice “Los indios pampas son más fáciles de civilizar y más dispuestos a recibir la alta educación cívica que nuestras masas rurales y urbanas. Los 6 mil o 7 mil indígenas de este partido podrían ser en unos años una fuente de producción industrial o agrícola, y a la vez un modelo de orden y moralidad”.
Este documento que podría decirse pro indigenista, forma parte de los balances de la Sociedad Rural Argentina”.

“La tierra para los inmigrantes y el crisol de razas”
“El gaucho será el elemento disruptivo de esa sociedad. Es fácil señalar al indígena como “otro”, pero es más difícil hacer eso con el gaucho.
En esas tierras a repartir no habrá lugar para el gaucho, sino para cierta inmigración. Nos hicieron creer que se quería a los inmigrantes para repartir la tierra. Sin embargo, el inmigrante, no se desarrolló gracias a la política estatal de aquel entonces, sino pese a ella.
Entre 1876 y 1903, se repartieron 42 millones de hectáreas entre menos de 1.900 personas. Más de 4 millones de hectáreas para la década de 1920 estaban en manos de 50 familias. 67 propietarios pasaron a ser dueños de 6 millones de hectáreas.
Alguien puede decir en Puan no pasó. Me remito al libro de César Michelutti, él cuenta cómo en 1884, dos años antes de que Puan fuera considerado partido, se hicieron visibles los temores de la población, porque se hablaba de que iban a entregarle estas tierras a un tal Godoy.
Entonces, el propio origen del pueblo está viciado con la posibilidad de que esto hubiese sido un gran campo y no se respetara el espacio reservado al ejido urbano. El reclamo constante de los pobladores logró que Puan mantuviera su ejido y luego creciera”.
Cuando llegaron, los inmigrantes se dieron cuenta de que si no venían con un capital bastante importante, no podían acceder a la tierra.
Hay documentos donde se dice que las clases dominantes se quejan porque quienes vienen son españoles o italianos. Los llaman “los europeos del patio atrás”. Es decir, el crisol de razas pretendía una población europea del norte y hay una gran desilusión con los que llegan.
Fíjense después cómo el mapa empieza a ser mucho más complejo”.

“La revalorización del gaucho”
“Cuando las clases dominantes ven que esos inmigrantes terminan siendo arrendatarios y empiezan a organizarse en cooperativas para frenar la propiedad latifundista y terrateniente, se dan cuenta que la inmigración no era tan buena y la esencia supuestamente argentina se estaba perdiendo.
Y van a recurrir a una de las grandes plumas de la literatura: Leopoldo Lugones.
Es en 1910, cuando trata de rescatar la esencia autóctona para decir que Argentina es también criolla y gaucha.
Fíjense cuántos cambios hay en la construcción de la identidad argentina. Es en ese momento cuando realmente se empieza a rescatar el Martín Fierro como obra nacional y popular.
Hasta ese entonces, el gaucho había sido bastante criticado en cuanto a su accionar rebelde e indómito, dicen las plumas de la época: “hay que bajar al gaucho del caballo”

“Puan: lugar de detención de indígenas”
“Muchos se sorprenden cuando relato que, al fundarse las comandancias, cada una asumía un rol y a Puan le tocó el de ser centro de detención de indígenas.
Jorge Newbery, tío del aviador, vino por estas tierras y se sorprendió cuando su baqueano le comentó que en 1879 había sido campo de concentración de indígenas.
Y lo mismo cuenta don Anastasio Ledesma en 1957. Un alambrador que estuvo en la Zanja de Alsina y fue expedicionario, dice que acá se detenían a los indígenas para después trasladarlos a Buenos Aires.
Cada pueblo tiene su historia y eso no habla ni mal ni bien de Puan”.
Este relato que yo les quiero comentar no es para que digan “este muchacho tiene razón”, sino para que piensen y se pregunten si eso puede haber sido así. En qué fuentes puede uno basarse para contar estas cosas. Y así nuevamente preguntarnos acerca de nuestro origen como puanenses, bonaerenses o argentinos. Preguntándonos de dónde venimos, vamos a saber seguro hacia donde vamos”

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