Un bahiense busca revivir la aventura de su abuelo y viajar en un Ford 54 a Estados Unidos

A finales de octubre de 1963 Ezio Vaninetti llegó a los Estados Unidos. “Me voy a ver a mi hermano”, le dijo a su mujer cuando septiembre del 63 terminaba. Agarró el Ford 54, se subió y desde Bahía emprendió el viaje. Su mujer, la villaerense Natalia “Caia” Schenkel  no le dio mucha importancia. Claro, pensó que Ezio se iba a ver al hermano que vivía en Bahía. Pero no: Ezio se fue a ver al otro hermano, Atilio, el que vivía en New Britain (Connecticut).

Facundo Aybar está armando una excursión a los Estados Unidos en un Ford Victoria 1954, tal como la hizo su abuelo Ezio Vaninetti en 1963. “El año que viene se cumplen 50 años y quiero hacerlo de nuevo”, dice el nieto.
“Mi abuelo era así. El día del casamiento, en Villa Iris, llegó 3 horas más tarde”, dice Facundo quien empezó a meterse en la historia de su abuelo porque quiere hacerle un homenaje.
“El año que viene se cumplen 50 años de su viaje y quiero hacerlo de nuevo, en un auto igual”, contó Facundo a un cronista del diario La Nueva Provincia.
Irá con su amigo Juan Baurlet. Ya casi descartaron la idea de hacerlo en el mismo Ford 54 porque les es imposible ubicarlo, aunque no pierden las esperanzas.
“Sabemos que se lo vendió a un empleado de la vidriería Montalbán, pero la vidriería cerró y no pudimos encontrarlo. Además, habría que ver si el auto existe y cómo está”. Ya tiraron algunas redes y hay ofrecimientos de autos similares que están estudiando.

Proeza

El abuelo de Facundo tenía 40 años cuando viajó en su Ford 54 a los Estados Unidos. “Fue una proeza, lo hizo en 33 días. Imaginate en aquellos tiempos. Incluso le puso un tanque de nafta extra, porque en los 60 no sería tan fácil encontrar una estación de servicio por los caminos que él debe haber andado”, expresó Facundo.
Ezio nació en Italia, peleó en la Segunda Guerra Mundial y a su hermano no lo veía desde aquellos duros años. “Mi abuelo tenía eso de que le gustaba un poco la aventura. En aquellos tiempos no le importaba parar en cualquier parte. A veces dormiría al aire libre o adentro del auto. La ventaja con relación a nosotros es que entendía de mecánica, fabricaba motores de tractores, y nosotros no tenemos ni idea”.
“La idea es hacer un documental del viaje”, dice Facundo. El y su amigo son camarógrafos y editores de videos. Pero tienen que seguir revisando la historia. Verificar si es cierta esa leyenda de que la vuelta de Ezio fue más rápida que la ida y que tardó menos de 33 días. Y si es tan cierto eso de que la primera rueda se le pinchó recién cuando llegó a Connecticut.
Hace tiempo que Facundo conoce la historia del abuelo Ezio, aunque mucho no se contaba en la familia.

Fuente: La Brújula

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