“Estas últimas lluvias han sido una bendición”

El ingeniero agrónomo Mario Tranier valoró los buenos milimetrajes caídos en la última semana y estimó una buena proyección de la campaña de gruesa
Además, se refirió a los resultados de la cosecha fina en la zona.

En diálogo con Todas las voces, Mario Tranier, habló de los rindes de trigo y cebada. “Fueron mayores de lo que se pensaba, y más nos sorprendió la parte donde menos había llovido, y no se esperaban posibilidades de cosecha.
Al norte y al oeste de Puan, el panorama fue de bueno a muy bueno, pero el sur se había empezado a complicar porque cayeron unos 100 milímetros menos.
Y no se hicieron las cosas como correspondían, porque en estas situaciones hay que prestar atención al cultivo en si, es decir hacer mayor barbecho y cuidar más las reservas de agua.
De todas maneras, los cultivos del sur que pensábamos con rindes de entre 600 y 700 kilos, terminaron dando 1200 o 1500, los de cebada principalmente”, explicó.
Y aclaró: “tuvieron un calibre aceptable para Maltería, no así con la proteína, que hubo ciertos inconvenientes en algunos casos, porque era elevada y la industria Maltera no la acepta.”

-Ingeniero… ¿A que se debe la presencia de proteína alta en el grano?
“Son varios factores, se trata de una secuencia de situaciones. En primer lugar, hace unos años que no teníamos cultivo, entonces la extracción ha sido muy poca.
Al no haber gran carga de maleza en los lotes, no hubo extracción por parte de ellas. Y se dio un otoño donde relativamente llovió y hubo temperatura, provocando una buena amenización del suelo, eso sería lo más lógico y aceptable.
A pesar que no se uso fertilizante o muy poco en la siembra, igual hubo proteína alta.
Otro de las incidencias fue que el cultivo se desarrolló en muy poco tiempo por falta de agua, entonces; la planta mató muchos macollos, quedó una sola espiga.
Cuando existe mayor falta de nutrientes por individuo, tiene más posibilidades de extraerla.
Más allá de eso, hay cosecha. Mal o bien, con algún problema de calidad, pero hubo producción, eso es lo importante”.

– ¿En cuanto a trigo hay una tendencia parecida?
“Es similar, la diferencia es que el trigo con proteína alta no tiene inconvenientes, al contrario, le otorga más calidad. Tiene buen color, buen peso, creo que tenemos muy buen producto. En general se han dado buenas mercaderías”.

-¿Qué nos puede decir de los rindes?
“El promedio de nuestra zona, en función a la superficie sembrada, en cebada debemos andar en 1800 y 1900 kilos promedio. Lo que es trigo un poco menos, por haber menor superficie cultivada, pero igualmente anda en los 1600 kilos.
Todavía hay mucha producción en los campos porque está la cuestión impositiva, el tema ganancias es terrible. La entrega se va a producir recién ahora, ni bien se pueda ingresar con camiones al campo”.

-¿Tienen un cálculo de la cantidad de hectáreas sembradas?
“Teníamos, sobre la distribución de semillas, relevadas unas 18 mil hectáreas de cultivo, entre cebada y trigo, mayoritariamente cebada. Y después hay una superficie que no depende de aquí, que se llevan la producción afuera.
Incluyendo esto último habremos andado en 22 mil hectáreas, en lo que es el área de Puan y Azopardo.
Más hacia el sur, prácticamente es poco lo que hubo, además vos veías los lotes y estaban hermosos, pero si mirabas el almanaque no te cerraba el final feliz del cultivo, y así prácticamente fue”.

-Estas últimas lluvias han sido esperanzadoras para la gruesa
“Son una bendición, y además históricas porque no muchas veces se han dado precipitaciones de esta índole en enero. Nosotros, en la Cooperativa Agrícola, llevamos medidos 150 milímetros (hasta el sábado 8)
Igualmente, los registros fueron irregulares, en Azopardo fue un poco menos; y hasta el oeste teníamos campos que hasta ayer (por el viernes 8 de enero) no habían llegado a los 40 milímetros.
Aunque el ambiente húmedo, el hecho de que llovió despacio, se aprovecha muy bien en los suelos.
Los mejores cultivos de gruesa están al norte y al oeste de Puan. Van a venir muy bien, vamos a poder hacer reservas forrajeras, que era una cuestión que nos tenía bastante preocupados.
También hay algo de girasol que la venía peleando feo por la seca, pero ocupa menos superficie sembrada que el año pasado, con una diferencia de un 60%”.

-¿Cuál es el motivo de esa merma?
“No estaban buenas las condiciones, es un cultivo de riesgo, más que la fina porque se da en verano. Y más allá de los costos elevados, se debe tener en cuenta la falta de aire financiero del productor.
A nivel de las cooperativas, también tenemos nuestros límites, porque es una mochila muy grande si tenés que financiar todo. Es imposible.
Venimos de un año sin juntar absolutamente nada y nos hemos estado defendiendo con la producción ganadera.
Entonces, hay dos cuestiones: el desfinanciamiento del productor y las condiciones ambientales poco favorables. En varios lotes nosotros mismos hemos estado viendo y no permitimos la siembra porque no podías dar garantía de lograr el cultivo.
Hoy la historia es distinta, porque los sembrados de hace 15 días o 1 mes, después de estas lluvias, se van a lograr, siempre y cuando no tengan malezas”.

-¿Ustedes manejan alguna proyección acerca de cómo se va a presentar el 2011 climáticamente?
“Sinceramente, no soy muy adicto a la futurología y menos en ese aspecto, porque estamos muy sensibilizados con la parte afectiva y psicológica del productor que depende de las lluvias. Y como últimamente nos ha pegado tanto, es difícil jugar con esas cosas. Es peligroso.
Yo me conformo con estar dentro del promedio histórico de lluvias, con una buena distribución. Porque el problema acá no es la cantidad de agua, sino cómo se distribuye. Para mi es una exageración estos 150 milímetros de ahora, si tenemos por delante un mes o dos sin que caiga una gota”.

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