Cuando las calles están vacías

Nada mejor sería que poder contarles a nuestros lectores historias de progreso, pero la realidad nos da en la cara cada mañana cuando buscamos encontrarnos con una localidad diferente.
Hace 10 meses pensábamos que algunos proyectos planteados por el gobierno local nos iban a dar tranquilidad aunque sea por unos años y por ello acompañamos con nuestra máquina fotográfica y grabador cada corte de cinta. En cada taller de aparado, en la presentación del asfalto nuevo, en la colocación de la piedra fundamental del parque industrial y en la inauguración del Polideportivo.
Tras este tiempo transcurrido, un taller de aparado cerró, el predio industrial  siguió igual, sin indicio alguno de construcciones, y hasta el agua arrasó con el precario asfalto de algunas calles. Por suerte, el gimnasio que fue impulsado por la Cámara de Comercio, está funcionando y poco a poco las actividades deportivas van dando vida a la enorme construcción.
Hace tiempo que desde este diario digital no damos a conocer nuestro parecer, pero ante tanta quietud no podemos más que hacerlo.
Podemos decir también que las instituciones se esfuerzan día a día en mantenerse, en incorporar actividades y en proponer cambios dentro de sus posibilidades. Y a ellas acompañamos publicando y resaltando su labor. Pero nada parece alcanzar cuando faltan fuentes de trabajo genuinas.
Estas últimas palabras, seguramente, serán las que más resonaran en este año electoral, donde quizás los postulantes a la próxima intendencia dirán que planifican un distrito sin tanta dependencia municipal.
¿Será posible un distrito con opciones laborales fuera de la municipalidad? Cuesta creerlo.
A la par de estas problemáticas, puede suceder que la ceguera del poder, propia de los “gobiernos perennes”, no deje ver esta quietud que describimos. Y como única reacción,  envíen algún funcionario de segunda línea en horario de trabajo municipal a victimizarse vía Facebook.
Ojalá que la participación sin tantas individualidades sea el primer eslabón para modificar la realidad reinante y en algún momento, desde Todas las Voces, podamos dar noticias de progreso.

Por Lorena Freidenberger

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