Domingo Ortiz de Zárate busca reconstruir su pasado familiar en Puan

Este abogado nacido en Capital visitó el museo para buscar datos sobre su abuelo Victoriano de Ortúzar, intendente de Puan entre 1920 y 1923, vicegobernador Bonaerense (1926 – 1930) y apasionado militante radical.
Una vez reunida la información, escribirá un libro con diálogos imaginarios entre él y su abuelo.
Ortiz de Zarate tiene una reconocida trayectoria en la Justicia de Santa Cruz, Provincia en la que residió durante 33 años.
Todas las Voces en un diálogo imperdible con quien, entre 1978 y 1983, fue socio en el estudio de abogados de Néstor y Cristina Kirchner.

Investigando entre una enorme cantidad de papeles, compuestos por documentos, archivos de antiguas publicaciones y libros, el Dr. Domingo Victoriano Ortiz de Zarate está buscando en el Museo de Puan los rastros que lo lleven a reencontrarse con sus raíces.
Luego de presentarnos y proponerle la entrevista, el nieto por línea materna del Dr. Victoriano de Ortúzar, accedió de buen grado a iniciar la charla que se extendería durante más de una hora
Nos contó su objetivo: luego de finalizar la investigación, escribirá un libro. Esas páginas contendrán diálogos imaginarios entre él y su abuelo.
Una serie de intercambios de ideas y posturas con quien fuera médico, intendente de Puan y Vice Gobernador.
“A mi abuelo prácticamente no llegué a conocerlo porque murió en 1942 y yo nací en 1941”, relató.
Domingo vino al mundo en la ciudad de Buenos Aires.
“Tenía noticias de Puan a través de mi madre y mi tío. Mi mamá decía que aquí había pasado sus días más felices. Quedaron además los cuentos de mi tío y las historias de la laguna.
Hasta que un día vino mi hermana y me contó sobre la muerte de mi bisabuelo, algo que yo no sabía”…, continuó, poniendo un halo de misterio y cierta tristeza a eso que admitía desconocer.
Es por eso que, al morir su madre –tenía 97 años— Domingo, se permitió, como él mismo nos cuenta, “venir a conocer la verdadera historia de Puan”.

-Domingo ¿Qué pasó con su bisabuelo?
-Él muere aquí, lo mataron a palazos en la comisaría, en ocasión de la Revolución del Parque. Esa insurrección cívico-militar fue contra el Gobierno de Juárez Celman y ocurrió entre el sábado 26 y el martes 29 de julio de 1890.

N de la R: La Revolución ocurrió cuando el país atravesaba una feroz crisis económica que minaba el poder conservador, y estuvo dirigida por la recién formada Unión Cívica, liderada por Leandro N. Alem. Finalmente, el levantamiento no prosperó porque su jefe militar (el General Manuel J. Campos) teniendo todo el poder castrense a su favor no avanzó porque antes había acordado secretamente con el enemigo, en la persona de Julio A. Roca. Eso hizo que el movimiento fracasara desde adentro. Cuando le dieron tiempo a reponerse, las fuerzas leales al gobierno controlaron la situación. La idea fue desplazar a Juárez Celman del poder –cosa que se cumplió una semana después con su renuncia— y a la vez evitar que Alem y su gente tomen el poder. Por eso, de este hecho histórico se dice que fue una victoria política de Roca para consolidar el poder del régimen conocido como la Generación del 80’.

-¿Entonces su bisabuelo apoyaba desde Puan a los rebeldes de la Unión Cívica?
-No. Existe un expediente en el Ministerio de Defensa de la Nación –pedí autorización para verlo– donde el ejército reconoce su culpa en la muerte de mi bisabuelo.

-¿Lo matan por error?
-Parte de esa historia la leí en el libro del historiador César Michelutti.
Sucede que un sector de la comunidad de Puan temía que el reflujo de la insurrección llegase acá, en un momento donde las acciones rebeldes parecían triunfar.
Era alcalde Rómulo Franco, y se hizo una asamblea popular donde se decidió designar a notables vecinos en los cargos de Jefe de Policía, Alcalde y Juez de Paz, como una manera de cubrirse ante una posible victoria de la Unión Cívica y sus posteriores efectos locales. A mi abuelo lo nombraron Jefe de Policía.
Cuando fracasó la Revolución, comenzó la represión en las provincias.
Un Teniente del ejército llegó a Puan en busca de rebeldes y ni siquiera preguntó quién era mi bisabuelo y los demás vecinos.
Sin mediar explicaciones, los metieron en un calabozo de la comisaría con la orden de darles 50 palazos a cada uno. Mi bisabuelo no sobrevivió.

-¿En su casa nunca se había hablado de este episodio?
-Mi familia nunca me dijo nada. En casa no se habló demasiado de política porque es como que, de alguna manera, la política los ha golpeado.
Yo sabía que mi abuelo había sido intendente de Puan pero no tenía precisiones de fechas.
Ahora es para mi un orgullo saber que mi abuelo Victoriano recibió la municipalidad en 1920 con 80 mil pesos de déficit y la devolvió en 1923 con 5 mil pesos de superávit.
Él además donó el importe de sus gastos personales para becar al mejor promedio de Puan, dándole la posibilidad de estudiar como pupilo en el Colegio Nacional Buenos Aires.
En estos momentos estoy recolectando información y documentos, algo me acercó Michelutti y otras cosas dispersas me aportaron unos primos.

-¿Cuándo fue que los Ortúzar deciden irse de Puan?
-A partir de 1926, cuando mi abuelo es elegido vicegobernador.
Por aquellos años, Puan en el espectro provincial no era una localidad de las más relevantes. Aun así, aunque el Gobernador Valentín Vergara venía de Bahía Blanca, era oriundo de Entre Ríos. Con lo cual, fue mi abuelo el único integrante de la fórmula nacido y criado dentro de la Provincia.
Otro dato interesante sobre la vida de Victoriano lo representa su condición del primer ciudadano bautizado en Puan.
Él había nacido en 1885 y, según mis fuentes, por esos años pasó un obispo y lo bautizó.
Mi abuelo era Irigoyenista a muerte y por eso fue muy perseguido. Le quisieron intervenir la Provincia dos veces los mismos radicales de Alvear, pero no pudieron. El baluarte de Irigoyen era la Provincia de Buenos Aires.
Mi abuelo integró el comité radical de la Provincia hasta 1937, cuando renunció al partido. Con gran visión política, vio el contubernio que se gestaba con el conservadurismo. Estaba convencido de que el radicalismo moría si abandonaba sus banderas
Estoy buscando esa renuncia porque es un documento muy importante. Según tengo entendido, no se la aceptaron y al poco tiempo murió.

-Tenemos entendido que su bisabuelo y abuelo no son sus únicos familiares con trayectoria. Inclusive usted la tuvo.
Victoriano tuvo cinco hijos y uno, Rodolfo Ortuzar, también nacido en Puan, fue intendente de Rauch y Diputado Nacional entre 1973 y 1975, siendo su jefe de bloque el Dr. Raúl Alfonsín.
Yo también tuve mucha participación, entre 1970 y 1976. A los 28 años fui Juez.
Ahora estoy jubilado, vivo en Mar del Plata donde tengo un comercio.

-Usted es abogado y vivió muchos años en Santa Cruz ¿Cómo fue esa experiencia?
-Vivir 33 años en el sur me permitió salir del ombligo de la Capital Federal y conocer que hay otro país.
En 1968, con 26 años me radiqué en Santa Cruz. Llegué en la época del gobierno militar de Onganía.
En aquella provincia me desempeñé en la justicia provincial y federal. Fui Secretario del Juez Federal Penal, Dr. Jorge Torlasco, quien en 1985 integró el tribunal que juzgó a la Junta Militar que gobernó el país entre 1976 y 1983.
Estuve en el Tribunal Superior de la Provincia, cargo que ocupé con 31 años de edad. Después fui Fiscal de Estado entre 1990 y 1992. Luego continué ejerciendo mi profesión. En 1996 estuve como apoderado del FREPASO.
Una de mis características es que entre 1978 y 1983 fui socio de los abogados Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

-¿Continuó teniendo vínculos con ellos?
-¿Usted oyó hablar del caso del Procurador Eduardo Sosa?

-Sí, estuvo como Procurador General de Santa Cruz hasta 1995, cuando Kirchner que era Gobernador decidió separarlo del cargo. Hace dos años en 2009, la Corte Suprema de la Nación, falló a favor de que el gobierno santacruceño lo restituya en su cargo, orden que aun no se cumplió.
-Bueno, yo soy el abogado de Eduardo Sosa…

-¿Cómo era su relación con los Kirchner?
-Con él siempre tuvimos buena relación, nos respetábamos.
No lo vi durante sus años al frente de la presidencia. La última vez que me contacté con él fue cuando en 2003 lo eligieron Presidente. Me invitó a festejar, pero no fui.
Siempre me caractericé por ser muy independiente, fui Fiscal de Estado de Kirchner durante su primer año como Gobernador, pero no porque él me haya designado, sino porque venía de serlo.
Los Kirchner fueron siempre iguales, no es que hayan cambiado. Eran del mismo temperamento que se vio hasta ahora.

-¿Cómo ve la evolución histórica de nuestro país?
-Después de leer las biografías de Alem, Irigoyen, Lisandro de la Torre y la historia de la Revolución del Parque, veo que Argentina no ha cambiado tanto.
Cuando se analiza el gobierno de Juárez Celman y la crisis, aunque se trate de diferentes épocas, están representados los años 90 de Menem.
Las Conquistas del Desierto, tanto en Argentina como en los Estados Unidos fueron terribles y crueles, pero la Americana llevaba a sus colonos detrás. La nuestra, en cambio, estimuló el gran latifundio.
En un momento no había lugar para crear los pueblos y darle tierras a la gente.
Hoy noto una gran anomia en la población, no sabe a quién votar, reina el individualismo, sobre todo en los porteños.
Hace unos años, volví a Buenos Aires a hacer un posgrado en Medio Ambiente. Ahí me preguntaron qué opinaba ahora de los porteños, luego de vivir tanto tiempo en el sur. Yo dije “han avanzado bastante, antes se decía que Buenos Aires terminaba en la General Paz, ahora por lo menos llegan a Pilar…

¿Qué es lo que haría falta?
-Faltan políticas integrales en muchos aspectos, aunque debemos reconocer que algunas cosas se han hecho.
Alem definía a la juventud como “la levadura insobornable de los cambios” y hoy lamentablemente tenemos jóvenes sin ideología, a quienes es difícil transmitirle valores. Vivimos en una sociedad muy fragmentada, con una brecha grande entre los que están dentro y fuera del sistema.
Cuando nos juntamos con conocidos no hablamos de política por miedo a crear situaciones de amigo-enemigo.
Tampoco veo en la oposición políticas serias.

-¿Cuál es su pronóstico sobre Argentina?
Soy un pesimista nato. Cuando en el 2002 se hacían asambleas populares y estaba lo del corralito, había amigos que decían “estamos en vísperas de la gran revolución”. Y yo les decía: “el día que les paguen, se terminó la historia, vuelven al gimnasio y que otro arregle las cosas.”
Kirchner llegó con el 23% de los votos, puso una Corte Suprema realmente de lujo, una de las mejores.
Empezó con el tema de los derechos humanos, los puso sobre la mesa despacio. Y a partir de ahí, todos le firmaron.
Y como somos un país pancista, mientras los agricultores cobraban buena plata por la soja, todo estaba bien. Basta con saber que gran parte del 45% de los votos de Cristina Kirchner fueron aportados por el campo.
Si hablamos de corrupción, Ricardo Jaime, ex Secretario de Transporte de la Nación, es un corrupto, debe estar preso. Pero también deben estarlo los empresarios que hicieron negocios con él.
Terminó presa María Julia (Alsogaray) pero los que hacían negocios con ella, ahora los siguen haciendo con otros.
Mientras no cambiemos esa estructura, este país lamentablemente está sin rumbo.

-Hay países vecinos con clara ventaja sobre nosotros
-Admiramos a los Uruguayos, chilenos y brasileños.
En Chile se lograron grandes cosas. En educación por ejemplo. Ellos se interesan por las investigaciones.
Cuando fui a vivir al sur, en Punta Arenas había sólo una universidad. Hoy existen tres.
Si alguien quiere perfeccionarse en materia de minería hay que mandarlo a Chile.
Allá, el Estado reúne a los empresarios y deciden políticas en conjunto, comprometiendo exportaciones en calidad y cantidad.

-¿Le tocó sufrir persecuciones en tiempos de la dictadura?
-En esa época no militaba, porque estaba en la justicia.
Aunque, en la provincia de Santa Cruz se comentaba que yo había llegado, supuestamente, propuesto por la Juventud Peronista. En ese período cualquier juventud era considerada peligrosa.
Tuve dos compañeros, luego fueron Diputados Provinciales, con los cuales yo no participaba en sus ideas y sabía que estaban en Montoneros.
Llegué a estar en una lista, pero tenía mucha gente amiga en la Fuerza Aérea y me cubrieron. Los únicos amagues que tuve vinieron desde el ejército.

-¿Qué opinión le merece el tratamiento actual acerca de los sucedido antes y durante el proceso?
– Es una historia mal contada.
Cuando quieren meter a todos los militares en la misma bolsa, no me parece que sea así
Yo tengo una crítica a la faz militar de Montoneros. Muchos deberían haber vuelto al país en 1983 para someterse a una verdadera autocrítica.
Entre los mandos, hubo quienes quemaron a mucha gente, como muchachos que trabajaban en las villas miseria en la labor social. Ellos no eran fierreros y los mataron o los hicieron desaparecer.
Los que participaron del comando montonero que en 1975 atacó un regimiento en Formosa, hoy son considerados héroes de los derechos humanos. Han cobrado su jubilación y los pobres soldados que hacían la conscripción en ese momento, ahora son cabos y cobran una jubilación de $ 810.

-¿Tiene ejemplos cercanos de la violencia de esos años?
-Hablando de eso, tengo ganas de escribir otro libro: la historia de un muchacho apellido Ramos.
Dos días antes del golpe de 1976, pudo escapar del país porque la madre, aparentemente, era hermana del segundo de Masera.
Así, consiguió la salida a Perú. Una vez afuera, se integró a la dirección montonera en el exilio. Fue cuando, luego de una ruptura en la organización, Mario Firmenich consideró la idea de la contraofensiva. En aquellos días se fueron referentes como Miguel Bonasso.
Lo interesante es que Ramos ahora volvió a la Argentina después de más de 30 años. Ya tuve contacto con él y voy a tratar de convencerlo para que aporte a este otro libro.
Sus hijos participaron el 23 de enero de 1989 del ataque al Regimiento de la Tablada, a uno lo fusilaron y el otro se salvó.

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