Reconocimiento y homenaje a Carlos Castello Luro

El viernes, en coincidencia con el natalicio del desaparecido escritor, investigador y poeta puanense, el Municipio organizó un acto en reconocimiento a su labor cultural.
Durante el homenaje, se colocó una placa en el Espacio Cultural El Mercado y la Asociación Argentina de Escritores Tradicionalistas entregó un diploma de honor a su hijo Carlos, en recordación a la amistad y colaboración brindada por el historiador a la entidad.

El homenaje al escritor y poeta puanense, Carlos “Cacho” Castello Luro, se realizó el viernes en el Espacio Cultural El Mercado con la presencia de familiares, autoridades locales y tradicionalistas de reconocida trayectoria nacional.
En la apertura del acto, el Intendente Horacio López y Adriana, hija del extinto poeta, descubrieron una placa recordatoria en la entrada del Espacio Cultural El Mercado, por haber sido distinguido este año en la 37º Feria Internacional del Libro, donde se seleccionaron 134 escritores por su aporte a la cultura.
Luego se destacó la presencia de los amigos del escritor: Carlos Di Fulvio, Jorge Vega, Eduardo Reyes, Mario Tabares, Atilio Reynoso, Mariana Merlo, en representación de su padre Alberto Merlo, Rodolfo Pérez, e integrantes de la peña nativista de Coronel Dorrego.
Al momento de las palabras, Carlos Castello Luro, hijo, expresó: “es una situación bastante particular, es difícil separar a papá del personaje que conoce la gente. De todas maneras, todos sabemos que fue uno de los embajadores más notorios del pueblo. Porque allí en donde estuvo, en cualquier lugar, siempre llevó la bandera de Puan. Y si hoy están aquí personas que viajaron alrededor de 1000 km con casi la edad de papá, es porque ha hecho una obra más que interesante y el valor consiste en aquello que aportó a la cultura.”
“El homenaje viene del mano de este intendente municipal a través de un reclamo que le hago yo a la Fiesta Nacional de la Cebada Cervecera, para que haga figurar que la autoría de la idea de hacerla fue de mi padre.
Esta idea hace que hoy Puan sea punto de referencia en la Argentina,” remarcó.

Di Fulvio describió: “También era un paisano, común, cabal y feliz”

Uno de los invitados, el cantautor folklórico, Carlos Di Fulvio, se dirigió al público y dijo:
“Hermoso y noble gesto del pueblo, decida demorar uno de sus días en la rutina diaria, en su coraje, lenta o apurada, para recordar el nombre y la obra de uno de sus hijos, cuyo oficio en este caso en particular, era la ferviente vocación de evocar en voz alta las tradiciones vividas. Las mismas que de tanto repetirse e insistir en todo ámbito, lo fueron modelando en la estructura ante el mito de sus pares como a un orador conferencista, tarea a la cual le dedicó la mayor parte de su tiempo.
Orador y conferencista, porque su espíritu estaba provisto de la inquietud que tiene el que investiga y ama profundamente el hecho de haber nacido en un suelo argentino y de llanura.
También supo ser maestro y profesor, cuando la ocasión de algunas cesantías o de la ausencia de alguien tanto en la escuela primaria, secundaria, terciaria o de posgrado si se diera el caso, requería de su palabra.
Ese mismo hombre que supo obrar a través de sus inquietudes la estampa de un poeta prolijo de la llanura y dejar plasmado en décimas a la milonga, la inquietud de lo que veía en su pampa para que las gargantas oculares lo pronunciaran acompañadas de la guitarra.
Cantando todas esas virtudes, también era un paisano, común, cabal y feliz en rueda de fogones, donde la pasión que uno siente, cuando se comienza a evocar el terruño, crece como crece el aroma de la sal y se confunde exactamente con el aroma de la sal, el tabaco y el vino en rueda de amigos. Y así crecía como una tormenta que solamente podía amainar cuando llegaba la voz calma de su majestad, su excelencia: la guitarra.
Una noche, allá por 1975, Don Atahualpa me había convocado que lo visitara por un tema “x” en su departamento de San Benito de Palermo, cuando llego, me dice: le presento un amigo, tal vez usted ya lo haya escuchado nombrar, es de la llanura, allá de Puan, se llama Castello Luro.
Desde ese instante, hasta la última vez que nos vimos, tuvimos y sentimos la alegría de creernos y pertenecernos como amigos.”

Intendente López: “Admiré su sabiduría, sabía de todo, para mí era un referente”

A su turno, el intendente López, expresó que “son cosas que a uno lo movilizan fuertemente, esto de tratar de recordar a los poetas, a aquellas personas hicieron aportes tan trascendentes para la cultura y que hacen desde un lugar tan importante como lo son las raíces.”
“Aquí se hizo referencia a sus amistades conocidas que trascendieron en la vida pública del país, pero imagino que por allá en el fondo del salón estarían sentados el Ñato Lescano y los hermanos Michía, probablemente estuviera Honorio Martín, gente que ustedes tal vez no sepan quienes son, pero yo sí porque son de mi pueblo. Ahí lo conocimos a Cacho porque trabajó junto conmigo en la docencia,” dijo.
“Fue por el año 1976 cuando llegó a la escuela media Nº1 de Bordenave a dar primero y segundo año de Contabilidad, porque era de los temas que él también podía hablar.
Comenzábamos con las mesas de examen desde las ocho de la mañana y nos agarraban las siete de la tarde sin almorzar, tomando mate. Nos sentíamos orgullosos de nuestro trabajo porque sabíamos que cada alumno que salía aprobado de la mesa era porque sabía,” recordó.
“Él me llevaba 17 o 18 años, yo llegué con 25 y con todo ese aire de universidad. Cacho estaba en el medio de las disertaciones sobre la Campaña del Desierto con lo cual, yo que tengo alguna raíz allá lejana en las tolderías de Olavarría, teníamos nuestro roce con Cacho. Pero eran roces bien, no peleas, por el contrario supimos construir una amistad. Eran visiones diferentes,” aclaró.
El mandatario manifestó su admiración por la sabiduría del escritor. “Sabía de todo, para mí era un referente, hasta recuerdo alguna memorable discusión con la profesora de historia sobre cuál era el origen del matrimonio. Él sostenía que era la imposición de la iglesia para garantizar la unidad del patrimonio, para que no se dispersaran los recursos que el padre había sabido construir.”

Amigos en Bordenave

López explicó que los amigos de Bordenave mencionados al comienzo de su discurso, compartían momentos con Castello Luro en el bar del pueblo.
“Antes o después de ir a dar clases con su tradicional poncho al hombro, pasaba por el boliche del Cholo Iglesias a pagarle la vuelta a estos amigos que eran los más pobres del lugar. Allí lo he visto compartiendo con tanta felicidad y orgullo, al igual que una charla con Atahualpa Yupanqui, porque podía estar en un lugar y en el otro.
En el año 2000, lo nombro Director de Investigaciones Históricas del Municipio y Cacho aceptó con una condición: de que fuera ad honorem. En estos tiempos que nadie se agacha sino es para levantar algo-como decía un amigo- esta actitud también lo pinta de cuerpo entero,” describió.
Para finalizar, López citó una frase de Lucian Blaga, poeta y dramaturgo rumano: “Hay poetas que han donado muy buena sangre al hospital de las palabras, y Cacho ha sido uno de ellos.”

Diploma de honor

El presidente honorario de la Asociación Argentina de Escritores Tradicionalistas, Manuel Rodríguez, y Jorge Vega, representante de la entidad en la región de Patagones, entregaron a Carlos, hijo del escritor, un pergamino en recuerdo de quien fuera amigo y colaborador. Además recibió la antología de socios, donde consta la historia de quienes fueron distinguidos por dicha institución, entre los cuales se encuentra su padre junto a importantes personalidades de la cultura.
Castello Luro fue en varias oportunidades jurado en los certámenes literarios nacionales y referente cultural para la entidad.
Por otra parte, el compositor Manuel Rodríguez, donó libros en calidad al Museo Ignacio Balvidares y a la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia.
Al finalizar el acto, Carlos Lavigne, interpretó milongas sureras de la autoría del poeta, recordando la amistad que los unía.

Referencia histórica

El 27 de julio, el Concejo Deliberante y por iniciativa del Museo Ignacio Balvidares, aprobó la colocación de una referencia histórica en la casa del escritor, ubicada en la calle Lamadrid al 500.
Por otra parte, el Municipio envió a restaurar el velero que perteneció a Cacho Castello Luro y que la familia cedió para instalarlo en un sector de la laguna de Puan.
En coincidencia con este homenaje, el MIB organizó una muestra especial con fotografías, distinciones y escritos del poeta. La misma estará disponible para ser visitada hasta el día 22 de agosto.

Carlos Adolfo Castello Luro (Cacho) fue profesor, primer Director de Cultura y del Museo Municipal (ad honorem). Creador y director del Periódico La Voz de Puan.
Coautor del Plano de Relevamiento de la Frontera División Costa Sur.
Participó activamente brindando disertaciones en diferentes ámbitos
La Asociación Argentina de Escritores Tradicionalistas lo distinguió por su extensa y prolífera trayectoria como defensor de la historia y tradiciones de Puan.
Por su pasión por la navegación, siendo muy joven, ingresó en la Escuela Nacional de Náutica Manuel Belgrano donde como Comisario de la Marina Mercante recorrió durante 10 años los mares de la línea Hamburgo, Londres y Estados Unidos realizando también viajes de cabotaje.
Cuando dejó de navegar, su pasión por la náutica nunca menguó, así fue que cuando el clima se lo permitía, se lo veía desplegar velas y pasar a formar parte de la laguna de Puan.

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1 comentario

  1. Rosana Pinto dice

    Nada me gratifica màs saber que POR FIN..!! el querido “Cacho” es valorado en su pueblo. Cacho Castello Luro fuè el mejor embajador que pudo tener Puan, lamentablemente en vida fuè màs de una vez ninguneado. Hace mucho tiempo que esperabamos el homenaje para este gran poeta. Guardo e mi memoria las charlas que mantuvimos, en las cuales supo regalarme su sapiencia.

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