El autocontrol de la diabetes: Tan importante como los remedios y tratamientos médicos

El lunes 14 de noviembre fue el Día Mundial de la Diabetes. La enfermedad afecta a más de 340 millones de personas en el mundo. En la Argentina los especialistas hacen foco en la información porque, según datos oficiales, la mitad de las personas que conviven con esta enfermedad lo desconoce.

En el congreso de diabetes realizado este año en San Diego, California, las paredes estaban inundadas de carteles con la leyenda ‘Stop Diabetes’. Esta frase hace referencia a la necesidad de ponerle un freno a esta enfermedad, previniéndola en quienes aún no la padecen, y tratándola eficaz y seriamente cuando se ha hecho presente. En el caso de Estados Unidos, se sabe que para el año 2050 una de cada tres personas tendrá diabetes. Por eso, siguiendo los lineamientos de la Federación Internacional de Diabetes que caracterizó a esta enfermedad como ‘la epidemia del siglo XXI’, los especialistas aprovechan el Día Mundial (lunes 14 de noviembre) para transmitir un mensaje claro: ‘Tomemos el control de la diabetes’.
“Es necesario concientizar a la población portadora de la enfermedad sobre los riesgos a los que se expone si no la controla. Esto implica asumir un rol activo, dado que si bien los médicos podemos guiar al paciente, indicarle medicamentos, explicarle y demás, cuando no existe conocimiento respecto a la importancia del autocuidado, el tratamiento fracasa”, comentó el Dr. Pedro Lobo, jefe del Servicio de Diabetes y Nutrición del Hospital Universitario Austral (HUA).
Por esto, el lunes 14 habrá en el HUA una Jornada de Educación Diabetológica, destinada a la comunidad. “Trataremos diversos temas relacionados con la enfermedad: desde definiciones sobre diabetes tipo 1 y diabetes tipo 2, hasta dieta y tratamientos”, refirió la María Cecilia Preiti, médica del Servicio.
“El concepto de educación diabetológica, entonces, va mucho más allá de tomar una pastilla o aplicarse insulina. Significa tomar conciencia y entender que, por ejemplo, la glucosa debe estar normal en la sangre no como un capricho médico, sino que es para evitar la aparición de problemas en la visión, en el riñón, o bien complicaciones cardiovasculares y amputaciones”, consignó el Dr. Lobo.
Esto implica, además, que el paciente debe tener control sobre lo que come, la actividad física que realiza, su valor de azúcar en sangre, el estado de sus ojos y sus riñones, la salud del corazón, su presión arterial y su colesterol.

Señales de alarma

Si bien hay algunos “síntomas” o signos de la diabetes que tienen que ver con el saber popular y por ende están más difundidos –entre ellos el tener sed en exceso o ir muchas veces al baño– los cuales por supuesto deben impulsar la consulta, hay otros que no reciben tanta atención. Entre estos figuran:
-Los antecedentes familiares de diabetes tipo 2 en los padres
-La obesidad
-El nivel de glucemia superior a 100 mg/dl
-Los antecedentes de diabetes gestacional
-Los triglicéridos elevados en sangre

Cuando el diagnóstico ya está

Aproximadamente y en líneas generales, el 90% de las personas que tienen diabetes presenta el tipo 2 (no insulinodependiente, también llamado “del adulto”), mientras el 10% restante presenta diabetes tipo 1 (insulinodependiente).
Si bien muchos creen que lo mejor es no tener que inyectarse insulina, los especialistas se ocupan de aclarar que, siempre, lo más conveniente es tener la glucemia baja, más allá del método que se utilice, ya sean pastillas o insulina.
En este sentido actualmente existe la posibilidad de inyectarse insulina con dispositivos más modernos y cómodos (pen de insulina) que tienen agujas siliconadas que no duelen. Por otro lado, hoy en día los médicos se guían por el concepto de “insulinización oportuna”, es decir cuando el paciente lo requiere.
Más allá de la terapia elegida, cuando una persona tiene diabetes, debe adaptar su alimentación, realizar actividad física regular y programada, chequearse la presión, la glucemia y el colesterol, realizarse un examen de fondo de ojo una vez al año, realizarse análisis de orina al menos una vez al año para evaluar si hay pérdida de proteínas, controlarse los pies, evaluar mediante controles médicos si se presenta cardiopatía isquémica y controlar la hemoglobina glicosilada (promedio de glucemia de los 3 meses) 3 ó 4 veces al año.

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