Once: Las nueve “D” de lo que pudo evitarse

Dolor
Desidia
Desolación
Desesperación
Descontrol
Desaparición
Drama
Duelo
Desconsuelo

Elegí estas palabras, entre otras tantas se repitieron una y otra vez desde el miércoles pasado cuando ocurrió el accidente ferroviario en Once. Un hecho que caló hondo en los argentinos, reavivó la precariedad del sistema ferroviario y nos recordó cómo vivimos en este país. Resignados a que nada se termine de solucionar definitivamente, a que los problemas se arrastren por años, como si nunca esto representaría un peligro. Hasta que llega la muerte. Inesperada, avasalladora e irremediablemente develadora de la corrupción empresarial y política.
Después llega el silencio, el olvido. Las declaraciones cruzadas y mentirosas al punto de culpar a las víctimas. ¿De qué? ¿De no tener opciones y tener que elegir cada día la misma vía de transporte sea cual fuere su estado? Cuál puede ser la culpa de un trabajador que cada mañana debe tomar un tren para cumplir con sus obligaciones laborales, más cuando se le niega de alguna manera el derecho a viajar dignamente.
Es incomprensible que el drama deba repetirse en este país para que se vuelva a insistir en mejorar el servicio de trenes. Aunque más miedo da que poco se haga después de 51 muertos, 700 heridos.
Hoy por la tarde, conmovieron las palabras de María Luján, la madre de Lucas, el chico que durante 55 horas fue buscado por su familia y estaba ahí nomás, en el lugar donde ocurrió el siniestro.
En la conferencia de prensa, familiares de la víctima, repudiaron un comunicado oficial donde se argumentaba que el joven estaba en un “lugar vedado a los pasajeros”.
“Maldita es la impunidad, tan maldita como los que usan el dolor ajeno”, dijo la madre.
“Queremos que nos miren a los ojos y nos digan por qué, cómo no recorrieron exhaustivamente desde el primer momento cada centímetro de la formación. ¿No alcanzaban los recursos humanos para recorrer ocho vagones?,” interrogó durante la conferencia de prensa.
Con pocas palabras, pero certeras, Lara, la hermana de Lucas, agregó: “Murió por errores y efectos evitables.”

Por Lorena Freidenberger

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1 comentario

  1. Graciela dice

    …Y una se pregunta que quiso decir la presidenta de todos los argentinos, porque eso es, de todos, no importa quien la votó o no, ni el desbordante resultado de las elecciones a su favor.
    No la voté, no es el punto. Hoy la respeto como si la hubiera votado porque la Constitución así lo indica, y mi profundo sentido democrático se centra en esos derechos y garantías, pero no por eso me privo de decir lo que pienso.
    Emulando a Eva en el tono de voz, a Evita en su quebranto ya muy enferma, no me inspira el mismo respeto, no me satisface, huelo la ficción.
    Trató de decirnos que ella sabe de pérdidas, pero no es lo mismo en un desastre anunciado que por la naturaleza de nuestro cuerpo.El espacio vacío tampoco es el mismo.
    Habló…de qué habló en los 200 años de nuestra amada bandera y nuestro amado Belgrano?
    Habló tarde del desastre evitable que tan bien expresa la editorial de Todas las Voces Puan. Que falta de plata..que falta de la falta para faltar…Horror pero no error!!!
    No se trata del boleto para subsidiar a los usuarios y no a las empresas…Es mucho más profundo!!! No me olvido del tren bala cuando ahora se habla de devolver los trenes a la gente, los mismos con vías que por 90 años no se renuevan.Claro Sra. como todos optan por decirle, llegó tarde a decir algo…y Sra.devuelva el Estado los trenes!! Brindo por ello, lástima que luego de perder todos, por demasiado tiempo, y con ellos la vida y productividad de los pueblos de la Argentina. Quiero ver a las empresas sangrando su plata para una Argentina mejor, no quiero ver a las víctimas sangrando su dolor.BASTA!! Devuelva el petróleo a los ciudadanos, devuelva el oro y la plata…no puedo pedirle que devuelva las vidas!! Haga lo necesario, Ud. tiene el poder, dejemos de perder, ponga los límites justos y necesarios!! El país no es de espías y ladrones!!

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