Un interesante taller sobre libros prohibidos durante la dictadura convocó a las escuelas de Puan

“Prohibido prohibir… libros” contó con la organización de la ESB Nº 1 y estuvo a cargo de las bibliotecarias Silvina Irouléguy y Luján Marino, de la Dirección Provincial de Educación Secundaria.
Ambas profesionales además están al frente del Proyecto “Huellas”, que convoca a las escuelas rurales de la provincia a revalorizar y rescatar sus identidades locales.

Coincidiendo con la presentación de la revista “Memoria del golpe en Puan” en el Espacio Cultural El Mercado, el viernes se presentó esta actividad que consiste en un recorrido histórico relatando los procedimientos que las dictaduras, sobre todo la comprendida entre 1976 y 1983, emplearon para censurar determinadas obras consideradas “peligrosas” por su contenido.
Por citar un caso, el libro considerado dentro de la literatura infantil, “Un elefante ocupa mucho espacio”, de Elsa Bonnerman, estuvo prohibido porque en su relato incluye una huelga de animales.
Silvina Reus, directora de la ESB Nº 1 dijo sentirse honrada con la visita. “Es la primera vez que vienen del Ministerio a dar un taller. Que hayan estado presentes las cuatro escuelas de Puan, y que los chicos hayan participado, siguiendo atentamente la charla, es todo un orgullo. Así como también lo es que Silvina y Luján hayan venido a la presentación de la revista de nuestra escuela”, dijo.
Todas las Voces dialogó en exclusiva con las disertantes, quienes explicaron cómo surgió la idea del taller. Fue en el seno del Programa Libros y Bibliotecas de la Dirección de Educación Secundaria, a fin de ofrecer una actividad itinerante a pedido de las escuelas.
Las bibliotecarias también producen un taller donde se cruzan el tango y la literatura, acompañadas por un intérprete, encargado de ponerle música a los relatos. Esta propuesta, al igual que la de los libros prohibidos, se enmarca en actividades de fomento de la lectura.
“La intención de Claudia Brachi, Directora de Educación Secundaria, es apoyar todas las iniciativas de las escuelas, ya sean actos, presentaciones u otros proyectos”, contó Luján Marino.

Abrir puertas

Por su parte, Silvina Irouléguy, destacó el interés de los chicos durante la charla.
“Al principio está el nerviosismo, es cuando te miran y te miden, pero eso es propio de cualquier auditorio. El adolescente te otorga autoridad cuando ve que la tenés, te escucha si le parece que merece la pena. La idea es involucrarlos en los comentarios, que se vayan animando a contar. También nos gusta mucho que participen los adultos en un pie de igualdad con ellos”, señaló.
Marino agregó que la intención de la charla no es dar respuestas, sino abrir puertas para que sigan investigando.
“Sugerimos textos, comentamos otros o dejamos pistas para generar intriga y que el chico vaya a buscar determinado libro”, expresó Irouléguy.
Y agregó: “no siempre es “el otro” el culpable de las prohibiciones o de que los libros se quemen. Por eso, debemos preguntarnos qué parte de responsabilidad nos toca a nosotros, cuando no somos lectores, ni narradores, ni compartimos con otros la lectura”.
Marino valoró el uso de las nuevas tecnologías, porque, según ella, “después de esta charla, buscando en Internet, alumnos y docentes, pueden averiguar más sobre alguna obra en particular o de un determinado autor.
Dicen que los chicos no leen, yo creo que no es así. Leen pero desde otro lugar, recurriendo a las nuevas herramientas de la información
Así como en la antigüedad un papiro o un pergamino eran un libro, hoy están los E- Books que también son libros, aunque no tengan el formato Gutenbergiano por nosotros conocido.”

TVP: También sabemos que están embarcadas en el Proyecto “Huellas”, del cual participan escuelas de la provincia. ¿Cómo está esa experiencia actualmente?
Luján Marino: “Este es el segundo año, va dirigido a escuelas del contexto rural e islas, se abordan temas referidos al ámbito local de cada lugar, apelando a diferentes técnicas de investigación.
La edición 2010 tiene 158 proyectos y se han superado las expectativas del primer año en el que participaron 50. En algunos casos, las escuelas más grandes con doble turno, presentan hasta dos trabajos.
El año pasado, la escuela de Bordenave presentó el proyecto del choique y el de pintura de pieles de conejo. Con ellos participaron de la Feria Internacional del Libro.
Es una experiencia fantástica porque se han sumado más escuelas y se mantuvieron las que ya estaban.
Cada trabajo de Huellas es elaborado por los establecimientos educativos y tienen un fuerte respaldo de sus comunidades”.
Silvina Irouléguy: “lo más interesante es que los colegios se han apropiado del proyecto, nosotros damos el marco, pero ellos le aportan color. Esto nos enriquece y, más allá de las gestiones de gobierno o educativas de turno, las escuelas podrán seguir elaborando sus proyectos Huellas más allá de nosotros. “Cuando los proyectos se encarnan en la gente, superan cualquier gestión política”.

TVP: Quizás uno de los puntos más interesantes de Huellas es que apunta a reforzar las identidades locales de los pueblos bonaerenses.
Silvina Irouléguy: “Sí, porque involucra intereses genuinos de los chicos y de los adultos. Esto permite armar lazos vinculares. Sin dejar de tener en cuenta que la identidad se construye en diálogo con otras identidades. Yo soy lo que soy porque existe otro diferente a mí.
Teniendo en cuenta los contextos locales, regionales, provinciales, nacionales e internacionales, mi localidad se ha construido de determinada manera, y eso es lo que subraya Huellas.
El otro día, una profesora nos decía por mail que los chicos habían podido ver la historia desde otro lado: una historia de la cual sus abuelos, sus papás y hasta ellos mismos son protagonistas.
La idea es que las escuelas permanezcan en el proyecto”.

TVP: Uno de los puntos fundamentales es que no hay ganadores ni perdedores, haciendo posible una participación igualitaria, con el estímulo de viajar a La Plata a presentar cada proyecto.
Luján Marino: “ese evento se llama “Educación, Jóvenes y Patrimonio.”
Nosotros consideramos desde el principio que no debía ser una competencia, sino lograr que los chicos sean los difusores de las historias de sus localidades y eso genera un sentimiento muy fuerte de pertenencia y orgullo
En La Plata, tenemos un mapa de la Provincia. Cada chico pasa a exponer, anota el nombre de su localidad en un papel y lo ubica en el mapa, haciendo una breve descripción de su lugar”.
Silvina Irouléguy: “Es increíble ver cómo entre ellos se cuchichean cuando alguno está exponiendo, y de pronto se comentan: “mirá a ellos les pasó lo mismo que a nosotros.”
Es esto de sentirse empático con el otro, porque las historias del interior tienen muchos puntos de confluencia: la llegada del tren, la ida del tren, por ejemplo. Nos parecemos mucho y eso genera pertenencia.
Del proyecto Huellas rescato algo más. Yo jamás me definí como bonaerense, decía “soy de Benito Juárez, juarense, y argentina”. Bonaerense era una categoría que me faltaba. Ahora yo se dónde está Puan, donde está Otoño, Bordenave, La Emilia, Belloso, Bunge. Entonces, la Provincia te resulta propia”.

TVP: ¿Ese es el objetivo de Huellas?
Silvina Irouléguy: “Sí, es reforzar las identidades para encontrar que somos un cúmulo de identidades que a su vez conformamos la identidad bonaerense”.

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