Hablaron los empleados del taller de aparado: “Nosotros decidimos que con Garay no vamos a trabajar más”

El viernes los empleados de Rubén Garay se manifestaron luego de que les comunicaran el supuesto cierre del taller de aparado.
Hoy por la mañana mantuvieron una reunión en la municipalidad y el dueño habría mostrado un cambio de postura, sin embargo los operarios decidieron no seguir más en la fábrica.
El conflicto se habría iniciado cuando la empresa dejó de recibir la ayuda municipal y debió continuar solventando los gastos con la producción.
También hubo una denuncia por malos tratos.

-¿Cómo les fue hoy en la reunión?

-Natalia: “Para ellos quedó todo color de rosa, pero después que tuvimos la charla telefónica donde el viernes nos echaron a todos.
Hoy vinieron hechos una seda, que no había ningún problema y que decidiéramos lo que íbamos a hacer. Nos dijeron que había habido un mal entendido, que nos habíamos dejado llevar por comentarios y que supuestamente ellos no habían echado a nadie. O sea de frente no echaron a nadie porque fue todo por teléfono.
La conversación del viernes era que ellos no tenían más nada que hablar con nosotros, que ya estaba todo dicho y que el taller estaba en un ochenta por ciento cerrado. Hoy vinieron re tranquilos, diciendo él que estaba dispuesto a trabajar con ellos, que bienvenidos sean.”

-¿La propuesta siempre fue para trabajar en Puan, no que debían trabajar en Pigüé?

-Natalia: “Nos dejaron en claro que si precisaban gente nos iban a llevar igual para ayudar allá.”

-¿Esta situación ustedes ya se la veían venir?

-Cintia: “El problema empezó más que nada porque nadie quería viajar a Pigüé, queríamos trabajar acá en Puan.”

-Bruno: “Esto surgió más que nada cuando la Municipalidad ya no se hacía mas cargo del asunto y ellos tuvieron que empezar a pagarnos.”

-¿Ustedes cobraron siempre puntualmente?

No. ( fue la respuesta unísona)

-¿En qué porcentaje del sueldo se hacía cargo la municipalidad y en qué la empresa?

-Natalia: “Hasta marzo se hizo cargo el municipio de los sueldos nuestros, hasta ahí no hubo ningún tipo de problema.”

-¿De la totalidad?

-Natalia: “Sí. En marzo ya empezaron con que nos tenía que pagar el municipio y el municipio decía que no, que nos tenían que pagar ellos.
El viernes el municipio nos aclaró que hasta marzo se hacían cargo de los sueldos y a partir de allí le correspondía a Garay. Y en marzo fue cuando empezaron los problemas porque nos pagaron el día 17.
Este mes al momento de pagar, decían que no salía la producción o que volvían pares de zapatos para atrás y que por eso no se nos podía pagar en tiempo y forma. Supuestamente nos van a pagar el 13, que sería este viernes, de ahí en adelante veremos si nos pagan o no.
No sabemos qué producción pretenden, porque nosotros no dejamos de trabajar en ningún momento ni nada por el estilo. Incluso en los cuadernos que compramos nosotros, porque nos venían con que la producción no salía y para tener un control, anotábamos lo que se hacía en el día.
Nosotros ni siquiera los llamábamos a ellos porque nos manejábamos a través de una supervisora que mandaban ellos de Pigüé. Le planteamos que les dijera a ellos dos que vinieran porque teníamos que hablar.
A mí me llama después Garay y me dice que no había más nada para hablar, que ya había dicho todo lo que tenía que decir y que el taller estaba en un 80 por ciento cerrado. Yo tengo la conversación grabada porque después me vienen con que yo no dije tal cosa o tal otra.”

-¿Ustedes están trabajando en blanco o en negro?

-Natalia: “Nosotros estamos trabajando en negro.”

-¿Todos?

-Natalia: “Sí, todos. Hasta marzo estábamos trabajando en un plan PEOM, que no sería completamente en negro porque teníamos obra social para atendernos en el hospital. Lo que no teníamos eran aportes. Teníamos un seguro y la atención médica en el hospital. A partir de marzo se tuvo que hacer cargo Garay y desde allí nosotros no tenemos obra social.”

-Cecilia: “El martes, en la conversación que tuvimos con él, una hora antes de retirarnos del trabajo, nos dijo que nos iba a pagar en blanco, que iba a empezar con pocas personas. Esto fue el martes de la semana pasada y al día siguiente dijo que no estaba muy conforme con la producción.”

-Es un poco raro porque primero dijeron que los iban a poner en blanco y después que no todo era así, y ahora se da un giro. ¿A qué se debe?

-Natalia: “El martes él nos dijo que ya no era obligación ir a Pigüé. El miércoles ella no se sentía bien (en referencia a Cecilia), llamó para saber si era muy necesario viajar a Pigüé porque no se sentía bien físicamente, estaba enferma, no había dormido bien. Y le dijeron que sí, que era obligación ir a Pigüé, cuando el día anterior nos habían dicho que no era obligación.”

-Cintia: “Eran muy cambiantes, un día te decían una cosa y al otro día te cambiaban todo.”

-¿En estos días recibieron alguna ayuda o asesoramiento del municipio?

-Bruno: “Se acercaron para a hablar con ellos, pero no se involucraban tampoco.”

-¿Desde cuando están trabajando en el taller?

Natalia: “Nosotras (en referencia a Cecilia) estamos trabajando desde setiembre, dos desde octubre (Bruno y Cintia) y él en febrero (en referencia a Cristian).”

-¿La producción que ustedes hacen en qué promedio está en cantidad de pares?

Natalia: -“Nosotros no hacíamos toda la zapatilla completa, se hacía una parte y el resto en Pigüé porque era con dos agujas y faltaba gente. Nosotros acá éramos diez trabajando, nada más. Ellos por ahí pretendían que sacáramos la misma cantidad que en Pigüé, cuando ellos son 22 y con muchos años de experiencia.”

-Cintia: “Ellos sacaban mucha gente y no volvían a incorporar, tenían la misma producción pero con la cantidad de gente que hay ahora.”

-Natalia: “La exigencia era la misma pero con menos gente.”

-¿De cuánto es el sueldo que cobraban?

Natalia: “El último sueldo que cobramos era de 2194 pesos”

-¿Han recibido alguna propuesta para pasarse a otra fábrica?

Natalia. “Todavía no se habló nada. Se sabe que la otra fábrica está queriendo ampliarse entonces, necesita gente. Igual hasta que no se resuelva nada con Garay nosotros no podemos ir a otro lugar.”

-Entonces ahora la palabra de él es que les va a seguir pagando normalmente…

-Natalia: “Igualmente nosotros decidimos que con Garay no vamos a trabajar más. Aparte no es el tema del pago, sino los malos modos principalmente de ella, de entrar a los gritos.”

-¿Cuándo decís “ella” a quien te referís?

-Natalia: “A la mujer de él.”

-¿Ella es la supervisora?

-Natalia: No, la dueña.

-¿Han recibido capacitaciones?

-Natalia: “Un mes. Desde mediados de agosto hasta mediados de setiembre que empezamos a trabajar.”

-Cecilia: “Queremos saber que somos trabajadores y tenemos derechos.”

-Natalia: “Incluso lo que decimos nos tenemos para respaldarlo porque tenemos toda la prueba de lo que se hacía y cocía acá.”

Cecilia: “No queremos generar polemica, queremos decir que lo que nos sucedió es injusto.”

-¿Qué les dice la gente?

-Bruno: “La gente dice que están jugando con nosotros.”

-Cecilia: “Creo que tenemos apoyo de la gente y él lamentablemente quedó muy mal con nosotros.”

-Cintia: “Creo que tanto nosotros como el municipio fuimos un poco usados porque supuestamente a ellos les están poniendo un galpón en Pigüé, cuando el municipio de Pigüé no les dio bolilla vinieron y pidieron acá.

Natalia. “Acá se les dio todo, el salón se lo dieron en comodato. No están pagando alquiler, mientras el otro taller que el municipio tiene acá está pagando el alquiler.
Da la sensación que a través de lo que ellos consiguieron acá, consiguieron lo que ellos querían en Pigüé.”

-Cintia: “Se querían llevar parte de la gente a trabajar allá y acá cerraban.”

-¿Alguno de ustedes trabajó en Indular?

Cecilia: “Yo.”

-¿Cómo fue tu experiencia trabajar en esa fábrica?

-“Siempre tenés una persona que está a cargo pero a la hora de trabajar hay que sentase y trabajar, pero nada que ver, no hubo nada de malos tratos. Exigencia normal como cualquier otro trabajo.”

-Habías hablado de presión psicológica…

Cecilia: “Yo tuve la experiencia de ir a trabajar una semana en Pigüé porque necesitaban apoyo y les faltaban empleados, no salía la producción. Fui una semana, trabajé, y volví a la semana siguiente, el día miércoles, que fue mi último día de trabajo. Supuestamente no era obligación ir porque yo me sentía mal, estaba engripada. Hablé por teléfono, le pregunté si era necesario ir porque sino me quedaba tranquila acá trabajando cerca de mi casa por si me sentía mal o me pasaba algo. Y me dijeron que sí. Bueno, como no tenía drama fui y tuve la mala experiencia de sentarme en un máquina que andaba mal. La arreglaron de malos modos y la máquina seguía haciendo el mismo problema hasta que vino la mujer de este señor y me hizo cambiar de máquina, de malos modos.
Ahí me dije qué hago acá, porque yo no voy a permitir que me desprestigie tanto como persona. Así que me paré, fui hablar con Rubén y dije que en estas condiciones no iba a trabajar más. Después viene ella y empieza a gritarme de vuelta.

-¿Pensaron en iniciar acciones legales?

-Cecilia: “Hice la denuncia el Ministerio de Trabajo.”

-Natalia: “Ellos la semana pasada se llenaron la boca diciendo que habían echado a Cecilia y hoy vinieron con que no habían echado a nadie, que ella se había ido sola.”

-Cecilia: “Hice una denuncia por maltrato.”

-Y ahora chicos, ¿tienen alguna posibilidad laboral?

Natalia: “Ya no hay vuelta atrás”
Cecilia: “Ahora, a esperar.”

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1 comentario

  1. Javier dice

    Siempre ahi que luchar por sus derechos, los felicito!. Pero el problema de fondo empieza en las fabricas y el municipio que no tocan a las empresas fabricantes para que legalicen la contratación de talleres, y no traten al tallerista como un autonomo sin importar la legalidad del taller, mientras se puedan ahorrar unos pesos, es un problema de años que en algún momento se debe acabar.

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